Traducciónes: inglés
Bendiciones en el nombre de Jesús. Estoy aquí nuevamente porque el Señor quiere hablar a su pueblo y a las naciones en estos días postreros. Estamos en el principio del fin, y a medida que este proceso se acelere, el Señor va a hablarle más y más a su pueblo, porque su pueblo va a necesitar comunicarse cada vez más con Él para poder resistir lo que viene.
[Lucas 21:25-28] Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas, desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra, porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza porque vuestra redención está cerca.
Este pasaje y los pasajes similares en Mateo 24 y Marcos 13 mencionan cosas que van a suceder antes de que se vea al Hijo del Hombre venir en las nubes con poder y gran gloria.
Dentro del ministerio profético que Dios me dio, la tarea más importante es profetizar con más detalle sobre los acontecimientos anunciados en la Biblia, para que la iglesia sepa en qué tiempo está caminando y qué es lo que viene mientras aún está en la tierra. Esto no lo hago para infundir miedo, sino para alertar a modo de atalaya.
Hijitos, dice el Señor, esto es lo que está escrito, y ahora se va a intensificar. Esto es lo que anuncié hace tanto tiempo, y este es el tiempo en que lo van a ver cumplirse.
Prepárense, estén a cuentas y hagan lo que tengan que hacer. Evangelicen y acérquense más a mí para estar preparados. Pero háganlo sin miedo, sino conscientes y ya no ignorantes del tiempo en que están caminando.
Noelia: El Señor nos creó para este tiempo; por lo tanto, Él nos dio todo lo que necesitamos para ser capaces no solo de subsistir, sino también de caminar en victoria, pasando por estos dolores de parto no como víctimas, no como perdedores, sino como vencedores en Cristo Jesús.
El Señor me trae a la mente este pasaje:
[Isaías 24:20] Temblará la tierra como un ebrio y será removida como una choza y se agravará sobre ella su pecado y caerá y nunca más se levantará.
El Señor me dice que esto es un proceso y que va a continuar hasta que la tierra caiga y nunca más se levante. Las cosas se van a ir agravando hasta que la tierra y el cielo como los conocemos dejen de ser, para que haya una nueva tierra y un nuevo cielo.
Mientras la tierra se sacude como un ebrio, el mar se va a sacudir junto con ella. En Isaías 24 podemos entender que la tierra sufre y va a ser destruida en parte por causa del pecado del hombre. No solo las partes secas, sino también los océanos se van a sacudir de un lado para otro.
En una de las primeras profecías que recibí, el Señor hablaba sobre este mismo tema y me mostraba una visión donde vi la tierra como un plato con agua adentro. Ese plato estaba siendo balanceado y el agua se movía de un lado para otro.
Ahora veo la misma imagen. Veo al Señor tomando ese plato y zarandeándolo, y el agua empieza a balancearse de un costado al otro. Y el Señor me hace saber que esa agua representa los océanos, los mares y las fuentes de agua, que van a ser zarandeados por terremotos, maremotos, volcanes submarinos y huracanes.
Los glaciares se van a derretir tanto que el nivel de los océanos va a aumentar, y el agua va a entrar en las costas, haciendo desaparecer pueblos y asentamientos costeros, y también ciudades completas. El territorio de algunos países se va a ver disminuido.
El Señor me dice que esto es parte de los juicios anunciados para los días postreros, y me vuelve a traer a la mente el pasaje de Lucas 21:25, que habla de cómo va a reaccionar la gente: «en la tierra, angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas, desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra».
A medida que las contracciones de los dolores de parto se van a ir intensificando, no solamente el hombre se va a volver más violento, sino también el agua. El agua va a rugir como un león. El bramido del mar y de las olas va a aumentar, porque el comportamiento del hombre se va a agudizar cada vez más.
Así como el hombre que no tiene a Dios es cada vez más malo y se vuelve cada vez más loco, el agua también se comporta como si se volviera loca. Los tsunamis se van a dar cada vez más seguido, y no solamente en lugares como Japón, sino también en lugares donde antes no eran comunes.
Cada vez que cierro los ojos y trato de entender qué es lo que el Espíritu Santo me quiere mostrar, veo agua. Por ejemplo, ahora veo un vaso lleno de agua, y la mano de Dios lo toma y vuelca el agua sobre un lugar seco. Y el Señor me hace entender que de esto habla este pasaje:
[Isaías 51:15] Yo Jehová que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos. Que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
Dios me dice que es Él quien envía la orden para que los océanos se sacudan de un lado a otro. Es Él quien pone su dedo en el fondo del mar para que se estremezcan las profundidades marinas. Es Él quien derrama de su vaso de juicio sobre las costas de los distintos países.
Todo lo que tiene que suceder forma parte del plan de redención del hombre que el Señor tiene planificado desde hace muchísimo tiempo. No son casualidades. No es el diablo quien está trayendo estos juicios. Dios mismo envía su palabra, y el agua responde a sus órdenes.
El Señor dice que todas las cosas en la tierra están vivas y responden a sus órdenes, inclusive los elementos que el hombre llama inertes o inanimados. El Señor dice que Él llama al mar a agitarse, y el mar le obedece.
Veo un mar agitado, y el agua se levanta y comienza a tomar la forma de un león rugiente. Esto representa que, si Dios le ordena al agua que se comporte como un león, el agua obedece y ruge. Todo lo que Él creó responde a su voz, no importa de qué material esté hecho.
El Señor me hace saber que las cosas «inanimadas» también reaccionan a su voz y a la voz de sus hijos que caminan en milagros, porque todo tiene vida, aunque el hombre no lo sepa o no lo quiera reconocer. Las piedras, la tierra, el agua, el aire: todo tiene vida. Por eso, cuando una palabra es enviada con la autoridad y en el nombre del Hijo de Dios, ese objeto responde.
Por eso el Señor le habló a la tormenta para que se calmara, y la tormenta le obedeció. Los discípulos no entendieron y dijeron: «¿Cómo puede ser que hasta los vientos le obedecen?». Esto es así porque todo lo que Dios creó está vivo y responde.
[Lucas 19:40] Él respondiéndoles dijo Os digo que si estos callaran, las piedras clamarían.
El Señor me dice que Él les habla a los montes para que se muevan y a los volcanes para que despierten. Él les indica a los tornados y a los huracanes por dónde deben ir. Él les señala a las fosas marinas la profundidad que deben tener.
Dios me dice que Él está consciente de cada una de las pequeñas piedras que caen de las montañas. Él las conoce una por una, y no hay nada de lo creado que esté fuera de su conocimiento. No hay ni un insecto que no sepa que Él es Dios. No hay ninguna corriente marina que no vaya en la dirección en la que Dios la envió.
Yo soy un Dios de poder, dice el Señor, y todo lo que existe obedece a mi voz. Si ustedes tuvieran fe, la creación también les obedecería como a mí. Pero muchos de mis hijos están secos y necesitan ser atribulados para que, pasando por esa necesidad, me pidan ser cambiados.
En parte, todo lo que viene es para que ellos despierten, dice el Señor. Es cierto que las cosas que vienen son juicios; es cierto que la tierra reacciona al pecado del hombre, a la maldad que es derramada sobre ella, pero Yo también saco provecho de estas cosas para que los míos entiendan que tienen que darlo todo y no solo un poco, porque solo los que están determinados a llegar a la meta van a terminar el camino.
Amados míos, dice el Señor, no se asombren por lo que va a venir, porque ya he dicho antes que el hombre se transformaría en nómada a medida que se acerquen los acontecimientos finales, yendo de un lugar a otro para encontrar estabilidad. Pero en estos últimos días, estabilidad no va a ser una palabra corriente, sino todo lo contrario.
Todo se va a sacudir, y la tierra realmente se va a comportar como un ebrio que no tiene equilibrio, moviéndose de un lado a otro, dice el Señor, y cuando los que habitan en ella crean que el movimiento anterior ya pasó, va a venir otro.
Los hijos de los hombres se moverán de aquí para allá, buscando dónde reposar sus pies, buscando alguna tierra que no se mueva, alguna tierra donde el mar no se levante sobre ella, alguna tierra que esté lejos de volcanes, donde no haya huracanes regulares, donde no haya guerra. Pero será difícil encontrar reposo, dice el Señor.
Aun cuando el hombre se esconda en las cuevas, los animales salvajes pueden encontrarlo.
[Apocalipsis 6:8] Y aquí un caballo amarillo y el que lo montaba tenía por nombre muerte. Y el Hades le seguía y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra.
El Señor dice que, por causa de las cosas que van a acontecer, el hombre estará aterrorizado y confundido, y va a buscar un lugar donde encontrar reposo, descanso y estabilidad, pero será muy difícil, porque todas las cosas van a ser sacudidas.
Sin embargo, los hijos de Dios van a tener la guía del Espíritu Santo y no deben temer, porque el Espíritu Santo irá delante de ellos y les mostrará dónde poner su tienda, así como en la historia del Antiguo Testamento, donde el Señor los guiaba a través de una nube durante el día y de una columna de fuego durante la noche.
[Éxodo 40:36] Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas.
El Señor me dice que el Espíritu Santo será la paloma mensajera para los que se dejen llevar como el viento. Y así como le mostró a Noé a través de la paloma cuándo tenía que bajar del arca, el Señor va a guiar a sus hijos de distintas maneras, para que sepan cuándo levantar la tienda y cuándo armarla para quedarse en algún lugar.
[Génesis 8:8-12] Envió también de sí una paloma para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. y no halló la paloma dónde sentar la planta de su pie y volvió a él al arca porque las aguas estaban aún sobre la faz de la tierra. Entonces él extendió su mano y tomándola la hizo entrar consigo en el arca. Esperó aún otros siete días y volvió a enviar la paloma afuera del arca y la paloma volvió a él a la hora de la tarde y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. y esperó aún otros siete días y envió la paloma la cual no volvió jamás a él.
Esta es la guía que voy a dar a mis hijos, dice el Señor. No los dejaré solos. Mientras el agua se levanta sobre las costas, voy a llamar a muchos a retirarse de ellas y a moverse a un lugar donde las catástrofes naturales no los afecten, porque mi pueblo va a permanecer en la tierra mientras el agua se agita y el mar sube como una cobra que levanta la cabeza para morder y matar.
Las olas ya no serán tan tranquilas como ahora, dice Dios. Todo se va a agitar. El viento va a levantar olas más grandes, porque va a soplar más fuerte. Todas las cosas están conectadas y se mueven en sincronía en la tierra. Si los vientos se ven afectados, el agua también se va a ver afectada. Si la tierra se sacude, el agua también se va a mover. Una cosa afecta a la otra.
El pecado va a seguir aumentando en cantidad y gravedad. Por lo tanto, estos desastres naturales no van a frenar, sino que se van a agudizar, y mis hijos van a entender que son señales antes de mi venida. Antes de que Yo venga, todas las cosas se van a agitar.
El cielo, el mar y la tierra se van a agitar, y los que no creían que estas cosas iban a pasar antes de que Yo vuelva, en algún momento lo van a tener que creer, dice el Señor. Los velos van a caer de sus ojos y van a tomar conciencia del proceso que estoy haciendo sobre mi iglesia, refinándola para que esté lista cuando Yo vuelva.
Esto tiene que suceder, dice el Señor. El agua va a subir y va a arrastrar a muchos, destruyendo poblaciones completas. Las guerras van a afectar aún más el medio ambiente, y el clima va a ir cambiando todavía más por causa de todas esas cosas.
Hijitos, dice el Señor, ustedes tienen que entender que su corazón tiene que estar listo para ver a muchos partir. Tienen que estar listos para los acontecimientos de los últimos días. Tienen que preparar su mente y hablarles a sus niños para que no esperen otra cosa que lo que está escrito.
Estoy a la puerta, dice Jesús, pero antes de ingresar por ella habrá momentos catastróficos. Serán tiempos espantosos, y cada uno tendrá que tomar su decisión.
Tengan fe y no miedo, dice el Señor. Confíen en mí y no se aterroricen. Impártanles tranquilidad a los niños mientras les cuentan lo que está escrito, lo que tienen que esperar en estos días postreros. No se amarguen y no se aflijan, sino que aprovechen estas situaciones para fortalecerse aún más en mí.
Soy un Dios bueno y no malo, dice el Señor. Esto no es en contra de ustedes, pero sí es un fuego refinador por el que tendrán que pasar para quitarles todas las impurezas que aún les quedan.
Amados míos, el agua está en mis manos, dice el Señor. Yo soy el que mueve los océanos y los mares. Yo soy el que le ordena a una masa de agua que entre en un lugar. No existe el azar como lo entiende el hombre mundano. Mía es la suerte, dice Dios. Yo soy el que la elige. Mía es la elección. Mía es la decisión.
Sabiendo esto, tienen que entender en la mano de quién están y confiar en su Creador, sabiendo que no hay nada que suceda sin que Yo esté al tanto y sin que Yo lo haya enviado o permitido. Deben confiar en mí como en un Padre bueno que los cuida.
Amados míos, no desistan de la fe. No me dejen ni me abandonen, dice el Señor. Sigan adelante, como alguien que no se detiene, no importa lo que vea a su alrededor, no importa quién quede en el camino o quién se vaya.
Sigan y pónganme a mí como lo más importante en sus vidas, dice Jesús, porque muchas personas van a salir de sus vidas y otras van a entrar. Quizás algunas van a volver, y las situaciones van a cambiar más de una vez en estos tiempos de cambios violentos, pero ustedes tienen que decidirse por mí y no desistir, no importa lo que pase, no importa si la tierra se sacude debajo de sus pies, no importa si se escuchan los misiles caer cerca de sus casas.
Yo soy el que soy, dice el Señor, y los tengo en mis manos. Ustedes no están a la deriva. No son como un barco que no tiene timón. Yo estoy al mando, y sé por dónde los llevo y sé cuándo quitarlos. Pero voy a probar su fe, así como probé la fe de los padres.
[Proverbios 16:33] La suerte se echa en el regazo, mas de Jehová es la decisión de ella.
Noelia: El Señor me muestra que muchos de ustedes tienen sueños donde ven que el agua entra en los lugares donde hoy viven, y me indica que tienen que llevar esos sueños en oración y no descartarlos así nomás, sino preguntarle al Señor cuál es la dirección que deben tomar, si esos sueños son simbólicos o reales, si son para interceder o si son proféticos.
Dios ya les está avisando lo que viene a los lugares donde hoy viven, pero espera que ustedes lo busquen a Él para encontrar respuestas. Oren por estas cosas y escudriñen la Biblia, sobre todo lo que está escrito para estos días.
Ahora veo agua entrando en las ciudades, y también lluvias torrenciales e inundaciones, eventos climáticos catastróficos donde el agua sube. Veo que los habitantes de los pueblos en los valles van a tener que escapar y subir a las montañas para que el agua no los alcance.
El agua va a inundar la tierra no solo en las costas, sino también en el interior de los territorios. La geografía va a cambiar, y los mapas del mundo seguirán transformándose también por eso, no solo porque van a cambiar las fronteras de los países.
El Señor me dice que el mapa del mundo va a tener que actualizarse una y otra vez, porque los cambios van a ser cada vez más rápidos y repentinos. Por ejemplo, hace mucho tiempo recibí que va a venir un terremoto muy fuerte en Venezuela y que va a provocar un cambio en su geografía.
Mi consejo es mantener la oración y pedirle al Señor dirección y revelación sobre estas cosas. No se muden de ciudad sin el llamado de Dios. No se cambien de país sin la confirmación de Dios. No vayan ni a la izquierda ni a la derecha si no ven la flecha del Señor indicándoles adónde tienen que ir. No salgan fuera de tiempo y no entren si no tienen que entrar.
Por cerrar el mensaje, el Señor dice que a muchos de ustedes no les han salido los pasaportes porque Él no quiere que les salgan. Dios los está guardando de moverse de ciertos lugares, y es Él quien está bloqueando el acceso a esos pasaportes.
Oren sobre eso, porque en muchos casos algo que ustedes piensan que es negativo es positivo, y algo que ustedes piensan que es malo es la mano de Dios guardándolos para que no vayan a donde Él no quiere que vayan o para que no salgan de donde Él no quiere que salgan.
Toda la gloria a Dios por este mensaje.
