Traducciónes: inglés
Bendiciones en el nombre de Jesús. Estoy aquí nuevamente para transmitir una palabra profética a las naciones, porque el Señor me ungió para profetizar lo que Él quiere hablarle a su pueblo y a todo aquel que quiera escuchar su palabra.
Adoración profética
Señor, te alabamos. Señor, bendecimos tu grande nombre, porque solo Tú eres digno de alabar y digno de honrar, porque solo Tú eres el Dios verdadero, el Dios de la Biblia, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; el Dios de Israel.
Gracias por tu Hijo Jesucristo, Señor. Gracias por haberlo enviado para rescatarnos de nuestro barro, de nuestras inmundicias, de nuestros pecados. Gracias, Señor, porque sin ese sacrificio santo todavía estaríamos perdidos. Pero tuviste tanto amor y tanta misericordia con nosotros, que, aunque estábamos tan ciegos y tan equivocados, decidiste dar lo más hermoso, lo más preciado, lo más amado que tenías: tu único Hijo.
Él estaba a tu lado, donde no hace falta nada, donde no hace frío, donde no tenía hambre, donde nunca estaba afligido, donde no sufría; y desde esa gloria lo enviaste, y Él tomó la decisión de obedecerte, amado Padre.
Cuán majestuosa fue esa entrega. Teniéndolo todo, estando en esa gloria perfecta, decidió obedecerte y humillarse en un cuerpo de hombre, experimentando nuestros dolores y sufrimientos, para que, siendo Dios y hombre a la vez, pueda entendernos al 100 % e interceder desde la experiencia.
Señor, queremos honrarte con nuestras vidas. Queremos darte las gracias con los años que nos quedan, con los días que nos das. Ayúdanos a redimir el tiempo, Señor. Ayúdanos a obedecerte y a no tener miedo de nada. Ayúdanos a no frenar, a no parar, con nuestros ojos fijos en ese premio, en esa copa final que representa la victoria, porque Él ya ganó por nosotros.
Gracias, amado Yeshúa, porque viniste como cordero, pero vas a volver como león. Viniste a vivir una vida humilde, pero vas a volver como Rey, como el dueño de todo, porque ese eres Tú, Rey de reyes y Señor de señores.
Son dos venidas muy distintas, dos visitas muy distintas, dos llegadas muy diferentes, amado Jesús. La primera, para sacrificarte y salvar a los que crean en ti; la segunda, para salvar también a Israel de sus pecados.
Estoy entendiendo ahora, y nunca lo había entendido así, que esas dos venidas son para salvación, porque el propósito de tu nombre todavía no se ha cumplido completamente. Todavía no se ha cumplido la salvación de todos aquellos que están preparados para pertenecerte. Todavía no se ha completado el número de los santos.
La primera vez que viniste fue para salvarnos, amado Jesús, para rescatarnos de nuestras inmundicias, de nuestro pecado, de nuestro barro, a través de esa humillación que pasaste, a través de entregarte como un cordero inocente que va al matadero. La primera vez viniste para sufrir en la carne de un hombre, para sentir en la piel lo que es tener un cuerpo de carne y hueso.
Pisaste la tierra de la cual el hombre fue formado, como un hombre creado por tu propia mano, porque el hombre fue hecho a tu imagen, Yeshúa. Cuando fuiste engendrado por el Espíritu Santo en el vientre de María, viniste para sufrir, para entregarte por propia decisión por todo aquel que se arrepienta.
Nuestra mente carnal muchas veces no puede entender lo que sucedió ni cómo fuiste capaz de llegar a ese punto; cómo, siendo Dios, te rebajaste hasta ese nivel para ser como estos pequeñitos por un tiempo, para experimentarlo por un tiempo, viviendo al 100 % como hombre en la tierra. Señor, nuestra mente no alcanza a entender cómo puede ser que hayas llegado hasta ahí.
Por eso eres digno de toda la honra, toda la gloria, toda la alabanza, toda la adoración y todas las ofrendas. Señor, todo te pertenece, porque lo ganaste a través de esa obediencia. Pero el propósito de tu nombre todavía no se ha cumplido al 100%, porque la salvación aún no ha llegado por completo a los judíos como va a llegar en tu segunda venida.
Oh, Señor, qué glorioso plan tienes para la humanidad. Tanto amor, tanto perdón. Oh, Señor, amaste tanto al hombre que creaste, que te pusiste en sus zapatos, que experimentaste sus dolores, sus necesidades, sus aflicciones y también sus felicidades, sus gozos, sus alegrías.
Oh, Señor, viste salir el sol y ponerse cada día de tu vida, al igual que nosotros. Viste pasar las horas mientras estuviste en el cuerpo, viviendo en la tierra. Te relacionaste con distintas personas, al igual que nosotros. Trabajaste con tus propias manos para ganarte el pan. Viviste como otros hombres que caminaron sobre este mundo en aquel tiempo.
Es admirable lo que hiciste, Jesús. Siendo perfecto, sin pecado y sin mancha, aun así bajaste de esa gloria para entendernos mejor y después interceder como un hombre que sufrió las mismas cosas que nosotros sufrimos, y también para entregar tu vida por los tuyos.
[Hebreos 4:15] Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Gracias, Señor, porque todo se trata de ti, aquel que vino en carne, aquel que habitó entre los hombres para revelar al Padre y glorificar su nombre hasta el final, aquel que complació al Padre a través de esa obediencia que acarreó tanto dolor.
Gracias, Señor, porque por eso eres bendito por los siglos de los siglos. Amén.
Mensaje profético
Lo veo ahora a Jesús, queriendo hablarle a su pueblo. Lo veo adentro mío, preparado para hablarle a su pueblo a través de mi boca. Y, para avalar esta visión, el Espíritu Santo me recuerda este pasaje:
[Colosenses 1:27] A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.
Jesús le dice a su pueblo que su segunda venida va a ser muy distinta a la primera.
Veo dos cuadros distintos: uno titulado «la primera venida» y el otro, «la segunda venida». Y el Señor me hace saber, en un nivel mayor que antes, que son dos eventos tremendamente distintos.
La personalidad de Jesús fue revelada parcialmente cuando Él vino por primera vez, pero cuando venga por segunda vez, su persona se va a revelar de una manera más completa, y todos van a saber quién es Él: los buenos y los malos, los convertidos y los no convertidos.
Hay muchas personas que no entienden quién es Jesús en su totalidad, porque toman como referencia únicamente los aspectos de su personalidad que Él vino a mostrar la primera vez: la misericordia, el perdón, el amor, la mansedumbre, la redención, la oportunidad para los hombres y el sacrificio de la cruz. Pero cuando Él venga por segunda vez, ya no va a venir con mansedumbre, como un cordero que va al matadero. Va a venir a hacer justicia contra sus enemigos y contra los enemigos de Israel. Va a venir como Rey, no como siervo.
[Apocalipsis 1:7] He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
Cuando el Señor venga por segunda vez, habrá una revelación total de su persona, y no serán solamente los elegidos los que lo vean. No será una venida presenciada solo por un grupo pequeño, sino que todo ojo lo va a ver.
El Espíritu Santo me revela esto porque hay personas que enseñan que, cuando Él venga por segunda vez, solo ciertas personas lo van a ver, que no todos van a presenciar ese evento. Y el Espíritu me hace saber ahora que eso no es correcto.
Cuando la Biblia dice: «He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá», eso significa literalmente que todos los habitantes de la tierra van a presenciar la venida de Jesús con las nubes. Y el Espíritu me hace saber que, en ese momento, todos van a tener la revelación completa de quién es Él.
Algunas personas tienen un conocimiento parcial de quién es Jesús. Aunque en su primera venida Jesús mostró distintos aspectos de su personalidad y no siempre se comportó como un corderito manso —por ejemplo, cuando confrontaba a los escribas, a los fariseos y a los saduceos—, Él no mostró la autoridad que va a mostrar cuando venga por segunda vez.
La primera vez vino para entregarse como cordero y no abrió su boca cuando lo estaban juzgando, pero la segunda vez va a venir para ver qué hizo cada uno con lo que le fue entregado y para darles su pago a sus enemigos. La segunda vez va a venir con furia y va a mostrar los aspectos de su personalidad que no se revelaron la primera vez.
[2 Tesalonicenses 1:7-8] A vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
La primera vez no abrió su boca cuando fue llevado al matadero, pero la segunda vez no solamente va a abrir su boca, sino que, con el espíritu de su boca, va a matar al enemigo de Dios y de todo lo que sea santo.
[2 Tesalonicenses 2:8] Entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.
[Apocalipsis 19:15] De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.
El Señor me dice otra vez que, cuando Él venga por segunda vez, va a ser revelado completamente y todo el mundo va a saber que Él es el Hijo de Dios. En ese momento, como está escrito, todo Israel será salvo y va a caer el velo que el Señor había colocado sobre los judíos hasta que se cumpla la plenitud de los gentiles. Por causa del resplandor de su venida, ese velo será quitado y todo ojo podrá reconocerlo como el Hijo de Dios.
[Romanos 11:26] Y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad.
Mi pueblo debe amar mi venida, dice Jesús. Mi pueblo debe anhelar mi venida. Mi pueblo debe orar por mi venida. Mi pueblo debe esperarla y entenderla. Su corazón debería arder por mi venida, porque a los tibios los voy a vomitar de mi boca.
Noelia: El Señor me revela que dice esto porque, cuando Él venga, va a vomitar de su boca a aquellos que permanecieron tibios aunque lo hayan visto. Y esto es parte del juicio que les va a caer por haberlo visto con sus propios ojos y no haberlo reconocido como quien Él es.
Hablando de los judíos, la Biblia dice que van a llorar en aquel día, porque van a entender que fueron sus antepasados los que lo entregaron.
[Zacarías 12:10] Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.
El Señor dice de nuevo que en su segunda venida se va a completar la revelación de quién es Él en su totalidad. Aunque hoy algunos lo conocen más profundamente que otros, cuando Él vuelva, todos lo van a conocer por completo. No solo todo ojo lo va a ver, sino que a todo aquel que lo vea le va a ser revelado por completo quién es el Hijo de Dios.
[Romanos 11:25] No quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.
Hoy hay muy pocos judíos que creen que Jesús es el Hijo de Dios y el Mesías. La mayoría de ellos están endurecidos, pero ese endurecimiento va a terminar cuando haya entrado la plenitud de los gentiles y cuando venga el Señor a rescatar a Israel de sus enemigos y a darles el pago a todos los que se rebelaron contra Él y contra nosotros, sus hijos.
El Señor me hace saber que con su primera venida solo se cumplió parte de su propósito en cuanto a la salvación, y que ese propósito se va a terminar de cumplir en su segunda venida. En este tiempo, su enfoque está en los gentiles, pero en la segunda venida su enfoque va a ser la salvación de los judíos, del Israel terrenal.
El Señor me dice que desde su primera venida su atención ha estado dirigida a los gentiles en cuanto a la salvación. Pero cuando Él venga por segunda vez, va a enfocarse en el Israel terrenal. Cuando Él se revele por completo, el velo que Dios les colocó sobre los ojos va a caer en ese resplandor, y todo Israel, los que estén vivos en aquel día, será salvo. Y ahí se va a completar la misión total de Yeshúa como Salvador, porque su nombre es salvación.
[Lucas 1:32-33] Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Ese día, cuando el pueblo de Israel clame por rescate porque todos sus enemigos van a rodearlo, cuando los judíos se encuentren en un callejón sin salida, cuando se den cuenta de que sus propias armas no les alcanzan, que sus escudos no los protegen y que no hay rey, presidente o líder que pueda rescatarlos, cuando Israel clame para que Dios lo defienda, ese día vendrá el Deseado de las naciones a poner fin a esos enemigos que vinieron a eliminar al pueblo judío de la tierra.
[Zacarías 14:4] Se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.
Me voy a revelar a todo un pueblo rebelde que ahora está cegado, dice Jesús. Me voy a manifestar a mi pueblo judío, y aún tendré misericordia de aquellos que no dudaron en entregarme en esa cruz. Aún voy a derramar de mi gracia sobre un pueblo endurecido que no fue capaz de reconocerme porque su entendimiento fue limitado.
Noelia: El Señor me dice que es como si hubiera puesto una pausa en los judíos. Es como cuando alguien está haciendo algo, pone pausa para ocuparse de otra cosa y después vuelve y la quita. Esto es lo que el Señor hizo con la casa de Israel. Es como si hubiera puesto una pausa en la salvación de ellos para ir a salvar a los gentiles. Pero va a quitar esa pausa para continuar con lo que quedó pausado.
No he terminado con mi pueblo Israel terrenal, dice Jesús. Solamente me he apartado de ellos por un tiempo, para provocarlos a celos al poner mi atención en los gentiles, pero no los he abandonado por completo.
Fui por un pueblo que no era pueblo, pero voy a retomar lo que había empezado antes. Y cuando termine con ellos, todo Israel se va a salvar, porque cuando venga a rescatarlos, conocerán que siguen siendo mis elegidos, que no me he olvidado de ellos, sino que tengo un plan que comenzó hace mucho tiempo con el padre Abraham y que se va a completar cuando vuelva y me revele, ya sin velos que me separen de ellos.
Me voy a mostrar totalmente y no parcialmente, dice Jesús, y me van a ver tal cual soy. En ese momento ya no hará falta explicar quién soy. Mi sola presencia hablará de mí, y sus corazones van a ser circuncidados, no solo su prepucio.
Mi Espíritu entrará en esos huesos secos que no tenían vida, dice Jesús, y mi aliento hará vivir a esos muertos. Porque cuando Yo vuelva por mi pueblo Israel y termine lo que había empezado, conmigo vendrá el Espíritu Santo y caerá sobre ellos espíritu de gracia y de oración, y en ese momento serán bautizados con el Espíritu Santo. Por eso se circuncidarán los corazones, por eso caerán las escamas de sus ojos y por eso llorarán.
Me voy a revelar totalmente y por completo, dice Jesús, y no tendrán duda de quién soy. No tendrán duda de que se equivocaron y se van a lamentar por ese error, pero los voy a perdonar, como los perdoné a ustedes de tantas cosas. Voy a tener misericordia de la casa de Israel una vez más, porque los voy a esperar hasta el final, dice Jesús.
Ustedes deberían celebrar mi venida, hijitos. Deberían orar por la conversión de los judíos que aún no me han reconocido, porque hasta el momento en que esto suceda, todavía entrarán algunos y nacerán de nuevo para formar parte de Israel en el espíritu. Ustedes, los que ya están convertidos, los que ya han tenido una revelación de mi persona, deberían clamar por ellos.
Ámenlos, respétenlos, hónrenlos, dice el Señor, porque los he dejado por un tiempo, pero no he terminado con ellos. Así como una madre no abandona al hijo que dio a luz, Yo tampoco voy a abandonar al mío, al que di a luz. Me apiadaré de Jacob y tendré misericordia de David.
Falta poco para esto, hijos. Prepárense para las turbulencias anteriores a mi venida, dice el Señor, porque antes de que esto suceda, Israel tiene que ser sacudido fuertemente. Antes de mi venida, Israel tiene que encontrarse en un estado de necesidad extrema de un Salvador.
Antes de que Yo aparezca, tiene que verse sin salida. No habrá nación que no los odie, no habrá perro que no los persiga, y morirán muchos judíos, dice el Señor.
Oren por ellos, recordando lo que está escrito sobre Abraham: «Bendeciré al que te bendiga y maldeciré al que te maldiga». Bendigan a Israel, dice el Señor, y oren por la paz de Jerusalén, que no se va a dar en este tiempo, sino después de mi venida.
Los amo, hijitos, dice Jesús, pero carecen de conocimiento. Les tengo paciencia, pero no tienen entendimiento. Por eso vengo a revelarles las partes de este rompecabezas profético de los últimos días, para que puedan entender dónde están parados, por qué tienen que orar y qué tienen que defender.
Estoy con ustedes, dice el Padre, pero recuerden que vengo contra todo enemigo de Israel, que vengo contra todo el que odia a Jerusalén, la ciudad santa donde mi Hijo va a posar sus pies nuevamente, en ese monte de donde se fue la primera vez.
Tengan cuidado, dice el Señor. Mi pueblo elegido para ser ejemplo entre las naciones recibe hoy la retribución por su pecado, porque Yo no hago acepción de personas; pero el pecado de ellos no justifica el pecado de ustedes al odiarlos.
Aún la marca está sobre ellos, dice el Señor. Aún tengo un pacto con ellos y no con otras naciones de la tierra. Aún no he terminado mi trato con ellos, y a ustedes los llamo a entender lo que está escrito y esto que les estoy hablando.
Amados míos, mi venida está cerca. Ámenla, deséenla, pídanla. Díganme: «Ven, Señor Jesús. Vuelve, Salvador. Manifiéstate al mundo». Porque, en parte, vengo por causa de las oraciones de los santos, dice el Señor. Lo que está escrito también se va a cumplir por las oraciones de esos santos, porque mis santos hablan lo que está escrito para que se manifieste en la tierra.
[2 Timoteo 4:8] Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
[1 Corintios 16:22] El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene.
Hablen de mi venida, dice Jesús. Conversen sobre ella. Traten de entenderla. Mediten en mi Santo Espíritu, pidiéndome revelación, porque ustedes hoy también tienen un velo acerca de eso, y no me han pedido que sea quitado. Pero en este tiempo les estoy revelando más y más, a medida que el tiempo se acerca.
Pídanme revelación, pídanme entendimiento, dice el Señor, y les voy a mostrar cuál es el orden de los acontecimientos finales y cómo tienen que orar por Israel.
Noelia: Veo a Jesús viniendo en las nubes, como está escrito, con un ejército, con poder y con gloria. Está enojado y viene a darles su pago a todos los que le dieron la espalda, no solamente a Él, sino también al Israel terrenal y al Israel espiritual. El Señor viene a hacer justicia con todos aquellos que se rebelaron no solo contra Él, sino también contra sus elegidos.
Hay una elección terrenal y hay una elección espiritual. Los elegidos en el Espíritu somos los que ya hemos entrado en esta salvación tan grande que nos ha sido concedida, pero los elegidos por sangre aún siguen siendo los judíos, el pueblo de Israel terrenal. Hay dos elecciones, y una no reemplaza a la otra.
La elección terrenal es la que Dios hizo con el padre Abraham e incluye a sus descendientes, de quienes Dios dijo que serían como las estrellas del cielo, mientras que la elección espiritual es para todos aquellos que somos hijos de Abraham por fe, incluyendo también a los hijos de Abraham por carne, si se convierten a Yeshua.
En esa elección espiritual entramos todos los que creemos en el Hijo de Dios, quien bajó en carne para morir en la cruz, se entregó por su propia voluntad en obediencia al Padre, resucitó al tercer día y se sentó a la diestra del trono de la Majestad, hasta que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies.
Ya sean judíos o gentiles, todos los que recibieron la salvación a través de la fe en el Hijo de Dios, naciendo de nuevo por agua y por Espíritu, conforman el Israel espiritual y forman parte de la elección espiritual. Pero todavía hay una elección terrenal que sigue vigente.
[Génesis 15:18] En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates.
Dios explica esto a través mío porque su pueblo está confundido y necesita entender estas cosas. Así como hay una Jerusalén terrenal, también hay una Jerusalén celestial. Así como existen los judíos por sangre, también existen los judíos en el espíritu, hasta que lo terrenal y lo celestial se concilien y estas distinciones dejen de existir.
[Romanos 2:28-29] Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.
La elección terrenal de Dios sigue vigente. Dios no ha terminado con ese pueblo elegido de entre todos los pueblos, sino que ha hecho una pausa en su trato con los judíos para que la mayor cantidad posible de gentiles venga a la salvación.
[Deuteronomio 7:6-7] Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos.
El Señor está trayendo revelación sobre la casa de Israel, porque es y va a ser protagonista en estos últimos días, y porque todo lo que afecte a los judíos nos va a afectar a nosotros, los judíos en el espíritu. Lo quieran saber o no, lo quieran entender o no, lo quieran reconocer o no, hay una conexión entre lo que les pasa a ellos y lo que nos pasa a nosotros, e ignorar lo que les sucede nos va a provocar retrasos, sufrimientos y complicaciones innecesarias.
Para cerrar, quiero aclarar que en esta palabra profética el Señor no habló en ningún momento sobre el arrebatamiento, sino únicamente sobre el momento en que Él venga, ponga sus pies sobre la tierra, haga justicia a favor del Israel físico y todo Israel se convierta.
