Amados míos, ¿cuántos de ustedes están corroborando las palabras que estoy dando con lo que ya fue hablado en el pasado? ¿Cuántos de ustedes van afilando sus espadas a medida que hablo?
Porque los estoy equipando, los estoy fortaleciendo, los estoy alimentando, los estoy direccionando, los estoy orientando, les estoy respondiendo. Estoy profundizando en lo que ya saben o entendieron, estoy asentando las palabras que ya entraron en sus espíritus, estoy aclarando, estoy ajustándoles el cinto de la verdad.
Ustedes me pidieron; Yo contesté. Ustedes preguntaron; Yo respondí.
Porque, como ya lo dije antes, al que pide se le dará, y el que busca encontrará. Por lo tanto, ahora Yo los hago partícipes de este pan diario que les doy de comer, y así seguiré alimentando a mi pueblo hasta que estén fortalecidos y asentados en mi palabra; tanto, que cuando venga el adversario a querer confundirlos o tentarlos, ustedes lo puedan derribar con el conocimiento adquirido.
Coman, hijitos, coman, y no dejen de comer, porque escrito está: «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que salga de la boca de Dios.»
Jesús, el Pan de Vida
[Mateo 7:8] Todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
[Mateo 4:4] Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
[Juan 6:35] Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
