Traducciónes: inglés
[Daniel 12:4] Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.
Señor, venimos a ti para buscarte, para clamar, para pedirte que nos enseñes y nos hables acerca de todo lo que necesitamos saber en este tiempo específico en el que estamos viviendo, y luego nos indiques cuáles son los pasos concretos que debemos dar.
Todo se está preparando para el último acto. El escenario ya casi está listo. Los actores ya han ensayado. La obra ya está escrita. Los espectadores ya están sentados. Solo falta que el director diga «acción» y el Anticristo se mostrará en la escena.
Pero todo esto no va a darse para que nosotros temamos, Señor. No va a darse para destruir a tus hijos, sino para que cada uno muestre quién es, para que caigan las caretas, para que se muestren los falsos y también los verdaderos.
Gracias, Señor, por lo que viene. Gracias, Señor, por la tribulación. Gracias, Padre, porque todo lo planeaste para nuestro bien, y todas las cosas ayudan a bien a los que te aman, a aquellos que han sido escogidos para estos días finales. Gloria, honra y majestad al escritor del guion perfecto de esta obra final. Amén.
Habitantes de la tierra, dice el Señor, ustedes son como hormigas viajeras. El hombre se desplaza de un lugar a otro, no encontrando dónde reposar su cabeza. El hombre corre despavorido de una nación a otra, tratando de encontrar refugio y no encontrándolo.
En los tiempos pasados el hombre era nómada, y en los tiempos presentes y futuros el hombre vuelve a ser nómada: viajando, armando su tienda en un lugar para después desarmarla y mudarse a otro. «Nómada» es la palabra clave para el hombre en los últimos días.
Hijitos, dice el Señor, preparen sus valijas, porque pronto todo lo que era estable va a dejar de serlo, y voy a llamar a muchos de ustedes a mudarse de lugar, a cambiar de ciudad, a irse a otro pueblo o a una región lejana. Ya no va a importar la nacionalidad o el país de residencia. Nada va a ser estable. Cuando les pregunten de dónde vienen, ustedes se van a sentir de todas partes.
Las hormigas viajeras de los últimos días serán multinacionales, porque irán de un monte a otro, de una llanura a otra, de un pueblo a otro. Serán como los camaleones, que cambian de color según el lugar donde se encuentran.
Tendrán que adaptarse, dice el Señor. Por eso estoy preparando a muchos, para que estén listos a mi silbido.
Noelia: El Señor me hace saber que una de las maneras en que Él llama a sus hijos a realizar ciertas tareas es a través del silbido.
En la Biblia hay ejemplos de cómo Dios silba a ciertos animales para que vayan a un lugar y cumplan la tarea que Él les manda. Dios también atrae a las personas con su silbido. Llama a ciertas plagas para que vengan a comerse una cosecha. Dios silba y llama a los vientos para que soplen.
[Isaías 5:26] Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.
[Zacarías 10:8] Yo los llamaré con un silbido, y los reuniré, porque los he redimido; y serán multiplicados tanto como fueron antes.
El Señor va a silbar a muchos de sus hijos para que se trasladen de un extremo de la tierra al otro, de una punta a otra, de un lugar a otro. Ya nada volverá a ser igual.
Abran sus oídos para escuchar mi silbido, dice el Señor, porque a través de este silbido voy a llamar a muchos a mudarse de lugar.
Noelia: Escucho las palabras «mudanza», «cambios», «repentino», y el Señor me hace saber que muchos de ustedes van a tener que abandonar por completo el lugar donde vivían para irse de manera urgente a otro lugar.
El Señor me trae el ejemplo actual de los ucranianos. Muchos de ellos han tenido que abandonar de un momento a otro los lugares donde vivían y dejar atrás la mayor parte de sus pertenencias para salvar sus vidas. Han dejado sus tierras, sus casas, sus quintas, sus granjas y el trabajo de toda una vida. Así va a ser para muchos hijos de Dios.
Prepárense para mi llamado, dice el Señor, porque voy a silbar, como cuando un entrenador hace sonar su silbato para que el equipo escuche ese llamado fuerte, porque si alza la voz no le alcanza. De la misma manera voy a silbar para que mi equipo de los últimos días escuche mi llamado a retirarse de esos lugares donde el peligro acechará.
La ciencia avanza, los robots inundan la tierra y el hombre corre de aquí para allá buscando dónde descansar. Ustedes son esos, hijitos, dice el Señor. Ustedes son parte de esas hormigas viajeras de los últimos días.
Van a tener que estar listos para que sus vidas cambien, no solo un poco, sino de manera rotunda y de un momento a otro, en un abrir y cerrar de ojos. Sus vidas van a cambiar, y muchos de ustedes no están listos ni preparados para dejarse llamar ni para afrontar estos cambios dramáticos, rotundos y repentinos de estos últimos tiempos.
Noelia: El Señor me revela que para algunos de ustedes esto ya pasó y les costó mucho mudarse de lugar, dejando sus casas, sus familias y sus pertenencias. En muchos casos, mudarse no solo significó cambiar de ciudad, sino también de país e incluso de continente. Pero Dios los estaba preparando para los tiempos que vienen. Eso fue solo una introducción para los viajes que van a tener que hacer en los tiempos postreros.
Los estoy preparando, amados míos, dice el Señor.
Noelia: Vuelvo a ver una hormiga viajera con dos maletas, y el Señor me dice que cuando ciertos animales migran de un lugar a otro, incluso de un continente a otro, lo hacen para sobrevivir.
Lo mismo va a pasar en este tiempo con las personas. Hay ciudades que hoy están habitadas porque todavía es posible sobrevivir en ellas, pero a medida que el clima se vuelva extremo, la gente va a tener que irse, porque va a empezar a morirse de frío o de calor.
Entiendan que todo se va a los extremos y que ya nada va a seguir igual, dice el Señor. Tienen que adaptarse a los tiempos que vienen. Tienen que ser como una hoja en el viento, que es llevada hacia donde ese viento sopla. No pueden quedarse estables.
No sean como un árbol petrificado, dice el Señor, porque cuando venga un cambio importante, ese golpe va a romperlos como a un árbol petrificado. Van a ser quebrados.
La Biblia dice:
[Isaías 30:26] La luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó.
[Apocalipsis 16:8-9] El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.
Pero el sol no va a quemar así de un día para otro. Su calor aumentará progresivamente, a medida que los dolores de parto se incrementen. Todas las cosas se están yendo a los extremos a medida que pasan los días. Esto va a ser progresivo, y lentamente el hombre va a dejar el lugar donde habitaba para buscar uno mejor. Y cuando repose su pie en ese lugar mejor, vendrá otro cambio y va a tener que irse de allí para encontrar otro lugar.
Ustedes tienen que estar preparados para cambios rotundos, dice el Señor, porque cuando silbe para llamarlos a mudarse de lugar, va a ser para salvarlos.
¿Están listos para dejar lo que no van a poder cargar en casos extremos y de urgencia y salir con lo puesto? ¿Están listos para ser probados en abandonar lo que tanto están abrazando? ¿Están listos para dejarlo todo para seguirme? Porque voy a probarlos, dice Jesús, y el que no quiere soltar todo lo que tiene para poder seguirme libremente no es digno de mí.
[Mateo 10:37-38] El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
[Mateo 19:29] Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
Los voy a llevar a vivir la Palabra y no solo a leerla. Los voy a llevar a experimentar lo que está escrito y no solo a estudiarlo como una teoría. Esto es real, amados míos. Lo que está escrito para estos tiempos postreros es lo que ustedes van a vivir si realmente deciden seguirme.
Hijitos, los volcanes van a seguir estallando y los habitantes de esos lugares van a tener que huir con lo puesto. ¿Están ustedes dispuestos a dejarlo todo para seguirme? Porque ciertamente los quiero guardar. Ciertamente los voy a llamar para sacarlos de ahí antes de que esa lava pase por encima de ustedes, pero van a tener que ser como Lot y no como la mujer de Lot, que por no hacer caso a las directivas que le había entregado pereció en el camino.
Amados míos, dice el Señor, estén listos ahora, hoy, ya, y no mañana. No hay nada que pensar si realmente quieren salvar sus vidas. Soy Yo el que les habla, el mismo que rescató a Lot de Sodoma y Gomorra.
Amados, escuchen, porque lo que les hablo no es para asustarlos, no es para castigarlos, sino para salvarlos. Les advierto que la inundación viene para muchas ciudades que no son costeras. El agua va a llegar a cada rincón de la tierra, incluso a lugares donde nunca llovía de manera torrencial.
Los ríos se van a desbordar, llevándose todo a su paso, y los quiero salvar, dice Dios. Por eso voy a silbar desde mi santo trono para llamar a mis hijos a que salgan de esos lugares peligrosos antes de que llegue esa inundación.
Amados míos, aprendan sobre supervivencia, dice el Señor. Aprendan a vivir con lo que tienen. Aprendan y estén listos y entrenados para vivir tanto con mucho como con poco. Entiendan que lo más valioso que tienen son sus propias almas y no sus pertenencias.
Amados míos, los quiero salvar. Prepárense para la migración de los tiempos finales. Prepárense y estén abiertos a todo idioma, a toda nación, a todo pueblo, sin rechazar a ninguna etnia, dice el Señor, porque a muchos de ustedes los voy a colocar en países donde nunca se imaginaron que estarían.
Noelia: El Señor me muestra que algunos de ustedes rechazan ciertas naciones, ciertos pueblos, ciertos idiomas, ciertas culturas. Muchos de ustedes detestan las culturas asiáticas o africanas, por ejemplo. Otros escuchan ciertos idiomas y piensan: «Qué feo suena. No me interesa. No quiero aprenderlo. Ojalá Dios nunca me lleve a ese lugar donde hablan así».
Pero Dios dice que seamos multinacionales otra vez, que abramos el corazón para recibir cualquier bandera, que muchos de nosotros vamos a convertirnos en misioneros de los últimos días de esta manera. Y aunque hoy algunos de ustedes no se sientan así, Dios les va a dar una unción especial en el momento del llamado para que puedan responder.
Dios dice que todo lo que ahora no tengamos, lo vamos a tener, porque Él nos lo va a dar. Él nos va a equipar con lo que necesitemos para que seamos capaces de nadar en cualquier tipo de estanque.
[Hebreos 11:8] Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.
¿Están listos? Muchos de ustedes no lo están, dice el Señor. Muchos no quieren dejar los lugares donde viven ahora, porque han echado raíces profundas, porque se han acostumbrado, porque han abrazado la cultura que ahora experimentan, porque no conocen otra cosa, porque le tienen miedo a los cambios, porque están cerrados a imaginarse viviendo de otra manera.
Noelia: El Señor vuelve a pronunciar la palabra «cambios»: cambios rotundos, cambios extremos, urgencias de vida o muerte. No es un juego. No se trata de si queremos o no queremos, de si deseamos o no. No se trata de gustos. Se trata de obediencia, de una obediencia que puede salvar nuestra vida y la de los nuestros. Se trata de una obediencia que puede significar la vida o la muerte, no solo de nosotros, sino también de nuestros hijos y quizás hasta de nuestros nietos.
Amados míos, dice el Señor, entiendan que si les hablo es para guardarlos de lo que viene. Estén dispuestos y abiertos a todo cambio. No se sorprendan, porque voy a hablarles por sueños, y ya lo estoy haciendo, avisándoles de los cambios que vienen para cada uno de ustedes.
Les estoy hablando por señales, dice el Señor. Estoy colocando en sus corazones un amor por nuevos idiomas, por nuevas gentes, por nuevos grupos étnicos. Y lo que antes odiaron, ahora lo van a amar, porque al que Yo llamo, Yo también lo preparo para que pueda responder bien a ese llamado.
Hijitos míos, soy Yo el que en estos tiempos postreros, donde el hombre se mueve de un lugar a otro para poder sobrevivir, les estoy avisando que estén listos. Amigos míos, no sean inflexibles, dice el Señor. Vuélvanse capaces de responder con un sí a todo llamado urgente que les haga. Es porque los amo que quiero guardarlos de lo que viene. Es porque los amo que van a tener que volar a otros continentes.
Algunos de ustedes tienen que salir de donde están para guardarse de lo que viene. Y si no lo hacen, habiendo sido llamados y no obedecido, lo que viene los puede alcanzar y dañar. Entiendan que lo que hago, lo hago por su bien y no para su mal, porque Yo sé los planes que tengo para ustedes, hijitos. Ustedes son mis hormigas viajeras de los últimos días, que se mueven bajo mi mano de protección cuando obedecen.
Pero si hacen lo que quieren y no responden a mis llamados, a mis SOS, a mis 911, a mis alertas, al sonido de la trompeta; si se hacen los sordos, si son negligentes, si se quedan, si se estancan, si deciden no cambiar, entonces no hay protección garantizada para sus vidas.
Sean inteligentes. Vuelen como las aves del cielo, que migran de un lado a otro para poder sobrevivir.
Este es el tiempo profetizado por Daniel. Este es el tiempo donde estoy refinando a los míos para que resplandezcan aún más. Este es ese tiempo. Estos son los tiempos postreros profetizados en la Biblia. Estos son esos tiempos difíciles pero gloriosos. Solamente les pido que obedezcan mi llamado, que hagan caso a mis alertas, que se dejen llevar por mi Espíritu.
Ustedes deben ser como el viento, dice el Señor. Se oye su sonido, pero no se sabe de dónde viene ni a dónde va.
[Juan 3:8] El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Estén preparados para ser llevados como una hoja por el viento de mi Espíritu. No se arraiguen a nada. No se acostumbren a nada. Suelten en su corazón todo lo que tienen. Hagan espacio para cambios en sus vidas. No hagan planes sin la guía de mi Espíritu, porque en muchos casos van a tener que destruir ese castillo que habían comenzado a construir sin mi dirección.
Noelia: El Señor me muestra que los movimientos migratorios se van a seguir agudizando y volviendo más complejos en Europa. Los aeropuertos se van a saturar de pasajeros, y las personas encargadas de revisar los pasaportes van a estar confundidas, porque, en la desesperación por salir de países en guerra, con problemas climáticos o con otras crisis, la gente va a empezar a hacer muchos pasaportes falsos, mucho más que ahora.
Se van a crear nuevos documentos, nuevos carnets y nuevas tarjetas para facilitar o acelerar la migración, de modo que no sea tan difícil pasar de una frontera a otra. También hay fronteras que ahora están abiertas entre distintos países que tienen acuerdos, pero se van a cerrar, y en muchos países les van a decir que no a cierto tipo de personas que vengan de naciones específicas.
Vienen muchos cambios en los procesos migratorios, y a países que antes era fácil visitar ya no se va a poder entrar tan fácilmente. Algunos países van a ponerles freno a otros para impedir que sus habitantes ingresen.
El Señor me dice que hay rechazo entre muchas naciones, y esto va a traer problemas diplomáticos, económicos y de otros tipos. Esto ya lo estamos viendo, pero se va a agudizar aún más.
Van a entrar en conflicto países que nunca antes tuvieron conflictos bélicos, y va a haber guerra donde nunca la hubo. Todo esto va a intensificar los movimientos migratorios en estos últimos tiempos, y por esta causa van a ir quedando cada vez más casas y propiedades abandonadas.
Por eso el Señor dice que necesitamos la dirección del Espíritu Santo para saber qué hacer con nuestras pertenencias: si comprar o vender, si alquilar o ser dueños, si tener autos o venderlos; y también qué hacer con el dinero: si invertirlo y en qué invertirlo.
Es la guía del Espíritu Santo la que va a guardar a muchos de sufrir pérdidas innecesarias que no están en el plan de Dios para nuestras vidas. Pero aquel que no siga la guía del Espíritu Santo va a sufrir muchas pérdidas, no solo materiales, sino también de vidas. El Señor quiere evitarnos estas pérdidas y nos advierte sobre estas cosas que ya están escritas en parte, pero sobre las cuales Él está trayendo más claridad a través de estas palabras proféticas.
No se estanquen, dice el Señor, porque vienen cambios y aún más cambios.
Noelia: La vida del hombre no va a seguir igual. Muchos van a crecer en lo espiritual, aunque retrocedan en lo material, perdiendo cosas o abandonando casas y terrenos.
Para muchos, el éxito está en tener una casa, un auto, más propiedades, en hacer crecer la cuenta bancaria y en cosas así. Pero para Dios, el éxito es nuestra obediencia y nuestro crecimiento espiritual. Para Él, el éxito es estar más cerca de Él, conocerlo más y servirlo mejor. Aunque el hombre juzgue de manera carnal, Dios no pesa las cosas de la misma manera en su balanza.
Tenemos que aprender a pensar de otra manera, porque nuestro éxito no va a estar en obtener o mantener las cosas del mundo, sino en obedecer a Dios, aunque perdamos las cosas materiales en el camino. Dios nos habla para que nuestra manera de pensar como iglesia cambie, porque la verdadera prosperidad no está en ganar más dinero y cosas materiales ni en avanzar en nuestra profesión, sino en hacer tesoros celestiales. Muchas veces, si obedecemos a Dios, nos empobrecemos en lo material, pero nos enriquecemos en lo espiritual.
Dios va a llamar a muchos de nosotros a mudarnos repentinamente, y vamos a tener que dejar atrás todo por lo que hemos trabajado durante años. Pero si obedecemos y seguimos esas pisadas que deja Jesús para que sepamos por dónde ir, vamos a ser más prósperos que antes en lo espiritual. Además, esos tesoros que vayamos acumulando en el cielo no se van a corromper, y los vamos a tener por la eternidad si permanecemos en la obediencia.
[Mateo 6:19-20] No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Cambien la manera en que piensan, dice el Señor. Pongan la mira en las cosas espirituales y no en las materiales, porque las materiales ciertamente son pasajeras, y muchos de ustedes van a perderlo todo para ganarlo todo. Recuerden esta palabra cuando eso suceda, para que encuentren consuelo en mí y entiendan que esa pérdida resultará en ganancia.
Trabajen, dice el Señor, pero para tener más en la vida eterna y no en la terrenal, porque la vida terrenal es pasajera. Trabajen por tesoros para la vida que permanece y no para una vida que es temporal.
Piensen diferente, dice Dios. Aprendan a pensar como Yo pienso y no como piensa el hombre, para que no se sientan perdedores, sino para que entiendan que ya son ganadores. Porque todo aquel que me sigue es heredero de la vida eterna, junto con sus riquezas, que también son eternas.
Trabajen para eso, dice el Señor. Salven almas, porque el que salva almas se vuelve rico en la eternidad. Pero el que guarda monedas, el que ahorra billetes, el que construye casas, el que se concentra en las posesiones materiales y pone su corazón en esas riquezas, es pobre espiritualmente, porque no ha entendido dónde está lo importante.
Ven, dice el Señor, porque tienen que estar listos para abandonarlo todo si fuera necesario. Ven, porque tienen que soltar todo lo que les pertenece para correr tras lo que permanece en la vida eterna y dejar de correr tras lo que es pasajero.
Amados míos, construyan castillos, pero en lo espiritual, dice el Señor.
Noelia: El Señor dice que trabajemos por lo que va a permanecer para siempre en vez de construir casa tras casa, porque muchas van a ser destruidas por bombas y otras van a ser habitadas por personas que no conocemos, ya que tendremos que abandonarlas.
Sigan la guía del Espíritu de Dios para no sufrir tanta pérdida. Sin embargo, muchos van a ser probados y van a perder muchas cosas para ser despojados en su corazón del ídolo de lo material. O Dios va a pedirles muchas de las cosas que tienen para ver si están dispuestos a renunciar a todo para seguirlo a Él, para ver si realmente lo aman y lo siguen adonde sea, para ver si están dispuestos a dejarlo todo para llevar su cruz.
[Ezequiel 36:25] Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
El Señor hace esto y lo va a seguir haciendo para guardarte de tu propio corazón en estos últimos tiempos engañosos, peligrosos y tentadores.
El Señor dice que muchos de ustedes tienen planes que hicieron por su propia cuenta, sin consultarle a Él, y van a tener que recapacitar sobre esos planes y buscar al Señor en la intimidad para preguntarle si deben seguir adelante con ellos.
Veo planes de construcción y también de ampliación de sus propiedades. Veo planes para crear nuevos negocios. Veo planes de mudarse de lugar, de ciudad o de país. Muchos de ustedes tienen planes para sus vidas que no vienen de Dios, y van a tener que frenarlos.
Piensen, deténganse y recapaciten, dice Dios, porque muchos de ustedes están haciendo planes que van a tener que abandonar a mitad de camino.
[Josué 9:14] Los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.
Noelia: Este capítulo muestra lo que puede resultar de tomar decisiones sin haber consultado a Dios. Las consecuencias a veces pueden ser de por vida o para siempre, y Dios no quiere que sus hijos sufran consecuencias negativas en sus vidas. Por eso está avisando que cada cual tiene que buscarlo en su lugar secreto y revisar lo que está planeando hacer, o quizás ya ha empezado, para no continuar con planes de construcción de torres que van a ser derribadas y así sufrir mucho daño.
Hay cosas que sí vienen del Señor, pero ahora Él les está avisando a aquellos que están haciendo cosas que vienen de su propio corazón y no del corazón de Dios. Y así como Moisés recibió el modelo del tabernáculo a través de su intimidad con el Señor, de la misma manera sus hijos tienen que recibir en la intimidad con Él el modelo para sus vidas en estos tiempos peligrosos y engañosos donde están caminando.
Nosotros tenemos una ventaja: el Espíritu de Dios en nosotros, que nos enseña todas las cosas. Pero si no desarrollamos esa intimidad con Él, si no aprendemos a seguir su guía, ¿cómo vamos a saber qué tenemos que hacer?
[Salmos 127:1] Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.
Este versículo está sacudiendo a muchos de ustedes ahora, porque es una respuesta a la inquietud que tenían en sus espíritus acerca de planes que estaban llevando adelante y que no venían de Dios.
No construyan en vano, dice el Señor. Pregúntenme a mí.
Noelia: Dios te dice que no edifiques en vano, porque si no es Él quien edifica esa casa, si no es Él quien edifica ese negocio, esa granja, esa quinta, lo que edifiques puede ser destruido o abandonado, y eso no es lo que Dios quiere para ti. Amén.
