{"id":2331,"date":"2017-05-14T01:02:00","date_gmt":"2017-05-14T04:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/noeliafernandez.net\/2017-05-14\/"},"modified":"2026-06-09T12:52:16","modified_gmt":"2026-06-09T15:52:16","slug":"2017-05-14-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/noeliafernandez.net\/en\/2017-05-14-es\/","title":{"rendered":"El esp\u00edritu de la mujer y la cobertura espiritual del esposo"},"content":{"rendered":"<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\">\n  <div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n    <iframe title=\"PALABRA PROF\u00c9TICA: El Esp\u00edritu De La Mujer &amp; La Cobertura Espiritual Del Esposo\" width=\"720\" height=\"405\" data-src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/bH2kkDefQUM?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" class=\"lazyload\" data-load-mode=\"1\"><\/iframe>\n  <\/div>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3nes: <a href=\"\/en\/2017-05-14-en\/\">ingl\u00e9s<\/a><\/p>\n\n<p>Yo he creado a la mujer con mi propia mano. Cada parte que compone a la mujer la he colocado Yo. Yo he hecho a la mujer como una creaci\u00f3n perfecta y refinada. Yo tuve deleite cuando estaba creando las curvas de la mujer.<\/p>\n<p>El \u00fatero de la mujer es su parte creativa. La vida fluye a trav\u00e9s del \u00fatero de la mujer. Yo utilizo el \u00fatero de la mujer para traer la vida a la tierra, y el \u00fatero de la mujer es un canal que debe estar abierto para M\u00ed, porque Yo soy el que manda a las almas, y el \u00fatero de la mujer es el canal que recibe las almas. Es el portal por donde entran las almas a este mundo.<\/p>\n<p>En los ojos de la mujer se puede ver la delicadeza de mi Esp\u00edritu. En el cabello de la mujer se puede observar la suavidad con la que Yo acciono. En las manos de la mujer se puede observar la delicadeza con la que Yo toco los corazones. Yo hice cada detalle en la mujer como es.<\/p>\n<p>La mujer est\u00e1 hecha para servirme, dice el Se\u00f1or. Cuando ella me muestra sus manos, Yo quiero ver manos delicadas, manos suaves, manos que han criado hijos, que han acariciado mejillas de ni\u00f1os. Quiero ver manos que han servido a sus esposos, dice el Se\u00f1or, que han confortado a su familia cuando han estado enfermos.<\/p>\n<p>Cuando Yo veo las manos de una mujer, quiero ver manos que han sido dadoras a los necesitados. Quiero ver manos que han tomado las manos de los pobres para darles consuelo. Cuando Yo veo las manos de una mujer, quiero ver manos que se han levantado al cielo para orar a M\u00ed y para alabarme.<\/p>\n<p>Yo quiero ver manos trabajadas en las cosas que a M\u00ed me complacen. No quiero ver manos duras, manos de hombres. Quiero que la mano de la mujer sea una mano delicada, fr\u00e1gil, pero a la vez laboriosa. Quiero ver manos limpias, manos que han sabido c\u00f3mo servir, c\u00f3mo dar de comer a los suyos, c\u00f3mo atender a sus ni\u00f1os. Quiero ver manos que han sabido acariciar.<\/p>\n<p>Cuando Yo miro a la mujer, dice el Se\u00f1or, quiero ver rostros despejados. Quiero ver cejas relajadas porque conf\u00edan en M\u00ed. No quiero ver m\u00e1scaras superficiales. Estoy cansado de ver este mundo lleno de m\u00e1scaras superficiales, de mujeres que piensan que son una cosa que no son.<\/p>\n<p>Yo he creado cada rostro como Yo quise. Yo te he dado esa nariz, esa boca, esos ojos, esas mejillas, ese ment\u00f3n. El cabello te lo he dado Yo, y la forma de tu cuerpo tambi\u00e9n te la he dado Yo. No rechaces mi creaci\u00f3n, dice Dios, porque es lo mismo que rechazar mi mano.<\/p>\n<p>La mujer est\u00e1 creada para portar la vida. La mujer es portadora.<\/p>\n<p>Yo amo a las mujeres, dice el Se\u00f1or. Son mi creaci\u00f3n sublime. El coraz\u00f3n de la mujer es un coraz\u00f3n m\u00e1s blando que el coraz\u00f3n del hombre. El coraz\u00f3n de la mujer no est\u00e1 hecho para pensar cosas complicadas; est\u00e1 hecho para irradiar amor, dulzura, comprensi\u00f3n sin juicios.<\/p>\n<p>Yo amo a las mujeres mansas, que no buscan su gloria, dice el Se\u00f1or, y toda aquella mujer que es humilde me conoce. Pero la que es altiva de ojos y arrogante de coraz\u00f3n lejos est\u00e1 de M\u00ed.<\/p>\n<p>La mujer est\u00e1 hecha para ser cubierta por el hombre, como una persona que se encuentra adentro de una cueva en una tempestad y est\u00e1 protegida del agua, del viento y de la lluvia. De la misma manera, la mujer est\u00e1 hecha para estar protegida por las paredes duras del hombre. Yo hice al hombre para que proteja a la mujer, y pobre de aquel hombre que toque a una de mis hijas o que las desproteja.<\/p>\n<p>Ma\u00f1ana voy a venir, dice Jes\u00fas, y voy a buscar a todas aquellas mujeres que, cuando me vean venir entre las nubes, levanten su mirada al cielo con humildad, en silencio, sin alboroto, cuyos corazones se hayan entregado a M\u00ed como su Rey.<\/p>\n<p>Voy a venir a buscar solamente a aquellas mujeres que supieron cerrar sus bocas a la iniquidad y abrir sus o\u00eddos a mi consejo, porque Yo les hablo suavemente al o\u00eddo, y la mujer que es humilde y mansa de coraz\u00f3n se queda en silencio, con la boca cerrada, escuchando lo que le digo.<\/p>\n<p>Pero la altiva de coraz\u00f3n, la arrogante, la dominante, a esa aborrece mi alma, dice el Se\u00f1or. A esa no puedo hablarle, porque no est\u00e1 dispuesta a escuchar a nadie. Lo \u00fanico que quiere es dominar su ambiente y controlar, como una ara\u00f1a que va tejiendo su red, y cualquiera que camina cerca de ella cae en su trampa. Mis ojos no est\u00e1n sobre esta. Mi voz nunca le habl\u00f3.<\/p>\n<p>Pero a la que sabe bajar la cabeza, a la que sabe humillarse, a esa voy a exaltar. Ella est\u00e1 coronada de honores, dice el Se\u00f1or. Mi mano est\u00e1 sobre esa, y a ella Yo le hablo suavemente al o\u00eddo y me complazco con su delicadeza y con su suavidad.<\/p>\n<p>Esa mujer que sabe ser humilde es la que muestra la gloria de mi creaci\u00f3n, dice el Se\u00f1or, porque es m\u00e1s valiosa que los rub\u00edes, m\u00e1s hermosa que las flores. Sus modales son delicados y suaves, y su voz, tranquila. Cuando habla, la paz entra en el coraz\u00f3n de los que la escuchan.<\/p>\n<p>Pero mi alma aborrece a las mujeres que levantan la voz para hablar, a las mujeres que se complacen con la injusticia, que caminan arriba de la cabeza de los pobres y de los tristes, que se idolatran a s\u00ed mismas, sent\u00e1ndose en un trono en su coraz\u00f3n y diciendo: \u00abYo misma voy a servirme y voy a hacer que todos me sirvan.\u00bb<\/p>\n<p>Ella va a arder en el fuego, porque no est\u00e1 sincronizada con mi creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Yo no cre\u00e9 a la mujer para que sea altanera, para que sea una diva de este siglo. A M\u00ed me complace la mujer sabia, la inteligente, no porque tiene mucho conocimiento de este mundo, sino porque sabe callarse cuando le conviene, porque no mata a su vecina con su lengua, sino que siempre medita las cosas dos veces antes de hablar, porque sabe el poder que tiene su lengua.<\/p>\n<p>Yo amo a la mujer que sabe controlar su boca, que domina su lengua como un caballo salvaje que ha sido domado, que utiliza su lengua para bendecir y no para maldecir, que no envidia a su compa\u00f1era, sino que siempre busca confortar los corazones necesitados de amor y de compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Yo amo a la mujer que detesta la injusticia, la que levanta su mano para poner un stop cuando se encuentra en una situaci\u00f3n donde alguien est\u00e1 siendo injustamente castigado.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu de la mujer es permeable, dice el Se\u00f1or. Est\u00e1 m\u00e1s abierto que el de los hombres.<\/p>\n<p>Por eso debe mantenerse pura y casta, porque si no mantiene su coraz\u00f3n limpio y su mente calma, si no aprende a dominar sus deseos carnales, si no aprende a pisar la serpiente del orgullo, el diablo f\u00e1cilmente puede impregnarla, porque la mujer est\u00e1 abierta.<\/p>\n<p>La mujer es como una antena que percibe muchas cosas, y dependiendo del canal que utilice, va a recibir una radio u otra. Si su coraz\u00f3n est\u00e1 sucio, ella va a estar abierta para la radio equivocada. Pero si su coraz\u00f3n est\u00e1 limpio y sus motivos son correctos ante mis ojos, ella va a ser una transmisora de la radio de mi Reino.<\/p>\n<p>Una mujer que aprende a escuchar m\u00e1s que hablar va a ser apta para discernir cu\u00e1ndo una voz viene del mal. La mujer sabia es la que aprendi\u00f3 a acallar sus pensamientos para poder escuchar, observar y darse cuenta de cu\u00e1ndo anda el mal rondando enfrente de ella.<\/p>\n<p>Pero una mujer que habla y habla todo el tiempo no es apta para escuchar, porque lo \u00fanico que escucha su coraz\u00f3n es su propia voz, y no est\u00e1 libre para escucharme a M\u00ed. Sus ojos est\u00e1n tan distra\u00eddos en lo que ella misma quiere que no puede ver claramente. No puede discernir entre el bien y el mal.<\/p>\n<p>Yo estoy llamando ahora a las mujeres a que aquieten su esp\u00edritu, dice el Se\u00f1or, a que sean mansas y me dejen trabajar en ellas. Yo he llamado a las mujeres a que vengan a M\u00ed con piedad, con compasi\u00f3n, con misericordia en su coraz\u00f3n, porque la justicia de la mujer es lo que la viste. Su esp\u00edritu estar\u00e1 protegido y el diablo no podr\u00e1 ingresar en ella. Por m\u00e1s que su esp\u00edritu sea permeable, sus vestiduras de justicia y de humildad la van a proteger.<\/p>\n<p>Pero una mujer rebelde y desobediente es permeable a cualquier influencia del mal que est\u00e1 en el ambiente, y su esp\u00edritu tiene puertas abiertas por todos lados, porque no entiende el orden de mi creaci\u00f3n. No entiende que Yo le he enviado el hombre para que cierre esas puertas abiertas en su esp\u00edritu y para que sea su escudo alrededor de su esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Pero la mayor\u00eda de las mujeres de este mundo no comprenden que cuando Yo doy un esposo a una mujer, el esposo es como un c\u00edrculo que rodea el esp\u00edritu de la mujer y convierte su esp\u00edritu en impermeable ante los dardos del maligno.<\/p>\n<p>Este escudo espiritual solamente puede estar activo cuando la mujer lo acepta y entiende que a trav\u00e9s de la mansedumbre, del servicio y de la obediencia, este escudo se vuelve cada vez m\u00e1s fuerte alrededor de su delicado esp\u00edritu y el malo no tiene chances de influir en ella.<\/p>\n<p>La mujer no entiende que el hombre es su cobertura por la naturaleza en que est\u00e1 hecho, dice el Se\u00f1or. Las manos del hombre la protegen en todo momento, cuando el hombre tambi\u00e9n est\u00e1 bajo mi propia cobertura, y las manos del hombre son las que detienen los dardos del mal.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu de la mujer es como una esponja que siente en su piel, que ve m\u00e1s all\u00e1 de lo que ve el hombre, que percibe las distintas vibraciones que hay en su ambiente. Pero es el hombre que est\u00e1 al lado de la mujer el que sabe c\u00f3mo frenar las malas influencias alrededor de la mujer. Es el hombre el que tiene el car\u00e1cter para detener las obras del mal, porque Yo hice a tu esposo como un escudo fuerte, dice el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu de la mujer es liviano. La mujer est\u00e1 hecha para flotar en el esp\u00edritu, para ser como una pluma que se eleva al cielo. Sus pies no est\u00e1n arraigados en la tierra. Pero el hombre es m\u00e1s terrenal. Sus pies est\u00e1n pegados sobre la tierra, pero sus manos sostienen a la mujer para que no se vaya m\u00e1s arriba de lo debido.<\/p>\n<p>Cuando una mujer no quiere someterse de manera divina a su esposo, se suelta de la mano de su hombre, que tiene los pies pegados en la tierra, su esp\u00edritu vuela m\u00e1s arriba de lo debido, y ella sale de la zona de protecci\u00f3n donde su esposo la resguardaba, porque la mujer flota y es propensa a ser llevada por diferentes vientos, por diferentes doctrinas.<\/p>\n<p>La mujer es propensa a creer lo primero que ve, porque su coraz\u00f3n es m\u00e1s inocente, porque es menos racional, m\u00e1s intuitiva y m\u00e1s sensible. Entonces, el hombre es el que le da el balance necesario, el que le recuerda que est\u00e1 en esta tierra, el que la hace volver cuando est\u00e1 flotando.<\/p>\n<p>Pero cuando una mujer no quiere escuchar consejo de su esposo o de un hombre sabio, no tiene protecci\u00f3n, porque flota y es llevada por cualquier viento que aparece en el aire, y simplemente no se da cuenta de que se est\u00e1 perdiendo.<\/p>\n<p>Mujer, dice el Se\u00f1or, Yo te estoy llamando ahora a que te tomes de mis manos y compares tus manos con las m\u00edas y te des cuenta de que las manos de un hombre no son iguales a las de una mujer. Las manos de un hombre son m\u00e1s duras y utilizan la fuerza, pero las de una mujer utilizan la delicadeza, la delicadeza del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Las manos de un hombre est\u00e1n hechas para trabajar la tierra. Son crudas, son fuertes, porque esto es lo que necesita para pagar su deuda. Pero las manos de una mujer tienen que ser suaves para acariciar a sus ni\u00f1os. Tienen que ser delicadas para ense\u00f1ar e instruir a su familia.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de una mujer est\u00e1 hecho para arder de amor, dice el Se\u00f1or, para ser un fuego que quema las crudezas, para tranquilizar al hombre. Las manos de una esposa est\u00e1n hechas para acariciar los cabellos de su marido, para que cuando su marido vuelva a su casa, encuentre tranquilidad y refugio.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no quieres ser como Yo te hice, dice el Se\u00f1or, si para M\u00ed eres una creaci\u00f3n tan refinada, si para M\u00ed eres como un diamante, como una piedra preciosa de muy gran estima? Si supieras cu\u00e1n grande es tu valor ante mis ojos, mujer.<\/p>\n<p>Cuando Yo veo a una de mis hijas que entiende c\u00f3mo Yo quiero que sea, que aprende a discernir cu\u00e1ndo la serpiente quiere llevarla por otro lado, mando a mis \u00e1ngeles a que la protejan con sumo cuidado, para que nadie me toque esa piedra preciosa valios\u00edsima en mi Reino, y les digo:<\/p>\n<p>\u00abResguarden a mi hija del mal, dice el Se\u00f1or, porque hay pocas como esta: mansa, humilde, amorosa, que solo busca servir, confortar, ser de refugio, apaciguar, que solo quiere dar, que no busca ser primera, que no busca sobresalir, que no quiere ser lo que no es, que no se viste como una prostituta, sino que se viste de justicia, con humildad, buscando la belleza en todas las cosas, perfumando todo lo que est\u00e1 alrededor de ella, la que habla con tranquilidad, la que abre su boca con sabidur\u00eda y no con orgullo ni con arrogancia.\u00bb<\/p>\n<p>A esa mujer ama mi coraz\u00f3n, dice el Se\u00f1or, y Yo mando a mis \u00e1ngeles para rodearla en todo tiempo. Aun cuando duerme, su sue\u00f1o est\u00e1 cuidado por mis \u00e1ngeles, y Yo la unjo con aceite fresco, consuelo su coraz\u00f3n y seco sus l\u00e1grimas, porque ella llora ante las injusticias de este mundo.<\/p>\n<p>Ella abre su coraz\u00f3n para entender y para escuchar consejo de la gente que la ama, de la gente que me conoce, y cierra su coraz\u00f3n a los chismer\u00edos. No compite con las otras mujeres, sino que comparte lo que sabe, consuela y conforta. Esa es la mujer que me agrada.<\/p>\n<p>Vengan a M\u00ed, todas las mujeres que est\u00e9n sufridas, dice el Se\u00f1or. Entr\u00e9guenme sus manos, mu\u00e9strenme sus heridas y confi\u00e9senme que quieren ser la mujer que Yo he creado, que quieren honrar mi creaci\u00f3n, y Yo las voy a levantar tan alto como nunca lo imaginaron. Las voy a llenar de honra y honores y les voy a dar ropas nuevas en el esp\u00edritu, blancas como la nieve.<\/p>\n<p>Les voy a dar un rostro glorioso y reluciente, sus pies van a ser delicados y m\u00e1s brillantes que el oro, sus manos van a tener movimientos finos, sus ojos van a ser como dos diamantes \u2014brillosos, transparentes, iluminando a quien sea que los mire\u2014, y su lengua repartir\u00e1 vida en vez de muerte y ayuda en vez de juicio y condenaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entr\u00e9game tu coraz\u00f3n, dice el Se\u00f1or, para que Yo lo moldee conforme a mi complacencia. A todas las mujeres las estoy llamando ahora, seas de la naci\u00f3n que seas.<\/p>\n<p>Te llamo a que laves tus faldas, a que pises a la serpiente de tu ego, a que bajes tu cabeza a M\u00ed con reverencia y respeto y aprendas a seguirme en humildad de coraz\u00f3n, para que cuando Yo venga te encuentre irreprensible, te encuentre sirviendo, te encuentre alab\u00e1ndome, porque Yo amo los cantos de las mujeres. Sus voces suaves y delicadas penetran mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Yo amo la voz de una mujer delicada. Cuando ella me canta, los p\u00e1jaros me alaban. Cuando una mujer canta, ning\u00fan esp\u00edritu inmundo puede resistirlo, porque la voz de una mujer mansa tiene el poder de echar fuera los esp\u00edritus inmundos. Cuando una mujer humilde me alaba y canta para M\u00ed, es como fuego consumidor para la oscuridad que hay alrededor. Los \u00e1ngeles empiezan a tocar sus arpas, mis o\u00eddos se deleitan y sonr\u00edo, y mi coraz\u00f3n se llena de deleite y gozo.<\/p>\n<p>Si supieras, mujer, cu\u00e1nto te valora mi alma, dice el Se\u00f1or, cu\u00e1n hermoso es tu cuerpo, que Yo he creado con mi propia mano, dejar\u00edas de odiarte sin sentido. Tienes que entender que Yo mismo te hice como eres, diferente al var\u00f3n, porque as\u00ed me complaci\u00f3.<\/p>\n<p>Yo me deleito en las diferencias. Las mujeres que me tienen a M\u00ed en su coraz\u00f3n, que temen a Dios, son como las flores m\u00e1s hermosas. Cuando Yo miro desde mi trono hacia la tierra, ellas son las flores m\u00e1s hermosas de todas. Son las que m\u00e1s resplandecen entre la multitud. Su perfume llega hasta mis narices y me calma la ira, dice el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Si sientes que tu coraz\u00f3n a\u00fan est\u00e1 muy duro, que tu car\u00e1cter a\u00fan no ha sido moldeado a mi gusto, si sientes que hay una capa de roca alrededor de tu coraz\u00f3n que a\u00fan no ha sido rota, si miras tus manos y ves que son muy rudas, si tienes la necesidad de descansar y de seguir en vez de ser seguida, si te has cansado de mandar, dame este yugo, dice el Se\u00f1or, y Yo lo voy a cargar.<\/p>\n<p>P\u00eddeme a M\u00ed que te transforme en la mujer que Yo he creado y que he planeado que seas, dice Jes\u00fas, y con gusto voy a colocar mi mano sobre ti y voy a empezar a suavizar cualquier cosa \u00e1spera que se encuentre donde no tiene que estar.<\/p>\n<p>Yo puedo modelarte con mi mano y cambiar en tu car\u00e1cter lo que para ti puede ser imposible, dice Jes\u00fas. Yo puedo ense\u00f1arte a ser humilde, como Yo lo era cuando estuve en esta tierra. Yo puedo formarte para que seas una mujer que me complazca, para que seas mi sonrisa, porque todo es posible para M\u00ed.<\/p>\n<p>Aun los caracteres m\u00e1s tergiversados, torcidos, enfermos, Yo puedo sanarlos, dice Jes\u00fas. Si te tomas fuerte de mi mano y conf\u00edas en M\u00ed, Yo te puedo ense\u00f1ar c\u00f3mo bajar tu voz para que puedas cantarme en amor.<\/p>\n<p>Yo puedo ense\u00f1arte a dominar tu mente para que aprendas a no divagar en cosas que no aprovechan. Yo puedo ense\u00f1arte c\u00f3mo relajarte y soltar las riendas de tu casa para que tu esposo las vuelva a tomar y el yugo sea quitado de tu espalda, dice Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Si me buscas en amor, en honestidad y en comprensi\u00f3n, y si aceptas que Yo soy el que te hizo mujer, que Yo soy el que hice mi m\u00e1s delicada creaci\u00f3n, Yo puedo hacer que seas mi gloria, porque Yo quiero mirarte, mujer, y quiero que resplandezcas ante M\u00ed.<\/p>\n<p>Yo quiero transformarte y hacerte recordar de d\u00f3nde viniste, hacerte recordar tu naturaleza de mujer. Yo puedo suavizar tus manos rudas. Yo puedo transformarlas y sanar tu dolor. Yo puedo reparar las heridas de tu pasado, dice Jes\u00fas. Lo \u00fanico que tienes que hacer es rendirte y dejar de controlar lo que no se puede controlar; rendirte, orar a M\u00ed y entregarte por completo.<\/p>\n<p>Yo soy el maestro que sabe lo que necesitas, y si permites que Yo trabaje en ti y te renueve en el esp\u00edritu, vas a encontrar el gozo que nunca tuviste tratando de ser algo que no eres, algo que nunca vas a poder completar, dice Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Ven a M\u00ed, mujer. S\u00e9 humilde y b\u00fascame, y Yo te voy a bendecir m\u00e1s que las estrellas. Te voy a proteger de cualquier viento de increpaci\u00f3n, y el diablo va a estar furioso porque no va a poder tocarte, porque vas a habitar en M\u00ed.<\/p>\n<p>Solamente a trav\u00e9s de la humildad puedes estar protegida, aprendiendo a escuchar m\u00e1s que mandar.<\/p>\n<p>Yo amo a las mujeres, pero no a las de este siglo, dice Jes\u00fas, sino a las que se mantienen en mi Esp\u00edritu, ador\u00e1ndome todo el d\u00eda. A esa voy a recompensar, y ella va a ser la que se siente a mi lado y beba de mi copa en mi fiesta, y vamos a celebrar juntos, dice Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3nes: ingl\u00e9s Yo he creado a la mujer con mi propia mano. 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