Traducciónes: inglés
[Apocalipsis 3:10] Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
Hijos míos, atiendan a mi voz, que clama lo que viene al mundo con claridad. Crean a mis profetas y serán prosperados. No menosprecien las profecías.
Soy un Dios que se comunica con sus hijos. Conozcan mi voz y síganme.
Estoy revelando el futuro no como los babalaos ni los baales, que utilizan estadísticas para calcular lo que viene; no como los economistas, que se basan en fórmulas matemáticas para anticiparse a lo que va a pasar.
Ustedes son hijos de Alguien superior a ellos y a sus fórmulas y estadísticas, ciudadanos de un reino más alto que los reinos del mundo.
Al hombre le falta ciencia, pero a mí no. Los diablos adivinan en base a los patrones de comportamiento del hombre y saben si el fin de ciertas cosas será para bien o para mal, evaluando cuentas abiertas o cerradas que tienen los hombres o las naciones. El diablo analiza el saldo de las almas, si alguien es deudor o si alguien tiene saldo a favor, según lo que han hecho él o sus antepasados.
No hay nada que acontezca por casualidad, y no hay maldición que llegue sin causa. Muchos de ustedes están faltos de entendimiento y son ignorantes de cómo funcionan las cosas espirituales y de cómo impactan en las cosas materiales, pero Yo hablo para enseñarles y para traerles claridad.
Mañana será un día nuevo, donde todas las deudas serán saldadas. Ya no habrá más deudas, sino que todos estarán al día. Pero mientras ese día no venga, aún hay deudas que cancelar.
Tengan fe. Todo es como tiene que ser y todo va según lo planeado. El fin de todas las cosas se acerca y todo se va desarrollando de acuerdo a mi plan de restauración de todas las cosas.
Tengan fe y esperen en mí aquel día, porque aunque ahora les parezca eterno el tiempo que tienen que esperar hasta que llegue el fin del tiempo y vivan en la eternidad, de verdad les digo que cuando miren atrás, se van a dar cuenta de que el tiempo que tuvieron que esperar hasta la restauración de todas las cosas duró un solo segundo, como un abrir y cerrar de ojos.
Maduren, hijitos. Vuélvanse ancianos en la manera de pensar y de ver las cosas, ancianos en la manera de esperar con paciencia, ancianos por la sabiduría. Sepan aguardar el fruto hasta que esté maduro. No quieran comerse la comida cuando todavía esté cruda. No desmayen cuando algo se tarde mucho tiempo.
Ustedes son impacientes. Están apurados y se afanan fácilmente, pero el sol no se asoma de un momento a otro, sino que para cuando se manifiesta delante de sus ojos ya habían pasado horas acercándose al horizonte.
Ustedes quieren ver el resultado final sin pasar por el proceso, y eso es un error, porque lo que los hace más sabios no es el momento donde se sientan a observar el amanecer, sino el ser capaces de esperar hasta que se dé.
¿Entienden de lo que hablo? Esto es un problema importante que los puede llevar a creer en grandes engaños y a cometer grandes errores, porque por falta de paciencia y de sabiduría el hombre se apura y corta los procesos antes de tiempo, o busca atajos que no son provechosos y que a la larga terminan alargando lo que se pretendía acortar.
Por falta de sabiduría y de paciencia, muchos eligen comer comida rápida espiritual en vez de aguardar a que el alimento que es verdaderamente nutritivo esté listo para ser consumido.
El hombre yerra y toma decisiones a las apuradas, fuera de mis tiempos. Quiere abrir puertas que Yo no he abierto y cerrar puertas que Yo no he cerrado. El hombre suele ser necio porque no espera lo que tiene que esperar para ver el fruto de su trabajo y de su aflicción.
Pero ustedes no sean así. Cultiven la paciencia y aprendan a ser sabios y a esperar a que se dé lo que se tenga que dar. Aprendan a discernir los tiempos en los que están y a no ir en contra de la corriente, porque aún falta más.
Le hablo a un pueblo que no ha sabido esperar a que se cumplan los tiempos para su libertad. Te hablo a ti, que muchas veces me preguntaste: «¿Por qué, Señor, y hasta cuándo?». Les hablo a los impacientes y desesperados.
¿Acaso no saben que para todo hay un tiempo pautado? ¿Acaso no leyeron que existen plazos? No ignoren las profecías, porque las profecías hablan de plazos. Las profecías arrojan luz sobre los tiempos.
¿Saben ustedes en qué tiempo están? ¿Tienen conocimiento de en qué tiempo se encuentran, cuándo se cumplirá el plazo determinado para la prueba o cuándo será el fin de todas las cosas?
Estas preguntas las hago Yo, el Señor sobre el tiempo. Ustedes deben saber esperar con paciencia a que se cumpla el tiempo de la prueba que viene sobre el mundo entero. Deben entender que ya hay un plazo establecido para ella.
Por lo tanto, en vez de pedir que ese plazo se acorte, deberían pedir ser capaces de mantenerse fieles mientras pasan por esa prueba, porque llamo a un pueblo a perseverar y a madurar en la paciencia de esperar a que se cumpla ese plazo mientras son probados.
Viene un tiempo de aflicción al mundo como nunca antes se vio, y ustedes pasarán por ese tiempo hasta que el plazo establecido para ustedes se cumpla. Esto es tribulación y angustia. Allí deberán realmente fortalecerse. Ya no podrán jugar con la espiritualidad y ya no será suficiente con decirme que me aman, sino que deberán decirlo a través de la fidelidad.
Ustedes serán probados. Serán llevados a un punto en donde sí o sí mostrarán una reacción, porque el hombre muestra lo que realmente hay en su corazón cuando es llevado a los extremos y no le queda otra opción que tomar una decisión.
Cada uno de ustedes debe autoevaluarse, escudriñar su corazón y fijarse dónde está y hasta dónde va su fidelidad, porque muchos de ustedes dicen que me serán fieles hasta el final, pero no lo muestran con los hechos. Cuando son probados, no son aprobados, por causa de su deserción y de su infidelidad. Cuando están en apuros, no dudan en abandonarme y desecharme, e inclusive en despreciarme.
Sí, así son muchos de los hijos de mi pueblo. Tienen una fe superficial que se mantiene a flote mientras no pasen por problemas o dificultades. Pero en cuanto las cosas se complican o tienen que pasar por un poco de aflicción, esa fe se desvanece.
Recapaciten y entiendan que vienen tiempos turbulentos y que si la fe que tienen no es profunda, no van a resistir hasta el final. Yo los ayudo, extendiéndoles mi mano, pero si ustedes deciden no tomarse de ella, no van a recibir esa ayuda que Yo quisiera ofrecerles. Y con todo lo que viene, realmente la van a necesitar.
Yo soy el que habla, el dueño de todas las cosas, Jesús de Nazaret, el Hijo del Hombre, el que ya pasó por todo sufrimiento, aflicción y prueba, el mártir de los mártires, el que, siendo perfecto, fue probado hasta entregar su vida para salvarlos.
No desprecien este sacrificio, sino hónrenlo, teniendo ustedes también la misma actitud de entrega. Sean míos hasta el final y resistan todas las cosas. Estoy con ustedes. Permanezco fiel a su lado y no los abandono. Ustedes tampoco no se aparten de mí.
No quiero que se pierdan en el camino ni que vuelvan atrás y no quiero que se les cierre la puerta. No es mi deseo que ninguno de ustedes retroceda, dice el Señor. Resistan todas las cosas y seanme fieles mientras pasan por la prueba, y recibirán la corona de la vida eterna.
Jesucristo es el Señor. Amén.
[Éxodo 9:5] Jehová fijó plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra.
