El Señor te bendiga, amado pueblo de Dios. Hoy es 3 de mayo del año 2024 y estamos aquí nuevamente transmitiendo al pueblo del Señor Jesucristo, porque el Señor hoy quiere hablar y edificarnos acerca de este tema tan controversial, tan importante en estos últimos días y que muchas veces se pasa por alto: la murmuración. Sin embargo, las consecuencias que lleva este pecado pueden ir de lo poco a lo mucho, llegando hasta lo grave, es decir, a la muerte, en algunos casos, si no se trabaja el arrepentimiento sobre este terrible pecado del cual el Señor quiere hablarnos hoy. Dice la Palabra:
[Salmos 101:5] Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.
Gracias, Señor, por una nueva oportunidad de escuchar lo que tienes que decir acerca de este tema tan necesario y que muchas veces tu pueblo pasa por alto y esquiva hablar; sin embargo, es uno de los pecados más abundantes y más comunes que se mueve en la lengua de tu pueblo, ensuciando, contaminando, no solamente la lengua, sino todo el cuerpo y hacia donde se dirigen estas palabras de murmuración.
Señor, te pedimos hoy tu claridad, tu edificación, te pedimos que sea tu Espíritu Santo, moviéndose en esta enseñanza profética de una manera fuerte, hablando a nuestras mentes, a nuestros corazones, redarguyendo a cada uno de nosotros, que quizás estamos incurriendo en este pecado sin darnos cuenta.
Te damos las gracias, Padre, porque todo lo que haces es para nuestro bien, y por más que a veces las enseñanzas y las exhortaciones que haces, a través de tus vasos proféticos son duras y difíciles de escuchar, de tomar, de comer y de digerir; igualmente, Señor, confiamos y sabemos que lo haces de esta manera, porque estás purificando a tu iglesia, la estás refinando, la estás limpiando y la estás preparando para las bodas del Cordero, y ha llegado el momento en estos últimos días de tratar temas que la iglesia suele esquivar o que no tiene el conocimiento y que debería tenerlo en el nivel que tú quieres Señor, y por eso estás hablándolos hoy en día, sobre controlar y de tener dominio propio en esta área.
Gracias Señor, porque yo sé que hoy vas a dar consejos sabios por el Espíritu Santo para que podamos lograr un nivel mayor de autodominio, de autocontrol, de sujeción, no solamente de nuestra lengua, sino de nuestros corazones, de donde nace la murmuración muchas veces. Padre, glorifícate en esta enseñanza profética, en esta administración, en estas palabras inspiradas. Te damos toda la gloria y toda la honra, Señor, por todo lo que vas a hacer y lo que vas a hablar hoy a tu pueblo, en el nombre poderoso de Cristo Jesús. Amén.
Cuando el Señor me hablaba sobre este tema de la murmuración, qué iba a enseñarnos hoy, inmediatamente yo veía una serpiente, pero no una serpiente solamente en la lengua de la persona que murmuraba, sino que veía una serpiente en el corazón. Dice la Biblia:
[Mateo 15:11] No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.
Porque en el corazón es donde nace el pecado. En primer lugar, bajo este nuevo pacto en el cual estamos nosotros hoy, el cual se instituyó con la Sangre de Jesús, el pecado es contado no cuando se comete solamente, sino cuando se deja correr en nuestros corazones. Por eso dijo Jesús:
[Mateo 5:28] Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
A veces no entendemos que no es solamente importante no cometer ciertos pecados de manera explícita, física o concretarlos, sino ir un paso más lejos, más profundo, más allá en el nivel espiritual y no solo carnal, y cuidar de que esos pecados no corran en nuestros corazones y que no se manifiesten. Cuando el Espíritu Santo me indicaba que hoy hablara, inspirada por él, acerca de este tema terrible que está corriendo en la iglesia como caballos salvajes que no son domados, porque así estoy viendo ahora caballos que corren libres, que nadie los doma, sin un freno.
Muchas veces la murmuración en estos últimos días, dentro de la casa de Dios corre de esta manera como caballos salvajes que no son domados, no son atrapados, que quieren correr libres por el campo y hacer lo que tengan ganas de hacer.
El Señor que nos dice: Hijitos, hijitos, hoy les voy a hablar acerca de algo que está en mi corazón y que me duele mucho, porque mi iglesia, mi cuerpo, los míos, no se percatan de lo que está sucediendo en sus corazones y de lo que están haciendo a través de sus lenguas y de cómo están utilizando sus bocas para manchar a su prójimo y para mancharse a ustedes mismos, porque eso es lo que hace la murmuración. No solamente que esas palabras, cuando ustedes murmuran, son como dagas que salen de sus bocas y se dirigen hacia el blanco que son enviadas, palabras no de vida sino de muerte, sino que ustedes mismos se contaminan cuando hablan esas palabras de muerte y no de vida.
Hijitos, los quiero alertar sobre lo que están haciendo porque muchas cosas que les están pasando en sus vidas y que no son buenas, provienen de la murmuración; son consecuencia de este pecado, porque muchos de ustedes están limpiando sus casas de muchas otras cosas, yo (Noelia) mientras escucho esta palabra veo, a una persona que limpia su casa, el piso, las paredes, los muebles, ordena y demás; pero, dice el Señor, están como alguien que limpia todo menos el baño; como alguien que se acuerda de ciertas áreas de su casa pero no de otras, y hoy los estoy llamando a una purificación completa. Tomen las riendas de sus lenguas y de sus pensamientos, para que le pongan un stop a esta maldad que están dejando correr y manifestarse dentro y a través de ustedes.
El Señor dice, hijitos, este tema es muy grave, es grave lo que está pasando en la casa de Dios, porque, yo (Noelia) estoy viendo a las congregaciones, a los hermanos que se reúnen, charlan y hablan de distintas cosas, pero muy pocas charlas que verdaderamente son santas, en la mayoría de ellas en algún momento, se murmura contra alguien, o a través de hablar esas palabras que se piensan, concretando ese pecado con la boca, también murmurando dentro del corazón, aun cuando no hablan. Los ángeles están allí anotando lo que ustedes están murmurando contra su prójimo, creyendo que lo saben todo, que son mejores que ellos contra quienes murmuran.
Yo (Noelia) veo ángeles que están anotando en sus libros todo lo que nosotros hablamos, y de hecho la Biblia habla sobre esto; de que vamos a dar cuenta de cada palabra que salió de nuestras bocas.
El Espíritu Santo me repite, es grave lo que está pasando en la casa de Dios, porque todo el mundo sabe, incrédulos y creyentes, que la murmuración está mal, que es un pecado. Todo el mundo sabe que hablar mal de los demás no está bien; no hace falta ser convertido, para que una persona sepa que hablar mal de su prójimo es atacarlo.
Ustedes que son mis hijos lo saben, tienen un nivel de conciencia mayor que los que están en el mundo sobre lo que es el pecado y las consecuencias que acarrea; sin embargo, no hacen nada, y si no se arrepienten, el juicio que esto les trae es mayor que el de los inconversos, porque el nivel de juicio que recibe una persona que peca y no se arrepiente, muchas veces depende del nivel de conciencia que tiene cuando está pecando. Tengan cuidado, dice el Señor.
[Mateo 12:36-37] Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Yo (Noelia) estoy viendo que vamos a tener que dar cuenta, porque los ángeles en el día del juicio, van a abrir esos libros donde anotaron nuestras conversaciones, y vamos a tener que dar cuenta de esas palabras, de esas dagas que enviamos contra los demás; y no solo esto, hay una agravante más que me está hablando ahora el Espíritu Santo, que además del nivel de conciencia que se tiene cuando uno peca, y es que hay distintos tipos de juicios o de consecuencias que acarrea este pecado dependiendo contra quién se está murmurando.
Yo (Noelia) estoy recibiendo ahora que no es lo mismo que un hijo de Dios, (porque este mensaje es más que todo para la iglesia del Señor Jesucristo) que no es lo mismo murmurar contra un incrédulo, que un hijo de Dios murmure contra otro hijo de Dios que es un hermano en la fe; y aún no es lo mismo que un hijo de Dios murmure contra un hermano que contra un ungido de Dios, contra un enviado por el Señor, contra alguien que el Señor puso para realizar una tarea específica y sobre el cual ha sido derramado aceite en el Espíritu para realizar esa obra; no es lo mismo murmurar contra una persona que limpia a la iglesia, que contra el pastor de esa iglesia.
No quiero decir con esto que esta persona no es importante, que no significa nada o que no es grave murmurar contra la persona que limpia la iglesia, sino que el Espíritu Santo en este momento te está hablando de los distintos niveles de autoridades y de unciones que tienen los miembros del Cuerpo de Cristo, porque no es lo mismo murmurar contra una persona que se le ha sido dado un nivel bajo de autoridad que de una que tiene una posición alta en lo que es autoridad otorgada por el Señor y no por los hombres. Dice la Palabra:
[1 Samuel 26:11] Guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero toma ahora la lanza que está a su cabecera, y la vasija de agua, y vámonos.
Sabemos que las Escrituras en este pasaje, hablan de David cuando Saúl lo perseguía para matarlo; sin embargo, él teniendo la oportunidad de matarlo no se atrevió a tocarlo, dice la Biblia que el motivo era, porque era un ungido del Señor; estamos hablando de los ungidos reales por Dios directamente, o puede enviar a alguien para que lo unja, así como fue en este caso que envió a Samuel para ungir a Saúl y asimismo después el mismo Señor envió también a Samuel a ungir a David. Los dos estaban ungidos, pero David sabía la gravedad de tocar a un ungido verdadero del Señor.
Hoy en día sabemos que hay ministerios y personas que se autoproclaman profetas, apóstoles, maestros, pastores, evangelistas o cualquier otro tipo de título, porque es tiempo de apostasía en donde muchos ministros no son realmente ungidos por el Señor, sino que se autoproclaman con distintos cargos que Dios quizás nunca les dio.
Hay situaciones donde personas que son ungidas literalmente hablando, donde se les coloca aceite en la cabeza y se los envía a realizar cierta tarea, pero en realidad el Señor quizás nunca pidió que esto se haga. En esos casos estas personas son mojadas con aceite, pero no están ungidas en el Espíritu por el Señor. Tenemos que tener discernimiento porque están los ungidos verdaderamente por Dios, ya sea que Dios los unge directamente Él, como es mi caso, o que manda a una persona para ungir a alguien más, bajo la dirección del Espíritu Santo. Así como están los verdaderos ungidos por Dios, están los falsos ungidos. Dice la Palabra:
[Jeremías 23:21] No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban.
Ahora, no por esto tienes el derecho de murmurar contra estas personas, pero estamos hablando de la diferencia, de las distintas consecuencias que acarrea tu pecado dependiendo a quién se dirige la murmuración que estás hablando.
Dice Dios, esto sucede porque gran parte de su pueblo no tiene conocimiento de las cosas espirituales como debería tenerlas. No sabe de la profundidad de las cosas espirituales. Piensa que siempre dos más dos es cuatro. Es decir, siempre sacan la misma cuenta de las cosas que pasan cuando en realidad un mismo pecado puede acarrear distintos tipos de consecuencias, distintos niveles de juicio en la vida de la persona y distintas situaciones.
Yo (Noelia) estoy sabiendo ahora que una de esas consecuencias en alguien que murmura y no se arrepiente es la enfermedad y tenemos un ejemplo muy claro y muy fuerte en la Biblia que es el caso de Maria, la hermana de Moisés, que en (Números 12) podemos leer la historia de cómo murmuró ella y Aarón contra Moisés por causa de la mujer cusita que él había tomado. Y las consecuencias de este pecado fueron que el Señor la hirió con lepra y sabemos que después, la historia cuenta que Moisés tuvo que interceder por ella para que el Señor le quite esta enfermedad y recién después de una semana ella pudo reintegrarse al campamento.
No crean que porque esta historia es parte del Antiguo Testamento, que no hay ciertas leyes espirituales que aún siguen afectando a una persona cuando murmura y peor aún, cuando esta persona murmura contra un verdadero siervo del Señor.
Dice Dios, mis hijos muchas veces no tienen respeto por mis cosas, hablan de manera liviana. Dice la Palabra:
[Números 12:10] La nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa.
Pero el Espíritu Santo me estaba diciendo, hijitos entiendan que tienen que medir sus palabras porque son irrespetuosos, hablan de manera liviana, superficial, no miden las consecuencias de sus palabras, tienen que tomar conciencia de las cosas, de los pecados que están cometiendo, que quizás en la mayoría de ustedes eran inconscientes, pero no por eso dejaban de acarrear las consecuencias.
Hijitos hoy los estoy llamando a evaluarse en esta área porque muchos de ustedes están limpiando su vida espiritual, pero no están tomando en cuenta este pecado, entonces abren la puerta para que el enemigo entre y provoque estragos en ustedes, en sus hijos, en sus familias, en sus trabajos, en su economía. Muchos de ustedes están perdiendo los trabajos y viviendo escasez por causa de la murmuración y algunos tienen hijos enfermos en el hospital por esta misma razón. Este pecado tiene largo alcance. No sean livianos, revisen su casa espiritual con una revisión completa, no solo de su cuerpo para afuera. No revisen solamente sus bocas, lo que hacen con sus manos, lo que sus ojos miran. Vayan más profundo y revisen lo que están pensando en sus corazones, porque la ley bajo la cual están hoy es espiritual y las leyes están escritas en sus corazones.
Dice el Señor, ustedes saben bien que esto está mal, pero el problema es que algunos de ustedes están tan acostumbrados a murmurar y a pensar mal de sus prójimos empezando desde el corazón y después hacia afuera que ya ni se dan cuenta de lo que están haciendo, porque son como alguien que se subió a una bicicleta y que una vez que se acostumbra a pedalear no se quiere bajar más. Están cómodos en ese pecado y no solo eso, hijitos, sino que se están regocijando en la murmuración, muchos hasta la disfrutan me muestra el Señor.
Esto es grave porque yo (Noelia) estoy viendo ahora una imagen horrible y es un cerdo que se da vuelta en el lodo, juega en el barro. Es un cerdo que se deleita ensuciándose. Es una visión muy fuerte, pero es lo que me muestra el Espíritu Santo y que representa a una persona que se deleita murmurando.
Dice el Señor, así son ustedes cuando murmuran sobre los demás, no solamente dejan correr absolutamente todo pensamiento que les viene al corazón contra esas personas, sino que los manifiestan a través de las palabras y se gozan con las otras personas revolcándose en el barro como un cerdo que disfruta ensuciarse.
Hijitos, los estoy llamando a limpiarse. Corten esta racha, entrenen sus corazones para frenar cuando vienen esos pensamientos de asco hacia sus prójimos, porque un murmurador en su corazón siente asco por el otro, el murmurador es adicto a ello. Hay distintos niveles de cometer este pecado; hay niveles bajos, y niveles tan altos, que la persona que está en este pecado ya es un adicto. No puede vivir sin murmurar porque si no lo hace, se aburre; No puede vivir sin hablar mal de los demás porque siente, cree o piensa que sus conversaciones quedan vacías. Hijitos les estoy hablando a muchos de ustedes.
Yo (Noelia) estoy viendo que esta palabra les está cortando y está entrando en sus corazones y les está doliendo porque saben que es para ustedes. Estoy sabiendo también que los espíritus religiosos están muy conectados con espíritus de murmuración, que yo los suelo ver como serpientes en el corazón y en la lengua. Estos dos espíritus trabajan juntos porque la persona que está cargada de espíritus religiosos piensa que ella es la mejor, que lo sabe todo, que tiene toda la verdad, que ya está absolutamente refinada en el sentido de que no peca. La persona que está cargada de espíritus religiosos siempre mira a los demás por encima, tiene ojos altivos, tiene el mentón levantado y los lugares a donde va, siempre cree que es mejor que los demás.
Estos pecados conectados junto con el orgullo y la soberbia provocan que la persona murmure constantemente contra todo lo que ve y contra todas las personas que conoce porque el que cree que lo sabe todo y que está 100% limpia de pecado (porque piensa que nunca peca y los demás sí). Estas personas siempre están buscando el error en los demás para murmurar y así sentirse más arriba, más importantes, más perfectos, y que valen más.
Dice el Señor, hijitos, arrepiéntanse, los llamo fuertemente a arrepentirse de murmurar contra sus prójimos; porque cuando murmuran contra sus hermanos, lo hacen contra mí que estoy en sus hermanos. Cuando murmuran contra mis siervos, murmuran contra mí porque Yo los he enviado.
Yo (Noelia) estoy sabiendo que muchos de ustedes no entienden la diferencia entre juzgar bíblicamente a un hermano o a un ministro o alguien que sirve en el altar al Señor y murmurar contra él, son dos cosas distintas. Dice la Biblia:
[1 Corintios 5:12-13] Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.
Una cosa es juzgar, como dice 1 Corintios 5, donde dice Pablo «Juzgar a los de adentro», y otra cosa es murmurar deliberadamente de los demás. Hijitos, no entren en este pecado.
En esta palabra profética el Señor te está hablando específicamente de la murmuración como pecado y no de las situaciones que tienen que ser juzgadas de una manera bíblica en la Iglesia de Dios.
Dice el Señor, hijitos, tengan cuidado, porque muchos se levantan como jueces contra los hermanos a los cuales no llamé. Muchos de ustedes están condenando permanentemente a los demás cuando Yo no los condeno. Y son, como aquellos fariseos que querían matar a la mujer adúltera, a los cuales tuve que decirles, que el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Ustedes son iguales muchas veces a esos fariseos que fueron rápidos para matar, pero lentos para perdonar.
[Juan 8:3-7] Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
Dice el Señor, hijitos, tengan cuidado, porque cuando ustedes hacen estas cosas de murmurar contra los demas, están acarreando juicio para sus propias vidas.
Yo (Noelia) estoy viendo ahora a alguien que está trabajando y que se deja llevar por las conversaciones de murmuración en el trabajo; también veo a una hermana en la fe que trata de cerrar las puertas de su casa al pecado, que le pone traba a sus ventanas espiritualmente hablando, tratando de mantenerse en santidad, que no fornica, que no fuma, que no se emborracha, que no comete muchos otros pecados que son como más fáciles de identificar y que son más predicados que la murmuración, pero cuando esta hermana de la visión va a trabajar, se mete en algunas conversaciones en donde sus compañeros están murmurando contra los demás, en donde un compañero falta, el resto aprovecha para hablar mal sobre él.
Es decir, cuando va a la iglesia, cuando está en su casa, se hace la santa, pero cuando va al trabajo se olvida de que es hija de Dios, se olvida que debe ser la sal de la tierra. Se olvida que el Señor la envía como la luz del mundo a ese trabajo, a donde quizás todos o la mayoría son incrédulos, y da libertad a su lengua, y se deja llevar por ese río sucio, oscuro, contaminado, lleno del barro de la murmuración y entonces se guarda en muchas cosas, pero no en esta área; después viene el golpe de satanás sobre su cabeza y no entiende esta hermana por qué le pasa lo que le pasa, es que la murmuración es causa de golpes del enemigo.
El Señor dice arrepiéntanse, porque este ejemplo que el Señor me estaba mostrando se cumple en realidad en muchos de ustedes que tratan de ser limpios, muchas veces cuando se reúnen con los hermanos, tratan de dar ejemplo y guardarse de no pecar en frente de los demás hermanos, pero en cuanto se encuentran en un ambiente donde se pueden soltar y ser libres, se comportan igual o peor que los que no forman parte del pueblo de Dios. Veo la visión de un río que es como una corriente sucia, que cuando pasa va trayendo piedras, ramas, mugre, bolsas tiradas y distintos tipos de basura.
Algunos de ustedes están soñando que están nadando o que están caminando o entrando al agua o distintas actividades que están haciendo adentro de este río y el Espíritu Santo me está haciendo saber que una de las cosas que representa este sueño es que están entrando en el río de la murmuración. Aclaro que no siempre este sueño representa eso; pero puede representar movimientos espirituales sucios donde se están moviendo, donde están entrando, corrientes que imitan a la corriente del Espíritu Santo, pero que no lo son y distintos tipos de cosas, sin embargo, algunos de ustedes están soñando con esto y el Espíritu Santo te está dando el significado que tiene que ver con tu pecado de murmuración al cual te estás entregando en estos días. Dice la Palabra:
[Santiago 4:11] Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.
Dice el Señor, hijitos, muchos de ustedes se han colocado a ustedes mismos en la posición de un juez. Yo (Noelia) veo un martillo de juez en muchos de ustedes que golpean contra sus mesas. Esto representa o significa que están en una posición permanente de juzgar a los demás, pero como decíamos, no de una manera bíblica, sino en una manera condenatoria, con un corazón malo, entenebrecido, oscuro y con un ojo que ve más los defectos de los demás que las cosas buenas. No son jueces justos, sino que son como jueces malvados que lo único que hacen es decretar siempre el juicio de condenación para la persona y nunca ese martillo lo golpean en la mesa simbólicamente hablando para declarar a alguien inocente. A estos, es a quienes el Señor les dice: Nunca los llamé a colocarse en esa posición porque hay un solo Juez que juzga los pensamientos de los corazones y no a las personas por su apariencia y ese soy Yo.
Dice el Señor, hijitos, arrepiéntanse, porque se están moviendo en un rol de juez que nunca les concedí; renuncien a ese martillo que no se les ha sido dado porque hay jueces que Yo sí levanto, y hay miembros del Cuerpo de Cristo que cuentan con un espíritu de juicio y que sí están llamados a juzgar en una manera que muchos otros no lo están. Estos jueces que son levantados por mí, tienen un martillo que es capaz de declarar a alguien culpable, pero también inocente porque juzgan justamente, porque Yo les he dado ese espíritu de juicio, porque no se mueven en una unción falsa sino en una unción de juicio que Yo sí he derramado sobre ellos.
En el antiguo Testamento a donde el Señor levantó jueces para juzgar a su pueblo, ellos se movían bajo una unción que el Señor sí les había dado. Ellos tenían ese cargo, porque Dios se los había concedido. Ellos no fueron autollamados o autoproclamados en esa posición de jueces, sino que el Señor los levantó y, de hecho, lo sigue haciendo hoy de distintas maneras.
Hijitos, tengan cuidado, dice el Señor, porque inclusive la vida de aquellos que no se arrepientan de moverse continuamente en este rol puede ser acortada, porque con la vara con la que miden serán medidos. La persona que mide continuamente a los demás para juzgarlos en una manera diabólica y no bíblica, para emitir continuamente condenación contra los demás, esta persona es como alguien que tiene un centímetro en la mano y que metafóricamente se acerca a su prójimo y lo mide de todas maneras con este centímetro. Tiene en su mano un centímetro que usa para medir continuamente lo que hace su prójimo, lo que dice y todo lo que forma parte de su vida y no lo mide para ayudarlo, no toma esas medidas para ver cómo puede servir a ese prójimo que está midiendo, sino para condenarlo, para ajusticiarlo según lo que esa persona piensa.
Sin embargo, no se da cuenta de que con la misma vara que él está midiendo, también está siendo medido en el mismo momento.
Hijitos, hay una justicia que se está dando. Hay leyes espirituales que están vigentes, dice el Señor. Yo (Noelia) veo abundancia de pecado como pecado escrito en el aire, pecado, pecado, pecado. Esta palabra la veo por todos lados en esta visión. Esto oscurece los ambientes a donde ustedes se mueven, porque cuando murmuran, la Biblia dice que hay espíritu de vida o espíritu de muerte que puede salir de nuestras bocas y cuando ustedes utilizan sus bocas para pecar a través de la murmuración, lo que están haciendo, entre otras cosas, es ensuciar con ese espíritu de muerte que sale de sus bocas, los ambientes a donde están. Dice la Biblia:
[Proverbios 18:21] La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.
Yo (Noelia) estaba viendo una imagen donde una persona está en un lugar, específicamente una iglesia y esta persona estaba murmurando contra alguien y cuando hablaba le salía como un humo negro de su boca y ese humo negro empezaba a contaminar ese lugar y no solo eso, sino que la murmuración es contagiosa; es como que atrae a las otras personas que están en ese ambiente, tienta a los que lo escuchan. Es decir que cuando ustedes están murmurando esas palabras lo que hacen es ir y trabajar para el diablo porque las palabras son espíritu y cuando hablan lo que edifica, lo que consuela, lo que fortalece, lo que está inspirado por el reino de los cielos, son palabras enviadas, y ese espíritu se comienza a mover y trae vida a los lugares a donde llega porque las palabras de vida trabajan para el reino de los cielos, trabajan para Dios porque son espíritu literalmente hablando.
Pero cuando lo que se habla es murmuración, ese espíritu es como si la muerte saliera de sus bocas y como si ustedes enviaran esas palabras, a trabajar, pero no para Dios, sino para el diablo, para el infierno y reino de las tinieblas provocando todo tipo de calamidades y consecuencias negativas. Dice la Palabra:
[Juan 6:63] El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
Además, hay una situación distinta, pero no por eso menos importante, y es como más inconsciente, más escondido por decirlo de alguna manera, porque cuando uno habla murmuración es fácil detectarlo, cuando se está concretando o escuchando, pero hay un nivel más oculto. Yo (Noelia) estoy viendo a una persona que está sentada en la iglesia y no está hablando con nadie no está emitiendo palabras de murmuración contra alguien; sin embargo, en su corazón está mirando todo lo que pasa en esa congregación y está murmurando en su corazón y está pensando mal de la gente que está a su alrededor, criticando el lugar, quejándose contra alguien o contra algo y esto también son formas de murmuración; no está abriendo su boca para expresar lo que está pensando, pero tampoco le está poniendo un freno a ese pecado, a su mente.
Es como alguien que conduce un auto y no le pone un freno y lo deja que avance. Existe este tipo de murmuración que nace desde el corazón y que quizás no se concreta con palabras habladas, pero que no deja de ser pecado igual porque me vuelve a atraer el Espíritu Santo eso que dijo Jesús sobre el adulterio que cuando un hombre simplemente mira a una mujer para codiciarla, ya está pecando en su corazón; quizás no cometió el pecado de adulterio todavía o no lo vaya a cometer y eso ya sería otro nivel del mismo pecado y otras consecuencias que acarrearía, pero eso no quiere decir que cuando una persona deja correr esa lujuria en su corazón, no esté pecando. Igual cuando una persona que está casada mira a alguien y la codicia, sea hombre, sea mujer y deja correr ese caballo sin domarlo y sin ponerle un freno, igualmente está pecando.
Quizás el nivel de pecado y la consecuencia sea distinto, pero no deja de ser pecado. Algunos callan muchas cosas en la boca, pero no callan al corazón, porque tienen una serpiente de murmuración en el corazón, que no para de hablar. Dice la Biblia:
[Mateo 5:28] Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
Cualquiera de ustedes que piensen mal contra sus prójimos de una manera maliciosa, midiendo con esa vara exigente a sus semejantes, no dada por Dios y no frena esos pensamientos de condenación en su corazón, está murmurando contra su prójimo.
Dice el Señor, hijitos, estoy purificando a los míos, estoy preparando a la novia para que cuando se presente a las bodas ya esté limpia, impecable, sin mancha, con su vestido reluciente, iluminada; pero no solamente la apariencia de esta novia tiene que estar limpia, no solamente su vestido tiene que ser lavado, las manchas quitadas, su vestido planchado perfumado y preparado para el novio, no solamente su cabello debe ser ordenado arreglado para este casamiento, no solamente tiene que verse bonita en su aspecto externo, sino que Yo quiero que esa novia que se prepara para esas bodas esté limpia por dentro con un corazón puro, que ame a su prójimo y no que lo deteste, quiero que tenga un corazón blando, amoroso, redentor, purificador, un corazón ayudador para con aquel que se equivoca, para con aquel que trastabilla, para con el que tropieza.
Dice el Señor, Yo quiero casarme con una novia que tenga un corazón de sierva en el sentido de servir, Yo quiero casarme con alguien que sepa mirar a los demás con una mirada de amor aún, cuando se estén equivocando. Con esta palabra el Señor no descarta que hay situaciones que tienen que ser juzgadas de una manera bíblica, pero no es el caso que estamos hablando; estamos hablando de una murmuración que nunca está justificada porque inclusive cuando hay que juzgar algunos casos dentro de la iglesia del Señor, esto no da libertad para que el que está llamado a juzgar, murmure en su corazón sobre esa persona que quizás sí está en pecado, que quizás sí está equivocada, que necesita ser corregida, exhortada. Ni aun así los jueces tienen permitido murmurar ni en el habla ni en el corazón.
Es una cosa distinta juzgar a alguien que murmurar de él; hijitos disciernan, inclusive cuando alguien los está exhortando porque los ama; disciernan cuando alguien dice que el Señor les da una palabra de corrección, que cuando alguien está hablando mal de ustedes porque no es lo mismo y tienen que aprender a separar las aguas y distinguir cuál es la fuente de lo que está pasando para no caer en error, porque muchos de ustedes están confundiendo lo que es una corrección en términos bíblicos, con un maltrato, con una murmuración, o con alguien que quiere exponerlos y no es lo mismo. Disciernan la fuente de lo que se está diciendo, porque hay una justicia que se tiene que llevar a cabo, pero no debe conllevar murmuración.
Ustedes mismos a veces tienen que ser corregidos por sus pastores o reciben una palabra de corrección de algún profeta y tienen que ser traídos de nuevo a veces con la vara o con el callado, pero eso no le da derecho a la persona que los está ayudando a volver al camino o a rectificarse, a murmurar contra ustedes hablando de una manera maliciosa. La corrección es necesaria, pero ¡hay de aquellos! A los que estoy llamando a corregir a mi pueblo con la vara y con el callado y que al mismo tiempo están murmurando de ellos, porque el Espíritu me habla ahora de un pecado gravísimo, porque como dije al principio de la transmisión hay distintos tipos de consecuencias que puede acarrear el pecado de la murmuración.
Ahora el Espíritu Santo me revela un caso con consecuencias peores, y es el caso de ministros de Dios o gente que tienen sus manos en la mies del Señor, es decir que están trabajando para el reino de los cielos, ayudando a las personas a ser edificadas de distintas maneras; como pastores ayudando a las ovejitas quebradas, o que le están dando de comer a las que tienen hambre, dando de beber a las que tienen sed y distintos tipos de cosas como buscar a las que se pierden y demás, además de otros ministros que sin ser pastores que ayudan a los hermanos con lo que Dios les ha dado, profetas que tienen distintos tipos de dones de revelación que ponen a disposición del cuerpo de Cristo o cualquier tipo de ministros que esté edificando a los demás, porque dice la Biblia que según el don que cada uno haya recibido, que lo ministre a los demás.
[1 Pedro 4:10] Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
Yo (Noelia) estoy sabiendo ahora de muchos hermanos que están ministrando a otros, el don que recibieron, inclusive liberación, echando afuera demonios (porque eso es liberación) No es un tratamiento psicológico, es echar afuera demonios. Veo hermanos que están ministrando liberación a otros hermanos, pero después murmuran contra él o en el mismo momento en el que le están ministrando liberación están murmurando contra esa persona en el corazón. También estoy viendo ahora, pastores que reciben a hermanos en su oficina para darles consejos pastorales y mientras los aconsejan a en lo que necesitan ayuda, están murmurando en su corazón contra estas personas.
Así distintos tipos de servidores que se ponen al servicio de Dios en las congregaciones para edificar al resto del cuerpo de Cristo o servir en otras áreas, y al mismo tiempo están ensuciando ese trabajo que ellos mismos hacen, murmurando contra las mismas personas que estan ayudando, porque cuando terminan el servicio no ven la hora de llegar a sus casas y hablar mal con sus esposos o con sus familias sobre lo que pasó en la congregación en ese día de trabajo para Dios.
Veo de nuevo los ángeles anotando todas esas murmuraciones y al Señor dolido en su corazón porque no puede entender cómo puede ser que el mismo médico que sana al enfermo, después lo ensucia a través de esas palabras y dice el Señor, que muchos de ustedes son como médicos que están tres horas en la sala de operación para salvar a alguien que está convaleciente en esa camilla a punto de morir; sin embargo, aún mientras están operando a esa persona metafóricamente hablando, están pensando en su corazón mal sobre ella y diciendo: ¿Para qué estoy haciendo esto? Si esta persona no se lo merece porque es esto y lo otro; y son como médicos malos que hacen su trabajo sin amor, que mientras están haciendo un bien, acarrean juicio para sí mismos.
Dice el Señor, hijitos tengan cuidado porque las maneras en las que se puede dar la murmuración son muy variadas; la serpiente es muy astuta y se enrosca adentro de sus corazones y se acomoda de distintas maneras para ver cómo se puede manifestar; a veces ustedes no se dan cuenta de que ya se está preparando adentro de sus propios corazones esperando el momento para atacar y cuando esa serpiente muerde a alguien con la murmuración de sus bocas, en realidad ustedes están tragando de ese veneno porque un corazón murmurador es un corazón envenenado; una persona que murmura constantemente es como una serpiente que lo único que hace es escupir veneno constantemente.
Muchos de ustedes hacen chistes que toman como inocentes, pero son chistes de murmuración, por ejemplo, chistes antisemitas, chistes contra los judíos, chistes contra distintos grupos sociales, que quizás para el mundo son chistes comunes, graciosos, entretenidos, pero de los cuales los míos deberían cuidarse, porque sin darse cuenta cuando ustedes bromean de esta manera, están entrando en murmuración, se están riendo de los demás y reírse de los demás es una forma de murmurar contra ellos. Dice la Palabra:
[Salmos 101:5] Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.
Hijitos tengan cuidado porque hay un abanico de posibilidades muy variadas a través de las cuales ustedes pueden estar murmurando sin darse cuenta y una de esas formas es el criticismo. Esta es una de las serpientes que más se mueve dentro de la casa de Dios; critican hasta la ropa que se ponen sus hermanos y no solamente en palabras, sino en sus corazones, repite Dios; critican la forma en la que hablan, el estilo que tienen sus hermanos, las decisiones que toman y hay una lista larga. Esto también es una de las formas de murmurar contra los demás cuando se enojan o se ofenden en vez de ir al cuarto secreto y hablar conmigo, lo primero que hacen es levantar el teléfono y hablar contra esa persona con alguien más, en vez de ir y arreglar esos asuntos en el secreto.
El que ustedes hayan sido lastimados u ofendidos, no les da el derecho de murmurar y no son justificados, cuando están enojados contra alguien más, eso no les da el derecho de murmurar, porque Jesús no murmuraba en la cruz cuando estaban vituperándolo sus detractores, mientras se reían de Él, lo lastimaban y lo crucificaban; al contrario, Él perdonaba callaba y decía: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen. Ustedes no tienen un corazón redentor les dice Dios a los que están habituados y son como adictos a la crítica y murmuración. Sus corazones no se enfocan en restaurar, en salvar, en levantar lo que está caído, en cooperar con la persona que necesita ayuda y que quizás está torcida en algún área; el corazón murmurador es malo, es quejoso.
La queja es otra forma de murmuración porque cuando ustedes se quejan murmuran contra mí, que soy Yo el que da y el que quita; los quejosos son murmuradores, así como los hebreos que fueron sacados de la tierra de Egipto y en el desierto murmuraban constantemente contra Moisés y Aarón, pero no en primer lugar contra ellos, sino contra mí. Hijitos la queja es murmuración, en primer lugar contra mí y en segundo lugar contra aquel de quien se están quejando, porque Yo creé a esa persona a mi imagen.
Hijitos, hay muchas maneras de murmurar y no son solo las mujeres las que incurren en este pecado, regular y especialmente cuando se juntan con grupos de amigas. Los hombres también murmuran fuerte, tienen la lengua áspera y son falsos; hablan una cosa en frente de los hermanos y después cuando este se da vuelta hablan mal de él. Son falsos. Hijitos tengan cuidado, porque esas dagas que ustedes clavan al hermano hablando mal, lo están haciendo contra mí.
Yo (Noelia) estoy viendo a un hombre que se hace el amigo de otro hombre y son hermanos en Cristo; los dos cuando están de frente y están hablando como si todo estuviera bien como si los dos se amaran y estuvieran de acuerdo en todo, como si no hubiera ningún problema, ningún pecado entre ellos, pero uno de los dos es falso contra el hermano; es hipócrita y le muestra una cara de que todo está bien, pero por dentro no está todo bien porque cuando el otro se da vuelta, este hermano que es falso, murmura contra él.
La traición en el espíritu es como una daga en la espalda, pero lo que no sabe el hermano falso que murmura contra el otro que no le hizo nada, o aun si le hubiera hecho algo, es que esa daga se la está clavando a Jesús, porque yo (Noelia) veo en el hermano que se va, que se convierte en Jesús en esta visión y que esa daga la tiene Jesús clavada en su espalda.
Dice el Señor, la murmuración provoca mucho daño, rompe relaciones, rompe estructuras eclesiásticas, hace caer templos completos que alguna vez fueron levantados por Dios. La murmuración es destructiva, como un tractor que viene con toda la fuerza y arrasa con todo lo que hay adelante si no se frena, no hay que subestimar a la serpiente de la murmuración porque cuanto más ustedes murmuran, más se fortalece ese espíritu, cuanto más lugar le dan no solamente a que se concrete ese pecado no solo a través de las palabras, sino en sus corazones, es como si a esta serpiente más le dieran de comer y cuanto más se alimenta este espíritu, más crece dentro de ustedes, más terreno va ganando, pero no se dan cuenta de que esas dagas que ustedes envían también funcionan como boomerang que vuelven y se clavan en ustedes mismos porque las palabras de murmuración no solo son dañinas para el otro, sino para ustedes mismos. El impacto vuelve contra el mismo murmurador.
Algunos de ustedes están tan llenos de esos boomerangs que regresan, que están enfermos del alma y para otros esto ya es tan avanzado, tan grave que se manifiesta en un cáncer, algunos ya están enfermos físicamente por causa de este pecado, y otros si no frenan se pueden morir por esta causa, porque la murmuración le da muerte a las cosas, es trabajar para el diablo, lo cual trae todo tipo de consecuencias negativas, entre ellas muerte, porque la persona que murmura y no se arrepiente está muerta espiritualmente hablando, porque la paga del pecado es la muerte, dice la Biblia.
[Romanos 6:23] Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
El espíritu me muestra que muchos de ustedes creen que están 100% bien en su vida espiritual, porque no están cometiendo pecados más evidentes o más fáciles de reconocer, pero tienen una boca que es una cloaca, está podrida, llena de basura, y cuando la abren lo que sale de ahí adentro rompe, destruye, en vez de edificar, en vez de construir y de todo tipo de cosas buenas, lo único que hace es provocar las consecuencias de la maldad.
Dice el Señor, hijitos, laven sus bocas, arrepiéntanse, pero arrepiéntanse de verdad y comiencen un camino nuevo de restauración de sus corazones, porque el primer paso después de arrepentirse, de estar en esto, es dominar la lengua física, para no hablar esas palabras de murmuración, pero después de eso hay que ir un paso más lejos y comenzar a dominar los pensamientos de murmuración en el corazón y no darles espacio, no darles lugar. Tienen que aprender a ponerle un stop a los pensamientos murmuradores; hijitos, no sean malos, purifiquen sus corazones, para que se vuelvan más parecidos al mío.
[2 Corintios 10:5] derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo
Derriben los argumentos y derriben la altivez que se levanta en sus corazones contra su prójimo, dice Dios. Porque el murmurador es orgulloso, porque piensa que está en un podio, que está más alto que todos los demás; piensa que tiene todo el conocimiento, la sabiduría, la unción, el poder, la gloria y que los demás no. Se compara continuamente, con los otros y piensa que es mejor y sacando esas conclusiones, se cree con derecho de emitir juicios para dejar claro que la otra persona es inferior a él. Como dice la Palabra:
[Lucas 18:11] El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano.
Así como este espíritu religioso que se movía en este fariseo le hacía creer que él estaba mejor que todos los demás, de la misma manera, muchas veces ustedes tienen ese mismo espíritu que se movía en este fariseo que les hace creer que están mejor que los demás. Por eso en las congregaciones donde más ustedes van a ver, los espíritus religiosos son aquellas congregaciones que están como llenas de reglas de hombres que hay que cumplir y que no son bíblicas, en aquellas congregaciones donde más se controla a los congregantes en una manera diabólica, donde más se los manipula, a donde no se maneja bajo la gracia del Señor, sino que se le llama pecado a muchas cosas que bajo el nuevo pacto no son pecado.
Ustedes van a notar que en este tipo de congregaciones que parecen más una cárcel que un ambiente de libertad en el Espíritu Santo, porque la Biblia dice que a donde está el Espíritu del Señor ahí hay libertad. En este tipo de congregaciones la murmuración es uno de los principales pecados que se practica, porque el religioso es como este fariseo que leímos, que piensa que está mejor que todos los demás y que todo lo que hace es perfecto y que no le falta nada, que cumpliendo cierto tipo de reglas que Dios no dijo que cumplamos, valen más que los demás que no cumplen esas reglas.
[2 Corintios 3:17] Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Dice el Señor, hijos tengan cuidado porque si ustedes se mueven en ambientes fuertes en murmuración es muy fácil contagiarse de esa actividad regular; es como que estos espíritus de murmuración que se mueven en estos lugares se imparten a las personas que forman parte de ese pecado, que participan de el en vez de apartarse. No participen de los pecados ajenos. Si ustedes ven a alguien que está murmurando o a un grupo de personas que se están dejando llevar por ello, no entren en esas aguas, apártense de las malas conversaciones porque van a ser corrompidos.
Hijitos defiendan a los que están siendo afectados por la murmuración en vez de participar en esa condenación.
[1 Corintios 15:33] No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Yo (Noelia) veo que la persona que murmura constantemente es como un bote de basura que se empieza a llenar, porque cuando uno murmura esas mismas palabras van ensuciando al vaso de donde salen, mientras que cuando uno ora y lee la Biblia en voz alta, cuando uno alaba a Dios con su boca, cuando uno utiliza su boca para traer vida y para todo lo que tiene que ver con el reino de los cielos, uno mismo se limpia con esas mismas palabras que van limpiando el vaso de donde salen.
Por eso dice la Biblia que del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, y demás. Porque un corazón sucio emite esa mugre y al mismo se continúa ensuciando, cuando la va impartiendo. Dice la Palabra:
[Mateo 12:34] ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.
[Mateo 15:19-20] Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.
Si ustedes notan que son demasiado tentados a pecar de esta manera, si sienten que si no murmuran regularmente les falta algo en las conversaciones, se aburren, no son más interesantes, si ustedes notan que cometen este pecado regularmente es porque hay un problema de maldad en sus corazones con el cual tienen que lidiar. Tienen que enfrentar este problema, reconociéndolo en primer lugar, diciendo: Señor hay esta maldad en mi corazón, reconozco que me gusta murmurar, que quiero hacerlo, que lo disfruto, que no me puedo resistir, que cuando veo a alguien murmurando quiero nadar en ese río y después de reconocerlo hay que arrepentirse, hay que pedirle al Señor sanidad y liberación de estos espíritus y hay que mantener una práctica de limpieza de la boca, de la lengua y del corazón.
Hay que poner freno a esos pensamientos cuando el diablo vuelve a tentarte para que pienses mal de alguien, porque los pensamientos se pueden frenar literalmente, nosotros tenemos el poder de decidir qué queremos pensar y qué no y tenemos que utilizar el poder de la decisión para no pensar mal de los demás, tenemos la autoridad para hacer esto y van a notar que cuando empiecen a trabajarlo, a entrenarse en esto, se van a sentir más tentados que nunca, el diablo va a enviar personas para que hablen mal de alguien, van a estar en más ambientes donde se hable mal de otras personas, porque el diablo no los va a dejar ir tan fácilmente, él sabe que si logra que ustedes sigan en este pecado regularmente, las consecuencias en sus vidas van a ir creciendo.
Es decir, los problemas, las enfermedades, la escasez, el corte de las relaciones.
Dice el Señor, hijitos, purifiquen sus corazones; porque yo (Noelia) veo a algunos que el Señor está llamando a predicar en frente de otras personas, a influenciar a otros a través de esas prédicas y el problema es que cuando ustedes en lo secreto murmuran abajo de ese púlpito o lugar donde tienen influencia y después van y comienzan a predicar, esa mugre que dejaron correr en su corazón, esa murmuración que los ensució, sale de sus bocas cuando ustedes predican, es decir, son como un vaso sucio que va a predicar.
Tengan cuidado, dice el Señor, y hónrenme. Bajen la cabeza enfrente de su prójimo, honren a sus hermanos, a sus autoridades, a sus padres, ¿por qué murmuran contra sus padres? No saben que el pecar contra sus padres es un pecado grave que hasta puede acortarles la vida. Hijitos, ustedes murmuran de sus jefes porque ellos son duros y, por tanto, piensan que tienen el derecho de hablar mal sobre ellos, y entran en una rueda viciosa porque ustedes me piden justicia con sus jefes, pero mientras hacen esta petición, ustedes mismos están pecando, murmurando sobre ellos, y entonces la justicia que Yo quisiera hacer, no la puedo enviar, porque ustedes mismos están siendo injustos contra sus jefes.
Son como alguien que pide que su deuda sea perdonada, pero ustedes no perdonan la deuda del que les debe. Si ustedes quieren que les haga justicia, dejen de murmurar. Si ustedes quieren que les devuelva lo que el diablo les robó, dejen de murmurar. Si ustedes quieren que les vaya bien, dejen de murmurar. Dice la Biblia:
[1 Pedro 2:18] Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar.
Dice el Señor, hijitos, muchas de las cosas malas que les están pasando es por murmurar, porque al hacerlo contra ellos, están murmurando contra mí, murmurando contra su prójimo, están quebrantando el segundo mandamiento. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y a su vez están quebrantando el primer mandamiento, que es, amarás a tu Dios con todo tu corazón, tu mente, tu alma, tus fuerzas, porque cuando ustedes murmuran contra ellos, murmuran contra mí. Ese pecado abre las puertas para que el diablo haga estragos en sus vidas. Sean inteligentes, hijitos, para el bien. Levanten los escudos y defiéndanse cuando la serpiente los tienta para murmurar. No cedan, resistan. Dice la Biblia:
[Santiago 4:7] Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
Dice el Señor, resistan al diablo cuando les habla a sus oídos mal de los demás; no escuchen esas palabras, cierren sus oídos a las bocas murmuradoras, elijan sus amistades. No concurran regularmente a un grupo a donde la mayor parte del tiempo se está murmurando contra alguien o contra los demás. Hijitos, sean sabios; porque yo (Noelia) estoy sabiendo ahora que hasta hay grupos de oración y otros grupos con distintos objetivos dentro del cuerpo de Cristo, donde al final se transforman en grupos de murmuración el cual comienza con un buen motivo como para orar, para interceder, para edificarse unos a los otros, y termina siendo un grupo para ir a pecar.
El postrer estado de los que concurren regularmente a este tipo de grupos es peor que el primero. Reencaminen a esos grupos, dice el Señor. Abran sus oídos para reconocer cuándo se está murmurando, porque hay murmuraciones sutiles, disfrazadas de enseñanzas, yo (Noelia) estoy viendo ahora pastores que tiran indirectas en los púlpitos, pastores y distintos tipos de ministros que le hablan a las congregaciones con indirectas en medio de la prédica, murmurando contra alguien y el ángel anotando al lado. Y el pastor o el predicador tirando estas dagas espirituales hacia la silla donde está la persona escuchando, dañándola, lastimándola, ofendiéndola, exponiéndola, vituperándola.
Todo esto está siendo pesado, juzgado y tendrá sus consecuencias. Pero quiero que se arrepientan, y corrijan sus caminos, porque no quiero que el hombre perezca, y no quiero que los míos sufran, ni que venga el juicio que va a venir sobre mi casa. Pero mi alma está hastiada de ver cómo los ministros que Yo he levantado, ungido y enviado muchas veces, son los mismos que, en vez de sanar a mis ovejas, las destruyen, en parte con sus palabras y su murmuración. Viene juicio sobre mi casa, en parte por el pecado de la murmuración, porque la copa está llena de palabras asquerosas que ustedes mismos emiten los unos contra los otros, dice el Señor.
Hijitos, detengan esta guerra entre ustedes; porque yo (Noelia) veo como soldados, guerreros, que se lanzan flechas los unos con los otros, pero resulta que son todos miembros del mismo equipo, son todos miembros del mismo ejército, no son enemigos, sin embargo, se atacan los unos con los otros, se están matando, en vez de enviar esas flechas contra el enemigo, se las envían ellos mismos. Este ejército no puede permanecer, porque está dividido en sí mismo, la murmuración divide la casa, divide la familia, la congregación, los matrimonios, hay esposos que murmuran contra sus esposas y esto también tiene mayor gravedad que otro tipo de murmuraciones, porque no es lo mismo murmurar de alguien de afuera que de alguien de adentro, dice el Señor.
Imagínense, si los mismos padres están murmurando contra sus hijos, eso es terrible, es demasiado, es demasiada rienda suelta que le dan a este pecado. Corríjanse, mírense en el espejo de la verdad y reconózcanse. Aquellos que encuentren que esta serpiente habita en sus corazones, háganle la guerra, destrúyanla hablando bien de los demás. Restauren lo que dañaron, pidan perdón por lo que hablaron mal de los demás. Hijitos, humíllense para que el juicio no venga sobre sus espaldas, porque no se trata solamente de arrepentirse y de cambiar, sino que en algunas ocasiones tienen que pedir perdón y no lo quieren hacer, porque el murmurador se maneja por el orgullo y entonces encima que murmura, después le cuesta reconocerlo y pedir perdón.
Dejen de murmurar los matrimonios, contra los mismos esposos, dejen de murmurar contra sus padres, sus hijos, su familia, sus amigos, contra los hermanos, contra los siervos de Jesucristo. Bajen las armas contra ustedes mismos, dejen de criticarse, abrácense con las palabras, aprendan a amar con el hablar, aprendan a restaurar con lo que dicen, a purificar, a levantar lo que está caído, a redimir lo que tiene que ser redimido a través del hablar. Piensen bien de los demás y no mal. Vuelvan sus corazones a la senda recta, Practiquen lo bueno, inclusive en los pensamientos. En el cielo no existe una palabra de murmuración, al cielo no van a entrar estos pecadores. La salvación se puede perder por causa de la murmuración; estén conscientes de esto, y rectifiquen sus caminos, antes de que sea tarde, dice el Señor.
Porque cuando nos veamos cara a cara, dice el Señor a muchos de ustedes, si no se arrepienten y corrigen sus caminos en este momento, les voy a preguntar, ¿por qué hablaste mal de tus hermanos? Porque cuando lo hiciste, fue contra mí. ¿Por qué no hablaste bien de los demás? Porque cuando hablaste bien, lo hiciste para mí, ¿Por qué utilizaste tu boca para destruir y no para construir? Y también les voy a preguntar a algunos, ¿por qué no perdonaron a los que murmuraron contra ustedes? Porque no solo el que murmuró tiene que pedir perdón, sino que el que fue murmurado tiene que perdonar. Muchos de ustedes tienen falta de perdón por causa de esta ofensa, entonces están igual o peor que el que murmuró contra ustedes.
Porque me piden justicia, pero ustedes no la hacen primero; quieren que Yo haga justicia con el que murmuró contra ustedes, pero ustedes no hacen justicia perdonándolo en primer lugar. Exigen, pero no dan. Es más: Algunos quieren venganza de los que hablaron contra ustedes y entonces están pecando igualmente que el murmurador, nada más que en otra área. Arrepiéntanse, dice el Señor.
Porque como Pedro preguntó, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano? ¿Hasta siete veces? Y el Señor le dijo: No, hasta setenta veces siete. Y si setenta veces siete murmuran contra ustedes, ustedes tienen que perdonar. Porque muchos de ustedes toman como excusa el no perdonar el pecado del otro, que en este caso es la murmuración, y el diablo los atrapó con ese engaño, con esa trampa. Se justifican y se escudan detrás del pecado del murmurador y no se dan cuenta de que cayeron en la trampa del enemigo que logró que ustedes pequen por causa del pecado de los demás.
[Mateo 18:21-22] Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.
Para muchos de ustedes que están sufriendo murmuración, están pasando por una prueba y no lo saben para ver cómo reaccionan; es decir, muchos de ustedes se están enterando de qué personas que ustedes aman, están murmurando contra ustedes y no saben que el Señor los está probando, a ver cómo reaccionan. ¿Qué hacen con esa ofensa? ¿Cómo van a responder? Si son rápidos para perdonar o no, si quieren venganza, si quieren la revancha, si quieren juicio para el pecador; están siendo probados y una de las formas de ser probados es ser perjudicado a través de la murmuración. Que murmuren contra nosotros las personas que más amamos.
El Señor prueba y pesa nuestros corazones cuando somos víctimas de esta ofensa, pero muchos se concentran en la paja que está en el ojo ajeno. Cuando alguien habla contra ustedes, ustedes son rápidos para levantar el dedo, para acusarlos, para condenarlos, para decir: Señor, mira lo que me hizo esta persona. Y no se están dando cuenta que ustedes incurren en distintos pecados haciendo esto y son igual que el personaje de la siguiente cita bíblica:
[Mateo 7:3-5] ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
El Señor dice, muchos de ustedes son hipócritas; inclusive mientras están siendo murmurados por alguien. Cuidado, hijitos, arrepiéntanse porque algunos se creen mejores que los demás, pero realmente son como sepulcros blanqueados. El Señor les habla no solo a los que murmuran, sino a los afectados por los comentarios de otros, porque a veces no solamente el murmurador se cree que está limpio delante de Dios y por fuera se lo ve perfecto, limpio, bañado, se comporta correctamente; aparenta ser un buen cristiano, pero tiene el corazón negro, lleno de mugre y de palabras condenatorias contra la mayor parte de las personas; de la misma manera el difamado.
Hay distintos niveles, algunos menos y otros más. Muchas veces no solo el murmurador es como un sepulcro blanqueado, sino el difamado también lo es, porque señala al que murmura contra él, pero él mismo está lleno de pecado y utiliza la falta de su ofensor para pecar más; luego se hace la víctima, señala al ofensor, lo condena, quiere la revancha, quiere venganza, lo acusa delante de Dios en vez de perdonarlo y de orar por esa persona. Por tanto, también es un sepulcro blanqueado que se disfraza de perjudicado, pero en realidad está igual o peor que el otro.
El Señor me dice que tenemos que estar alerta a nuestros corazones, alerta a lo que pensamos, a lo que decimos, despiertos todo el tiempo, como si nosotros mismos nos pusiéramos a escuchar nuestro propio corazón, como si fuera el de alguien más, pero en realidad lo hacemos con el nuestro.
Escuchando permanentemente nuestros pensamientos, estando atentos a lo que pensamos porque no alcanza con callar la boca, sino que tenemos que empezar por donde se concibe y nace el pecado que es en el corazón y erradicar toda semilla de murmuración del corazón para que no se manifieste en la boca.
El Señor dice, hijitos arrepiéntanse de todas esas palabras de maldición que dijeron contra los demás cuando murmuraban, porque cuando ustedes murmuran están maldiciendo a los demás. Son como una fuente de donde sale agua amarga y me viene la palabra «Mara». Como las aguas amargas del lugar donde los hebreos no podían tomar de esas aguas porque estaban amargas.
[Éxodo 15:23] Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.
Arrepiéntanse porque la amargura lleva y se conecta con la murmuración; los corazones donde hay raíces de amargura, normalmente son murmuradores, entonces una de las cosas que hacen es quejarse contra todo, contra todos, hablar mal de todo, de todos y nunca están conformes con nada. La amargura se conecta con el inconformismo, con la murmuración, con el perfeccionismo diabólico que no viene del Señor, porque el que quiere que todas las cosas estén absolutamente perfectas, pero no en una manera celestial a la manera de Cristo Jesús, lo hace de una manera enfermiza. Este tipo de persona suele ser murmuradora, porque donde algo está mal, suele hablar mal de eso o de la persona.
Este tipo de personas reconocen fácilmente los defectos en todo y en todos, por tanto, les es fácil murmurar o quejarse. El Señor está revelando estos detalles y los espíritus que se conectan entre sí y que trabajan juntos para llevar a la persona a caer en sus trampas y a pecar. Yo (Noelia) veo que una de las enfermedades regulares que provoca la murmuración son enfermedades en la cabeza, ACV, tumores, cáncer en la cabeza, escucho linfomas y distintos tipos de enfermedades y me está revelando ahora el Espíritu Santo, que el pecado de la murmuración de manera regular, tienen que ver mucho con la cabeza. ¿Por qué? Porque la murmuración es como un cáncer espiritual que va llenando la cabeza de la persona, es decir, los pensamientos. Entonces, la persona que es murmurador continuo y que no arregla este asunto, opera como un carcinoma, que se va comiendo todo.
Este pecado se manifiesta con problemas en la cabeza. Porque el diablo va plantando semillas de murmuración en la mente de la persona, y si estas semillas no son quitadas a tiempo y se riegan para que crezcan, es decir, si la persona le da lugar a estas ideas que el diablo implanta, y que no son tratadas a tiempo, entonces esta cizaña empieza a contaminar el terreno donde crece y esto en primer lugar es espiritual, pero si a la larga no se limpia metafóricamente hablando, eso trae enfermedades físicas conectadas con la cabeza o afectando la garganta, la boca, los dientes, la lengua, porque son los órganos que se utilizan para hablar, lo que sale del corazón.
Muchas veces estas personas viven enfermos de todo lo que es el aparato lingüístico; constantemente están disfónicos, con faringitis, laringitis, tiroides, problemas de las cuerdas vocales y todo tipo de enfermedades que tenga que ver con el habla. ¿Por qué? Porque el mismo pecado de la murmuración en el espíritu ensucia la boca y la llena de veneno.
El demonio de la murmuración no solamente se aloja en el corazón que, espiritualmente hablando, yo (Noelia) a veces lo veo como un núcleo redondo en el medio del alma de la persona. El espíritu de la murmuración se aloja también en la parte del habla y puede estar en otros lugares del cuerpo, pero en este momento, lo veo a través del discernimiento de espíritu en esas áreas. Pero también el murmurador tiene problemas en vista, mira a través de la murmuracion, porque la lámpara del cuerpo es el ojo; es decir, el murmurador tiene una vista condenatoria, porque miran mal, pecan con los ojos, y los espíritus de murmuración también pueden alojarse en este órgano provocando maldiciones o enfermedades en los ojos físicos, porque su ojo espiritual está enfermo en primer lugar. Dice la Palabra:
[Mateo 6:22-23] La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
Esto va con lo que el Espíritu Santo me mostraba recién que, por los distintos niveles de la manifestación de este pecado, hay personas que son vistos por el Señor directamente como murmuradores, y estamos hablando específicamente de los hijos de Dios en este caso; hay hijos de Dios, pero que el Señor desde su trono los cataloga o los mira como murmuradores. Es muy fuerte, pero estamos hablando de gente que no trata este asunto y que son pecados regulares en los que incurren diariamente. Estas personas conectan lo que ven con lo que piensan y dicen, entonces son coherentes para el mal, porque lo que ven lo murmuran en sus corazones y después lo concretan con la boca.
Entonces los ojos y la cabeza son las áreas que más he visto, afectadas en este momento, no solo en lo espiritual, sino con enfermedades en lo físico, porque son las áreas que espiritualmente están sucias en ese vaso.
Está diciendo el Espíritu Santo que muchos de ustedes tienen que arrepentirse de las maldiciones que lanzaron contra los demás, cuando murmuraron contra esas personas, porque es más, yo (Noelia) estoy sabiendo que a veces muchos de ustedes murmuran y después se arrepienten, algunos sí están conscientes de que tienen debilidad en esta área y la están tratando, pero también estoy sabiendo que no solamente uno tiene que arrepentirse, pedir perdón a Dios en primer lugar y quizás a veces pedir perdón a las personas cuando el Espíritu Santo lo indique y no hacerlo más, pero también tienen que cancelar las maldiciones que enviaron contra las personas como lanzando cuchillos.
Gracias, Señor por este pan fresco nutritivo que nos diste hoy, gracias por la revelación Padre, nos hiciste entrar en conciencia muchos de nosotros de la gravedad de este pecado, de las consecuencias, viene a mí también los que se murieron por causa de murmurar contra el Señor, Moisés y Aarón en el desierto. Y esto el Espíritu me lo trae porque algunos se están preguntando si es verdad que la murmuración puede acarrear la muerte de alguien. Dice la Biblia:
[1 Corintios 10:10] Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.
[Números 14:36-37] Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país, aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová.
Después de leer este versículo, el Espíritu me enseña que hay ciertas plagas que pueden estar dándose en sus casas por causa de la murmuración, como los piojos, también puede haber plaga de ratones en sus casas por causa de este pecado regular, plaga de gusanos que son como gusanos en sus mentes, pero que se manifiestan en las casas. La murmuración es muy fuerte y poderosa para el mal, no la subestimen. Dice la Palabra:
[Marcos 9:47-48] Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
Así que hay plagas que se pueden estar manifestando en tu cuerpo o en el de tus hijos, en tu familia, en tu casa, en tu lugar de trabajo por causa de la murmuración, porque esta es una plaga delante de los ojos del Señor; yo (Noelia) veo iglesias ahora que están plagadas de murmuración y en el espíritu esto se ve como gusanos, como ratones, como cucarachas, como arañas, como distintos tipos de animales que son plagas.
Es muy importante que pesen en la balanza esta palabra, que la mediten, que la puedan llegar a entender, que dimensionen lo que se está hablando, para que limpien sus casas y la plaga retroceda, se vaya de sus vidas y las de sus hijos. Los piojos no solamente se conectan con la murmuración, sino con la brujería, ocultismo y otro tipo de pecados, pero una de las razones de que una plaga de piojos no se vaya de una casa es la murmuración, dice el Señor.
[Números 11:1] Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento.
Son muy graves las consecuencias que puede acarrear en la vida, en la familia, en el hogar, en el trabajo o en la congregación de una persona o en cualquier lugar donde se mueva y más cuando ustedes están murmurando contra las personas que el Señor envió a trabajar para Él, están murmurando contra las voces proféticas de Dios, contra las personas que el Señor sí envió a las redes sociales a hablar de su parte, no solamente profecías, sino enseñanza, temas del pastorado y demás y están acarreando juicios similares a los descritos en la Biblia en el libro del éxodo, atrayendo enfermedades para ustedes mismos, porque en realidad cuando ustedes murmuran de alguien que el Señor levantó, inclusive cuando la persona está equivocada, ustedes están blasfemando no contra el enviado sino, contra Él que los envió en primer lugar, por lo cual, este tipo de murmuración es una de las más graves que ustedes podrían hacer.
Por eso Miriam recibió la lepra por murmurar contra Moisés porque era un enviado por el Señor, un ungido, un levantado por el Señor. Alguien a quien el Señor le entregó una tarea específica y cuando ustedes murmuran contra alguien que el Señor le entregó una tarea específica, entonces ustedes sufren consecuencias graves para sus vidas y sin saberlo preguntan por qué están pasando por angustia, por soledad, rupturas matrimoniales, escasez económica, falta de trabajo, falta de pan, problemas de todo tipo, el auto veo que se les rompe a muchos de ustedes o que ya no funciona más, ya no ven la provisión en distintas áreas, la bendición en sus vidas y no saben que es por haber murmurado contra una persona que verdaderamente levantó el Señor y la envió.
Ni David no se atrevió a tocar a Saúl que verdaderamente estaba pecando y estaba equivocado, porque David sabía que la justicia no era de él y que cuidado con tocar a esa persona que estaba ungida por Dios. Saúl estaba loco, pero estaba ungido por Dios, porque dice la Biblia de hecho que Dios le envió un espíritu para torturarlo en la mente, como para volverlo loco, pero estaba ungido por Dios y no por eso David tenía el derecho de tocarlo de perjudicarlo, de hablar mal de él, de murmurar o de matarlo, porque tuvo la oportunidad de hacerlo y, sin embargo, David estaba siendo probado por Dios en esta situación para ver cómo reaccionaba, para ver si él se vengaba por sus propias manos, para ver si él hablaba mal de Saúl, si lo mataba, pero David dijo algo como Dios me guarde de tocar a un ungido del Señor.
[1 Samuel 24:6] Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.
Muchos no entienden es que esto, está vigente hoy en día, dice la Biblia no toquéis a mis ungidos ni hagáis mal a mis profetas, pero esto también vale, equivale para otro tipo de ministros de Dios y lo están tomando de manera ligera cuando murmuran contra su pastor por más que él esté equivocado o pecando, no tienen el derecho de murmurar contra él. Vean el vídeo desde el principio, si hay situaciones que tienen que ser juzgadas, corregidas, tratadas, hay gente que tiene que ser exhortada y amonestada, dice la Biblia, todo esto es legítimo y es bíblico, pero no es lo mismo que murmurar.
[1 Crónicas 16:22] No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.
A veces el Señor envía una palabra de parte de un profeta a ustedes y es el Señor el que envía esa palabra por el profeta y ustedes murmuran contra esa persona y cuando lo hacen están acarreando juicio para ustedes mismos si no se arrepienten y esta puede ser la causa de los males que están sufriendo, así que escudriñen estas cosas, estúdienlas en la Palabra y tomen las cosas de Dios en serio, lo que piensan, lo que hablan y empiecen a trabajar en esta área.
Yo (Noelia) veo una persona que hace una lista de pecados en una hoja como murmuré contra tal, murmuré contra esta persona, pienso mal de esta, como que anota todos estos pecados que tienen que ver con la murmuración en un papel y se lo presenta al Señor como esta carta de arrepentimiento reconociendo lo que hizo mal y después de esto le pide perdón al Señor y le pide que borre estos pecados del libro de su vida, este es un consejo que Dios les está dando a muchos de ustedes, que a muchos de ustedes les puede ayudar a escribir, pedirle al Espíritu Santo que les ayude a estar conscientes de contra quién han murmurado y no se han arrepentido, cuáles son los pecados que tienen que arreglar, arrepentirse, a qué personas tienen que pedir perdón y no siempre tienen que pedir perdón a la persona contra la cual pensaron mal, pero sí quizás a veces si el Espíritu Santo se los indica; es un consejo que Dios les da hoy.
Una opción es escribir la lista de las murmuraciones para tenerlo como más presente y al final de la hoja pueden escribir me arrepiento de todas estas murmuraciones Señor perdóname, te entrego estas personas a Ti, las perdono, las bendigo, las suelto, las dejo en tus manos, lo que sea que el Espíritu les indique, se arrepienten, le piden perdón al Señor y le piden que borre esto del libro de la vida, de sus vidas. No es absolutamente necesario que hagan esto, sino que es como un consejo, una forma de hacerlo, ustedes lo pueden decir en voz alta: Señor, me arrepiento de murmurar contra tal persona, de estar todo el tiempo murmurando, me arrepiento de los pensamientos, me arrepiento de tener un corazón malo, te pido perdón, corto las maldiciones que hablé sobre esas personas, Señor limpia mi boca y lo que el Espíritu les inspire.
Hay otras opciones, pero hay que tratarlo, porque esto, queda puesto sobre la mesa y después de haber escuchado esta palabra, si ustedes se sienten culpables, el Espíritu los redarguye con esta palabra, pero si no hacen nada con esto, entonces estarían peor que antes de haberla escuchado, porque ahora tienen un nivel de conciencia sobre este pecado que antes no tenían, así que les es menester encargarse de esta área, ahora más que antes de haber escuchado esta palabra.
Yo (Noelia) perdono a todos los que han murmurado contra mí, perdono a todos ustedes los que han pensado mal contra mí, a todos los que han hecho suposiciones erróneas en contra mío y los bendigo en el nombre de Jesús, amén.
Sabía que me tenía que tomar el tiempo, que el Señor iba a hablar muchas cosas, iba a revelar otras, iba a traer claridad y que muchos van a ser limpiados y purificados, como dice el libro de Daniel, para poder resistir los tiempos que vienen, porque si no se limpian de este pecado los que incurren regularmente en él, no van a poder resistir, porque quizás no están en adulterio, ni fornicación, pero están en murmuración y al final los debilita de igual manera y no van a poder soportar los dolores de parto que se vienen cada vez más fuertes, por causa de esa debilidad. Es importante abarcar y limpiar toda la casa, dijo el Señor y no subestimar estas cosas, porque todas las cosas son importantes en la casa de Dios.
[Daniel 12:10] Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.
El Espíritu repite: Tomen esa serpiente de la murmuración y córtenle la cabeza, con la murmuración no se negocia, no hay ningún trato que se pueda hacer, no se puede arreglar de otra manera, hay que cortarla de raíz, hay que cortarle la cabeza, porque la serpiente no deja de vivir si no se le corta la cabeza, así que sean radicales con este pecado, tómenlo en serio y pisen esa serpiente debajo de sus pies, ustedes lo pueden hacer, dice el Señor.
También tienen que trabajar el orgullo porque la murmuración es una manifestación del orgullo, de la arrogancia, de la egolatría, de la idolatría hacia uno mismo, pero ustedes lo pueden hacer por la fuerza del Espíritu Santo; tengan fe, hagan su parte, y Yo los voy a ayudar para que tengan la victoria, porque Yo ya pisé a la serpiente debajo de mis pies en esa cruz.
Ustedes son capaces, pero tienen que creerme y escucharme a mí y no a ella. Los amo, hijitos, pero quiero que sus labios sean blancos, que sus ojos estén llenos de luz y no de oscuridad, que sus corazones estén llenos de amor y no de odio y condenación, quiero que caminen y que sean como una luz encendida para los demás, pero el que murmura no alumbra, sino que oscurece los lugares a donde va, dice el Señor.
Ámenme más, conózcanme más y al acercarse más a mi luz, más llenos de luz van a estar y más van a aprender a amar a los demás y más fácil les va a ser no murmurar contra ellos. Hay de aquellos que murmuran en contra de los que Yo no murmuro, sean más como Yo y menos como satanás, no se hagan similares a él murmurando contra los otros, háganse más semejantes a mí, caminen en amor, en perdón, en respeto, honrando a sus prójimos y no teniendo más alta estima de ustedes mismos que la que deben tener.
Sean balanceados en sus conceptos acerca del otro, equilibren la balanza del juicio que tienen ustedes contra los demás o hacia los demás, sean justos porque cuando murmuran son injustos, y al injusto muchas veces se le corta la provisión, por eso dice la Biblia, no he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan. Pero el injusto murmurador puede quedar desamparado y mendigar pan; es uno de los juicios que viene al murmurador, porque de esta manera se humilla quizás y retrocede en la altivez de su corazón.
[Salmos 37:25] Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.
Dice el Señor, humíllense para que Yo los exalte y no se exalten murmurando, para que después no tengan que ser fuertemente humillados, porque ellos murmuran en lo secreto, pero Yo los humillo en público; tengan cuidado y no subestimen la balanza de mi justicia, hablen palabras justas, amorosas, no maten con sus palabras, hagan vivir, los amo demasiado, más de los que ustedes se aman, más de los que ustedes aman a los demás, Yo los amo más y mejor, quiero llenarlos de este tipo de amor, para que ustedes también se conviertan en un vaso vertedor de ese amor en aquellos contra los que ustedes ahora están murmurando. Es un tipo de amor más elevado, el amar a aquellos a los que sus corazones en realidad, quieren murmurar.
Dice el Señor, si ustedes se sienten tentados a murmurar contra alguien, recuerden la cruz, para poder trascender ese mal de pensar contra esa persona y aprender a amarlo. Hoy han aprendido mucho acerca del amor, porque no murmurar es una forma de amor, pero murmurar es una forma de odiar y ustedes dicen que no odian, pero muchas veces están odiando a su prójimo cuando están murmurando contra ellos. Aprendan a amar de verdad, de todo corazón y también con sus bocas, para ser restaurados, porque muchos de ustedes no reciben la sanidad porque murmuran, muchas veces el ángel está preparado para derramar esa jarra de aceite de sanidad en ustedes, los que a veces están enfermos, pero el ángel no lo hace, porque ustedes comienzan a murmurar y entonces la bendición que les estaba por alcanzar se aleja, porque la serpiente se manifiesta cometiendo maldad, injusticia, deshonra, ofendiendo, lastimando, mintiendo, porque otra forma de murmurar es mentir sobre el otro o sobre Dios.
Dice el Señor, tomen aliento, porque muchos de ustedes veo que están muy impactados por esta palabra, no pensaban que era para tanto este pecado de la murmuración, pero hoy han como abierto sus ojos, están sorprendidos por el peso de la murmuración y están también como desesperanzados porque piensan que no van a poder corregirse de este pecado, pero el Señor les dice aliéntense sus corazones, porque así, como Yo cambié los corazones de piedra por corazones de carne, puedo cambiar con un solo toque de mi dedo, sus corazones para siempre y transformar un corazón murmurador en un corazón amador.
Dice el Señor, si ustedes quieren eso, pídanmelo y se los voy a dar, porque estoy esperando que deseen la justicia y no murmurar es hacer justicia. Rectifiquen sus corazones y determínense para corregir este error y los voy a bendecir y voy a abrir las compuertas de los cielos para que la provisión llueva sobre sus casas, pero primero ustedes tienen que cerrarle la puerta a la murmuración para hacer lugar para esa provisión.
Hijitos, les estoy hablando la verdad a todos esos corazones que quieren arrepentirse y quebrantarse delante de mi presencia por semejante pecado cometido por tanto tiempo, ofendiendo las cosas santas del templo permanentemente. Algunos de ustedes están manchando el altar de Dios en el sentido de que van a la congregación y murmuran constantemente y la están manchando espiritualmente. Están pecando en el mismo lugar donde se adora a Dios; tomen conciencia y pongan un candado en sus bocas cuando tengan ganas de murmurar; contrólense, ya no son niños, dice el Señor.
Los amo, arrepiéntanse y vengan a mí para que los limpie y los guarde de este mal y les enseñe un nuevo camino sin la murmuración en sus vidas, en el nivel que la tenían antes.
Yo soy capaz de restaurar todas las cosas, dice Jesús. Inclusive la manera en la que hablan les puedo enseñar porque soy el Maestro perfecto, capaz de enseñar todas las cosas de la vida del hombre, capaz de restaurar todas las áreas de la vida del hombre. Créanme, pídanme ayuda, pídanme que los auxilie, arrepiéntanse cuando vuelvan a cometer este pecado sin querer, sin darse cuenta y vuelvan a levantarse hasta que estén fuertes en esta área. Ustedes lo pueden hacer; tengan fe en mí, porque soy Yo el que lo va a hacer en ustedes, soy Yo el que les va a dar la fuerza por el poder del Espíritu Santo, pero sean fieles. Amen a Dios, a sus hermanos y a ustedes, haciendo el bien con sus corazones y sus bocas.
Gracias Padre, porque esta enseñanza queda Señor, para la eternidad. Te adoramos Señor. Mediten en esto, tienen algo en que trabajar. Un tema para mirarse en el espejo de la Palabra del Señor y crecer de la mano de la ayuda de Dios. Saludos de mi esposo maestro y pastor Mándala. Pueden ver su canal, se llama Mándala ama a Jesús en inglés. Ahí pueden encontrar sus enseñanzas, preguntas sobre las Escrituras, sobre enseñanza, sobre pastorado, para los que no tengan pastor, pueden enviar a su email que lo vamos a colocar en los comentarios. Amén.
