[Isaías 24:1-6] He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores. Y sucederá así como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada, a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta, al que toma prestado; como al que da a logro, así al que lo recibe. La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra. Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres.
Juicio viene para toda la tierra. Todas las naciones serán sacudidas, dice el Señor. Este es un tiempo apocalíptico, donde se desencadenan juicios de distintas maneras, juicios que estaban preparados para caer sobre los pueblos rebeldes en estos últimos días.
Y mi pueblo no quiere oír, dice el Señor, o a veces mi pueblo escucha, pero no obra. Mis profetas son como cantores de amores que profetizan para alertar a mi pueblo de que este es el tiempo del cumplimiento de muchas de las cosas anunciadas para este tiempo.
Yo levanto atalaya tras atalaya, dice el Señor, para llamarte a que te despiertes, para agitar tu espíritu y que te levantes, pero mi pueblo no escucha mi voz.
[Ezequiel 33:31-33] Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia. Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, pero no las pondrán por obra. Pero cuando ello viniere (y viene ya), sabrán que hubo profeta entre ellos.
Y así como dice Ezequiel, dice el Señor, de la misma manera en este tiempo se vuelve a repetir la historia.
No es solamente Israel el que se ha rebelado contra mí una vez más, dice el Señor. No es solamente Jacob el que está embarrado hasta el cuello por causa de su rebelión, por causa de su pecado, sino que mi cuerpo también está contaminado, dice el Señor Jesús, refiriéndose a la iglesia de los últimos días.
Noelia: Veo el cuerpo de un hombre ahora. Este cuerpo tiene manchas de suciedad y está enfermo, contaminado y lleno de gusanos.
Así está el cuerpo de Cristo hoy: enfermo, sucio, separado, dividido y contaminado, dice el Señor. Y no solo eso, sino que mi pueblo no quiere escuchar las advertencias, y aun cuando las escucha, no quiere apercibirse.
Hijitos, viene destrucción sobre toda la tierra, dice el Señor.
Noelia: Veo sobres sellados con sellos de cera, como los reyes utilizaban en la antigüedad.
[Daniel 12:4] Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.
De la misma manera, dice el Espíritu de Dios a los hijos del Rey de Israel, hay profecías que solo estaban preparadas para ser abiertas en estos últimos días. Hay profecías que estaban selladas para que esos sellos fueran rotos y el mensaje pueda ser leído y entendido únicamente en el tiempo de su cumplimiento.
Este es el tiempo del cumplimiento de muchas profecías antiguas que estaban selladas para ser entendidas en este tiempo, dice el Señor.
Hijitos, abran los ojos, dice el Señor. ¿No ven a su alrededor? ¿No ven cómo explotan las bombas en las distintas regiones del mundo?
Noelia: El Señor me muestra que no son solamente las bombas que hoy se están viendo explotar con nuestros ojos carnales, sino que debajo del terreno hay muchas más bombas preparadas para que exploten en los días que vienen.
El mundo se está transformando en un campo de guerra, dice el Señor, porque este no es tiempo de paz, sino de guerra, y mis hijos no toman sus armas. Así como Israel estaba distraído y confiado en su sistema de protección, y el 7 de octubre le vino el agua por todos lados sin entender lo que le sucedía, así mismo están mis hijos alrededor del mundo: distraídos y confiados en que, solo porque son hijos de Dios, no van a pasar por nada malo.
Este es un tiempo de sacudimiento de todas las cosas, dice el Señor, y el que no esté advertido, y el que no haya escuchado lo que digo, y el que no se haya preparado, y el que no esté detrás de la puerta de su casa esperando al enemigo, y el que no esté a cuentas conmigo no va a contar con mi protección.
He llamado, he advertido, he atalayado, he alertado a través de sueños, a través de visiones, a través de voces proféticas en distintos idiomas alrededor del mundo, dice el Señor, porque no les ha alcanzado con la Palabra escrita, que, si fueran obedientes, sería suficiente. Pero tengo que volver a recordarles lo que está escrito. Tengo que alertar que este es el tiempo donde van a ver que muchas de esas cosas que leyeron y aún no se cumplieron, se van a cumplir.
Hijitos, dice el Señor, entiendan que están puestos para ser probados en medio de la tribulación que viene al mundo. Entiendan que han sido entregados para ser zarandeados en este tiempo, para ver si realmente me aman, para ver si están dispuestos a resistir hasta el final, para ver cómo reaccionan.
Mis hijos no entienden y se sientan en los laureles; y les viene el agua, les viene el aluvión, les viene la ola, y les viene el tsunami.
Este es un tiempo donde varios juicios van a ser lanzados al mismo tiempo sobre el mundo. En una parte de la tierra, un tsunami va a entrar por las costas. En otra parte se va a desatar un huracán, llevándose miles de vidas y provocando destrozos incalculables. En otra parte va a haber guerra. En otras partes va a haber hambre, escasez, desesperación y bolsillos vacíos.
Y al mismo tiempo, la élite envía y reenvía virus de distintos tipos, cada vez más agresivos, sobre el mundo entero.
Noelia: El Señor me muestra en una visión al pueblo hebreo cuando estaba en la tierra de Egipto y el Señor envió las plagas. El Señor le dio a Moisés indicaciones específicas de lo que tenía que hacer el pueblo para no sufrir junto con los egipcios las plagas que Él iba a enviar.
¿Y qué hicieron los hebreos? Rociaron los postes con la sangre de los corderos. Y cuando pasó el ángel de la muerte, no tocó las casas que habían obedecido el mandato del Señor, las instrucciones que el Señor dio a su profeta para guardar a su pueblo.
De esta manera, el Señor probó la obediencia de los hebreos. Aquellos que hicieron caso y guardaron la Pascua exactamente como Moisés lo había mandado fueron salvos, mientras que los demás fueron destruidos.
Mientras el pueblo egipcio sufría calamidad tras calamidad, plaga tras plaga, invasión tras invasión, sufrimiento tras sufrimiento, escarmiento tras escarmiento y castigo tras castigo, estaban aquellos que obedecieron y fueron protegidos. Y el Señor los marcó por su obediencia, para que cuando pasara el ángel de la muerte, no se los llevara.
El Señor dice que aquellos que obedecieron fueron marcados, para que cuando la muerte pase por cada casa, no se lleve a los que habían obedecido.
[Éxodo 12:7] Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
[Éxodo 12:13] Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.
El Señor dice que fue una cuestión de fe y de obediencia. Los que tuvieron fe en el Señor y fueron obedientes fueron guardados, pero los desobedientes fueron destruidos. Los rebeldes sufrieron juntamente con el pueblo egipcio estos juicios.
De la misma manera, dice el Señor, en estos días estoy probando a los que dicen ser mi pueblo: a los que dicen que me creen, a los que dicen que me aman, a los que dicen que me siguen, a los que confiesan la fe del Mesías venido en carne y resucitado al tercer día, que hoy está sentado a la diestra del Padre y bajo cuyos pies serán puestos sus enemigos.
En estos días estoy probando a mucho pueblo, dice el Señor, mientras las plagas caen sobre la tierra. Pero muchos no me creen, muchos me cuestionan y muchos piensan que porque se llaman hijos de Dios no tendrán que colocarse bajo mi cobertura a través de la obediencia.
Hijitos, dice el Señor, entiendan que estos son días peligrosos y que estoy alertando sobre el engaño que viene sobre la tierra.
Noelia: Ahora veo hologramas en el cielo, imágenes mentirosas. Veo cómo el engaño crece.
No todo lo que ven es como se muestra, dice el Señor. La tarea del enemigo en este tiempo es engañar a la mayor cantidad de gente posible, y si en ese grupo entran los que dicen ser míos, aún mejor.
[Mateo 24:24] Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
El enemigo entra en acción a un nivel mayor en esta temporada, dice el Señor, porque tiene nuevas armas de ilusión, porque puede leer a las masas a través de las redes sociales y saber lo que la gente quiere, lo que la gente busca, lo que la gente compra, hacia dónde se inclinan los corazones.
El enemigo puede utilizar estos algoritmos y crear nuevas armas para engañar a la gente, dice el Señor, y ustedes, los que están dormidos, están cayendo en esta trampa, en este engaño, creyendo todo lo que se les dice y todo lo que leen.
Este es el tiempo del gran engaño, dice el Señor, y los míos duermen, y los míos no entienden que tienen que leer la Palabra escrita como nunca antes, que tienen que preguntar al Espíritu de Dios como nunca antes qué significan esas cosas, que tienen que velar en este tiempo más que nunca, porque el enemigo viene por varios frentes.
Noelia: El Señor me repite el ejemplo de Israel el 7 de octubre. El enemigo burló la seguridad de Israel. El enemigo destruyó partes de su cerco de protección en las fronteras. El enemigo buscó creativamente nuevas formas de invadir un territorio mundialmente conocido por una seguridad supuestamente excelente.
El enemigo entró por varios frentes, dice el Señor. Aun por debajo de la tierra el enemigo entraba a Israel, mientras Israel se peleaba contra sí mismo, mientras Israel pecaba, mientras Israel escondía sus ojos de mí, mientras Israel me descartaba, mientras Israel seguía esperando a un Mesías que Yo ya había enviado, dice el Señor.
Mi pueblo peca de la misma manera, y aunque les advierto y les advierto, no se dan cuenta de que el enemigo está a la vuelta de la esquina, esperando el momento exacto para entrar a las casas y burlar toda seguridad que pueda estar alrededor de ellos.
Hijitos, muchos de ustedes están bajando el escudo de la fe, dice el Señor. Hijitos, muchos de ustedes tienen hendiduras abiertas por donde el enemigo puede ingresar granadas.
Ustedes no se imaginan lo que va a pasarle a los tibios en esta era donde los dolores de parto se intensifican más y más, dice el Señor, porque viene hambre, porque viene destrucción, porque viene cáncer con más regularidad y con más violencia.
Noelia: Veo tipos de cáncer que son como perros rabiosos, que cuando empiezan a morder la carne, no hay nada ni nadie que pueda quitarles la mandíbula de la carne que están mordiendo.
El Señor dice que en este tiempo los moradores de la tierra entran en un nivel de pecado aún mayor que antes: el pecado aumenta en cantidad y gravedad, los corazones se ensucian cada vez más y los vasos se llenan de demonios. Por ende, las enfermedades que vienen reflejan ese nivel de pecado.
Los cánceres que se van a manifestar sorprenderán a la ciencia, porque cuando los médicos los descubran, ya va a ser tarde para poder hacer algo, y la ciencia va a tardar en desarrollar tratamientos para combatirlos.
La fuerza de la mandíbula de ese perro —que simboliza estos tipos de cáncer— será tan alta que, aunque diez médicos juntos traten de abrirla, no lo van a lograr, porque el enemigo está ganando más derechos, está ganando territorio, y la balanza de la justicia se inclina hacia la injusticia para los pecadores de este siglo.
Como dije ya en 2020, veo que se van a soltar distintos tipos de virus al mismo tiempo, y los contagios serán mayores. La distancia necesaria para que una persona contagie a otra se acorta: ya no hará falta un contacto tan cercano para que una enfermedad pase de una persona a otra. Los virus se reproducen más rápido y son más inteligentes que antes, al igual que las bacterias.
No hay nada que pueda frenar lo que viene sobre la tierra, dice el Señor, porque escrito está, y la Palabra se va a cumplir de la A a la Z. Vienen terremotos, la tierra se tambalea como un borracho y caen los habitantes.
Los juicios vienen sobre todas las naciones que no escuchan mi voz, y lo que es peor, aun sobre quienes escuchan mi voz pero no reaccionan.
¿Por qué piensan que ustedes van a escapar de estas cosas? Cuando vino el COVID-19, dice el Señor, muchos de ustedes pensaban que esta peste no iba a tocar sus casas. Sin embargo, en muchas ocasiones lo hizo.
Muchos de ustedes decían: «Sí, pero yo soy hijo de Dios. A mí no me va a tocar. Yo no me voy a enfermar. Yo no me voy a contagiar.» Sin embargo, no solo no fue así, sino que varios de ustedes sufrieron la pérdida de seres queridos, de seres cercanos, de gente que ni se esperaban.
Este es el tiempo donde viene mucha muerte, dice el Señor.
Noelia: El Señor me muestra que muchos artistas famosos se van en este tiempo.
Este es el tiempo en que corto a mucho pueblo, por distintas razones, dice el Señor, y también se van a ver múltiples muertes de gente famosa, de personas que influenciaban al mundo y que hasta este tiempo cumplieron una misión diabólica, corrompiendo a muchos.
Hay muchos famosos que van a morir en los días que vienen. Uno tras otro comenzarán a ser cortados, porque este es un tiempo de cambios. Hay árboles que son quitados y hay árboles que son plantados.
Muchas de estas personas ya cumplieron su tarea, que era corromper a gran parte de la gente y provocar al libertinaje y al pecado, y van a ser cortados en este tiempo, dice el Señor.
Yo estoy pesando en mi balanza lo que cada uno hace, dice el Señor, y no hago acepción de personas. Estoy probando a mi pueblo en primer lugar, y el juicio comienza por mi casa.
Estoy viendo lo que muchos predicadores hablan. Estoy viendo lo que muchos profetas profetizan. Estoy viendo lo que muchos maestros enseñan. Estoy viendo si los evangelistas predican. Estoy viendo si los apóstoles de estos días plantan o no plantan iglesias.
Estoy observando a mi pueblo, dice el Señor, y todo árbol que no lleve fruto será cortado en estos días, porque este es un tiempo de cambios, de evolución y de transición para mucho pueblo, y también para el mundo.
Este es un tiempo de sacudimiento, donde mientras sacudo todas las cosas, solo permanecerán los que son verdaderos. Y los que no escuchen mi voz, los que no escuchen mi llamado a ponerse a cuentas, los que no entiendan cuáles son las directrices para este tiempo específico, no van a resistir.
Y los que sean de mi pueblo pero se apeguen a costumbres viejas, tampoco van a resistir, dice el Señor, porque no entienden que Yo doy instrucciones específicas para cada temporada.
Por lo tanto, el que no se edifique, el que no entienda que estamos entrando en un nuevo tiempo y no se adapte a lo que estoy haciendo, no va a contar con las armas específicas para la guerra que viene en este tiempo, dice el Señor.
Las armas que Israel necesitaba hace muchos años no son las mismas que necesita hoy para vencer al enemigo. Para cada tiempo específico se requieren armas creadas para ese tiempo. Israel no puede defenderse hoy de los ataques de los terroristas con armas de 1948. No es posible tener la victoria con armas antiguas que no evolucionaron y que ya no son capaces de combatir la guerra de hoy.
Imagínense qué pasaría si Israel peleara contra Hamas, Hezbollah y otros enemigos con armas antiguas, dice el Señor. Los enemigos se reirían de ellos. «¿Con qué vienes a enfrentarnos?» le dirían a Israel si utilizara las mismas armas que usó en las guerras del pasado.
¿Cómo puede alguien defenderse si no va evolucionando como el enemigo evoluciona?
Los tiempos no son los mismos, dice el Señor, y quizás las instrucciones que Yo di a los míos hace cincuenta años no son las mismas que voy a dar hoy para poder resistir los tiempos que vienen.
Así son ustedes a veces, los que no quieren cambios, los que no están entendiendo que estoy hablando distinto, los que no están obedeciendo cuando les digo: «Hijos, tienen que batallar de esta manera y no como lo hacían antes.»
Hay cosas que permanecen siempre iguales y no cambian, pero el mundo está en permanente transformación, y ustedes tienen que aprender a nadar en distintas piletas, dice el Señor. Y los que no entiendan que deben adaptarse a lo nuevo que estoy haciendo no van a poder resistir, porque van a ser como un soldado con una ametralladora cuando el enemigo viene con un láser.
¿Quién de los dos piensan ustedes que va a ganar?, dice el Señor. ¿Cuál de ellos triunfaría: el que entendió que tenía que aggiornarse, que tenía que aprender sobre nuevas armas y tecnologías, aplicarlas, adaptarlas y usarlas, o el que se quedó en el tiempo?
Mi pueblo se cristaliza, mi pueblo se estanca, dice el Señor. Mi pueblo es como un bosque petrificado, porque no respira el aire de mi Espíritu. Mi pueblo no es como una hoja en el viento que se deja llevar por Él.
[Juan 3:8] Nosotros somos como el viento, que escucha su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son los nacidos de nuevo.
[Romanos 8:14] Los hijos de Dios son los que siguen la guía del Espíritu de Dios.
Aquellos que no entienden que deben moverse por el Espíritu y no por doctrinas de hombres no solo no van a discernir los movimientos del enemigo, sino que, para cuando quieran defenderse, ya va a ser tarde, porque van a tener al enemigo encima.
Por eso falló Israel, dice el Señor, porque no confió en mi escudo de protección, sino en su propio sistema de defensa, sin entender que el que peca está lejos de mí, que al que peca deliberadamente no lo escucho y no lo protejo.
Ustedes se quejan de Israel en este tiempo, dice el Señor, lo condenan, lo juzgan, lo señalan y dicen en sus corazones: «Eso es lo que los judíos se merecen, porque le han dado la espalda al Mesías y se han olvidado del Señor, y se quedaron en el tiempo, porque aún están guardando la ley de Moisés».
Pero no se dan cuenta de que ustedes hacen lo mismo, que también confían en ustedes mismos, que también son tibios. Y aún es peor, porque ustedes, teniendo el conocimiento del Mesías, siguen escupiendo su cruz.
Sabiendo lo que la fornicación significa espiritualmente, igualmente fornican. Sabiendo que la Palabra dice «no adulterarás», igualmente adulteran. Conociendo las Escrituras y estudiándolas diariamente, también creen que eso solo los va a guardar de los juicios que vienen, cuando después van y se distraen con el resto del mundo.
Ustedes son rápidos para condenar a Israel por lo que está haciendo ahora, dice el Señor, pero son lentos para autoexaminarse y tienen los ojos vendados para ver el estado actual de la iglesia. Son rápidos para entender que los judíos que no están convertidos al Mesías están equivocados, pero son lentos para escudriñarse a ustedes mismos, que aunque lo conocen, no le obedecen.
Este es un tiempo de juicios, dice el Señor, y aún faltan más guerras que las que hoy están activas.
Noelia: Veo cómo se levanta el mar sobre las costas. Veo lluvias torrenciales y la tierra que se raja. Veo que vienen nuevas pandemias y muchos mueren.
¿Cómo vas a resistir cuando nuevos virus golpeen a tu puerta?, dice el Señor.
Noelia: El Señor nos invita hoy a que recordemos qué pasó con la iglesia cuando vino la pandemia del COVID-19 y cómo reaccionaron los suyos.
Y ahora el Señor me pide que les diga que recuerden cómo vivieron ese tiempo, que se acuerden de que muchos de ustedes no estaban listos y no se lo esperaban, aun cuando estaba anunciado en la Palabra y recordado a través de muchas bocas proféticas que estos juicios vendrían: pestes, hambres, terremotos, guerras.
Acuérdense de cómo fue ese tiempo, dice el Señor, porque se viene una réplica.
Noelia: El Señor dice que viene una réplica de la pandemia anterior. Ahora ellos tienen más información sobre cómo reaccionó la población y sobre sus puntos débiles, información que recolectaron a través de las redes sociales, y la van a utilizar en contra nuestra.
Ellos piensan: «Bueno, en esta parte fallamos cuando lanzamos el COVID-19. Esto se nos fue de las manos. Esto nos salió bien, pero esto nos salió mal». Y ahora siguen analizando, diseñando y ensayando esta nueva pandemia, tratando de mejorar las áreas donde fallaron.
Mientras ellos trabajan día y noche para destruir a la población, para diezmarla y para dominarla, ustedes siguen durmiéndose en los placeres mundanos, dice el Señor. Y cuando venga lo que ha de venir, otra vez se van a sorprender, otra vez no se lo van a haber esperado, otra vez van a decir: «No, no puede ser que venga esto», otra vez van a decir: «A nosotros no nos va a tocar».
Lávense y pónganse a cuentas, dice el Señor, porque ustedes se quejan contra Israel y dicen: «Bueno, pero el pueblo de Israel siempre fue igual. En la Palabra se lee que Israel le daba la espalda a Dios, Dios los castigaba, Israel se arrepentía por un tiempo y después otra vez se olvidaba de Dios, otra vez pecaba, otra vez idolatraba… y así la historia se repetía una y otra vez».
Noelia: Y me viene este versículo:
[Mateo 7:4] ¿Cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
Ustedes se quejan de Israel, lo condenan y lo señalan en vez de orar por ellos, dice el Señor. Han tomado el mismo camino que el enemigo, que quiere destruir al pueblo judío, que quiere borrar de la faz del mundo todo lo que tenga que ver con el pueblo del Señor y con la tierra prometida.
Ustedes también se están dejando influenciar por espíritus de antisemitismo y no se dan cuenta, dice el Señor. Levantan el martillo contra Israel, pero ustedes hacen lo mismo.
Cuando les mando un juicio, también ustedes reaccionan por un tiempo y me buscan, pero lo hacen por miedo, no por amor, diciendo: «Si no buscamos a Dios, pereceremos». Pero una vez que retiro mi mano de sobre la tierra y quito ese juicio, vuelven a la idolatría y al pecado. Son igual que ellos, dice el Señor.
Arrepiéntanse y entiendan que viene juicio sobre toda la tierra, y que en el tiempo que viene me voy a llevar cantidad de almas.
Noelia: Veo muchas almas que se levantan al cielo. Mucha gente va a morir en los días que vienen. Millones de muertos es lo que viene a la tierra, especialmente por esta pandemia que viene.
Van a ser justos e injustos, dice el Señor. No todos van a morir como castigo por idolatría, por pecado, porque no hicieron lo que les pedí, o porque predicaban una cosa pero hacían otra. Muchos de ellos van a morir porque ya se cumple su tiempo para caminar sobre el mundo, porque ya habrán terminado sus propósitos divinos sobre la tierra.
Noelia: Veo mucha gente elevarse al cielo, mucha gente que se va para arriba. Son muchos los que se van al cielo con el Señor, porque este es un tiempo donde solo van a quedar los que estaban preparados para sobrevivir estos últimos días.
No todo es reprensión, dice el Señor, aunque muchos que no hicieron lo que les pedí van a ser cortados a través de estos juicios. Otros van a ser probados para ver si tienen fe aun hasta la muerte. A otros los voy a refinar, especialmente por el orgullo de creerse intocables, invencibles, pensando que a ellos nada les iba a tocar. Hay muchas razones por las cuales mucho pueblo del Señor va a partir en los próximos días.
No todo será reprensión, dice el Señor. A algunos se les acortan los días por ser desobedientes, pero a otros simplemente se les termina el tiempo.
Noelia: Veo un reloj de arena que, cuando termina de pasar la arena por el reloj, se queda vacío arriba.
Para muchos, simplemente se termina el tiempo, dice el Señor, porque Yo otorgo al hombre un tiempo específico para cumplir los propósitos que programé desde antes de la fundación del mundo. Cada alma es mía y me pertenece, y Yo sé por qué me voy a llevar a muchos justos: por un lado, porque simplemente se les termina el tiempo; y por otro, porque no son almas creadas para resistir lo que viene después.
Entiendan, hijitos, que mi justicia es perfecta, dice el Señor, y que cada uno de ustedes debe alinearse con lo que diseñé para sus vidas, rápido, ahora, sin pérdida de tiempo.
Al que llamé a hablar, que hable. Al que llamé a escribir, que escriba. Al que llamé a profetizar, que profetice. Al que llamo a los enfermos, a los enfermos. El que sirva, que sirva, dice el Señor, cualquiera sea la cosa a la que te he llamado.
Actívate, dice el Señor, porque el juicio empieza por la casa de Dios, y estoy pesando a los míos. Pónganse a cuentas. Actívense en las cosas celestiales. Dejen la tibieza, que mi alma detesta, dice el Señor.
Pregúntenme cómo y cómo redimir el tiempo, porque los días son malos. Dejen de perder el tiempo en cosas que los hombres les mandan a hacer, pero que Yo nunca les pedí que hagan, porque muchos de ustedes, por obedecer más a los hombres que a mí, pierden tiempo y no hacen lo que Yo quiero que hagan.
En este tiempo, muchos están siendo probados para ver si son dignos de superar estas pruebas que están viviendo ahora, porque si logran superar lo que están viviendo, van a ser capaces de resistir lo que viene, que es aún peor. Pero, en vez de leer la Palabra, donde está escrito que así serían los últimos días, se frustran, se vienen abajo, se desmoralizan, pierden la fe, bajan el escudo de la fe, se quitan la armadura, se acuestan a dormir, se deprimen, se entristecen, tiran la toalla.
Hijitos, abran los ojos y reciban las alertas, dice el Señor, porque este es el tiempo donde se cumplen profecías apocalípticas. Este es el tiempo donde se abren sellos. Este es el tiempo donde se revela el significado de profecías escritas en el libro de Daniel. Este es un tiempo fuertemente profético, un tiempo sobre el que profetizaron varios profetas en las Escrituras.
Sean estudiosos de las profecías, dice el Señor, y comprendan cuál es este tiempo: tiempo apocalíptico, tiempo de revelación de cosas que antes no fueron reveladas, de cosas que antes muchos predicadores que tenían la misión de alimentar a mi pueblo malentendieron.
Profecías que estaban selladas y que no estaban para ser entendidas antes igualmente fueron interpretadas mal, porque las interpretaron los hombres y las enseñaron mal, provocando que, en vez de que el pueblo se caliente por mí, se vuelva tibio y frío, y se descuide, baje las armas y se quede cómodo.
Ahora hay que revertir y limpiar la casa de esa suciedad que quedó, dice el Señor. Por eso, estoy llamando a los predicadores apocalípticos. Estoy abriéndole los ojos a muchos hijos de mi pueblo, que a su vez les van a abrir los ojos a los demás. Estoy revelando profecías bíblicas que eran exclusivamente para este tiempo.
Son predicadores apocalípticos, dice el Señor, y los que no quieran creer por causa de la comodidad, de la incredulidad y de otras cosas más, se van a volver en contra de los predicadores apocalípticos, porque van a pensar que hablan blasfemias, que le mienten al pueblo, que el pueblo no está para pasar por nada, que el pueblo no va a ser probado, que el pueblo no tiene que ser purificado.
Le mienten al pueblo, y entonces, dentro de las iglesias, los que no creen que este es un tiempo donde se cumplen profecías bíblicas se van a levantar en contra de estos predicadores apocalípticos y los van a querer cortar del pueblo. Y otra vez, así como los judíos entregaron al judío, que era Jesús, así como sus propios hermanos lo entregaron a la muerte y no entendieron que Él era el cumplimiento de la Palabra, lo mismo va a pasar hoy.
Esto va a acrecentarse y a verse en mayor escala: ancianos contra jóvenes predicadores apocalípticos; ancianos que se quedaron estancados en estructuras de hombres, que no se mueven por el Espíritu de Dios, que no tienen la revelación de la Palabra y que no entienden el tiempo donde estamos caminando, contra predicadores apocalípticos, jóvenes en su mayoría, a quienes el Señor está instruyendo a través de su Espíritu y diciéndoles: «Hijo, ¿te acuerdas de lo que dice Isaías tanto? Este es el tiempo del cumplimiento. Hijo, ¿te acuerdas de lo que dice el Libro de Apocalipsis tanto? Ahora va a pasar eso.»
Así está siendo, pero será mucho peor. El amor de muchos se enfriará y el hermano se levantará contra el hermano, y los que se hacen llamar hijos de Dios van a meter presos a otros que son hijos de Dios.
No se cristalicen, no se duerman, no se petrifiquen, no se queden, dice el Señor. Muévanse, porque el Espíritu se mueve continuamente, provocando cambios, trayendo revelación continua, hablando permanentemente, profetizando en parte aquí y en parte allá, hasta que el rompecabezas se vea más claro.
Noelia: Veo a Jesús suspendido en el aire sobre la tierra de Israel. Lo veo vestido como judío: el Mesías, el enviado, el mensajero, el ungido. Lo veo suspendido sobre la tierra de Israel, mirando con sus ojos lo que sucede hoy, mientras esta guerra contra los terroristas se lleva adelante en Israel.
Mi corazón se duele, porque mi pueblo duerme, dice el Señor. Yo llamo a Israel y no me responde, y vino la destrucción, y vino el secuestro, y vino el torturador contra ellos, porque me desecharon, porque me siguen esperando cuando Yo ya vine y estoy pronto a volver.
Israel, ¡despierta! ¡Mírame! Estoy suspendido sobre tu territorio, mirando lo que acontece, dice el Señor.
Noelia: Veo que las lágrimas del Señor caen sobre la tierra de Israel mientras esta espada está clavada en su territorio, mientras Él ve desde arriba cómo la sangre fluye como ríos.
Mi corazón sufre, dice el Señor, porque Israel está siendo reprendido, porque su propio pecado permitió que el enemigo entrara como río. Muchos de los que dicen ser judíos son hechiceros. Cambian y alteran la Palabra escrita para entenderla a su conveniencia y cumplirla solo cuando se les da la gana; y cuando no, hacen lo suyo una vez más.
Igual que lo que fue antes es ahora. Israel está como Sodoma y Gomorra, dice el Señor.
Hijitos, clamen. Clamen para que este pueblo que hoy está ciego pueda verme, dice el Señor, porque así como la mayoría de ustedes, los míos, están ciegos y no pueden ver el tiempo donde están caminando y que varias profecías bíblicas ya se cumplieron y que para otras ahora es el tiempo del cumplimiento, ellos también están ciegos y no pueden ver que ya se cumplió la promesa del Mesías restaurador.
Pero ustedes no son más ni menos que ellos, dice el Señor, porque también están velados en ciertas cosas, también están distraídos en otras, también son tibios y me buscan cuando les conviene, dice el Señor.
Intercedan por ellos como cuando alguien intercede por su hijo descarriado del cual nunca se puede olvidar, porque Israel todavía está en mis entrañas, a punto de nacer.
A pesar de todo, no los he abandonado completamente, dice el Señor, y la guerra no va a llegar más lejos de lo que tenga que llegar. Pero todavía la canilla está abierta. Todavía el agua corre. Todavía mi ira no ha cesado.
Intercedan, porque como no escucho a los pecadores, hay un pueblo que queda que sí puede levantar sus oraciones por Israel. Es decir, ustedes son los que quedan para interceder por los que pecan, porque dice la Biblia que el Señor no escucha a un pecador.
Yo llamo a los santos para interceder por los pecadores para que se arrepientan, dice el Señor, para que tal vez sus vestiduras puedan ser limpiadas. Les pido a ustedes que intercedan por ellos, dice el Señor, para que sus ojos sean abiertos y se arrepientan, y el mal retroceda.
Noelia: Veo a Israel rodeado de perros que quieren comerlo. Todos sus límites están rodeados de perros. Veo bombas y misiles que están a punto de ser lanzados, no solo desde Gaza. Alrededor ya está todo preparado, y los enemigos están contentos por esta puerta que se les abre para concretar los deseos de sus corazones.
Entonces, porque no puede llamar a los judíos, que hoy están descarriados en su mayoría, el Señor levanta intercesores en toda la tierra, santos a quienes Él sí escucha.
Recuerden que cuando interceden por ellos, lo hacen por ustedes mismos, dice el Señor, y quizás Yo pueda perdonarles su propia ceguera si ustedes oran contra la ceguera de ellos.
Quizás Yo pueda perdonar tu tibieza, si tú intercedes por la tibieza de ellos, dice el Señor. Quizás Yo pueda perdonar tu rebeldía si tú intercedes por la rebeldía de ellos. Es una misma cosa lo que le pasa a la manzana que lo que le pasa al árbol, y tú estás injertado en ese olivo gracias a ellos, porque la salvación viene de los judíos.
Noelia: Veo juicios, juicios, juicios. Veo que llueve, llueve, llueve. Veo una lluvia radioactiva: lluvia que desmenuza, lluvia que desintegra.
Eso viene contra los enemigos de Israel, dice el Señor. Cuando Israel sea atacado por muchas naciones al mismo tiempo, la paga para los enemigos va a ser lluvia radioactiva, dice el Señor.
Noelia: Esta será la retribución del Señor contra las naciones que se van a levantar juntas contra Israel, cuando se cumpla la profecía de que muchas naciones vendrán contra Israel. Se van a desintegrar y las ropas van a caer. Veo a un guerrero vestido con armadura, y cuando la carne se desintegra, solo queda la armadura.
Así va a ser la lluvia radioactiva que va a llover contra los enemigos de Israel, dice el Señor, porque el que los toca, toca la niña de mis ojos. Pero ustedes prepárense, hijitos, estén alertas e intercedan por lo que tengo en mi corazón. E Israel ciertamente está en mi corazón, dice el Señor.
