Traducciónes: inglés
El Señor te bendiga, amado pueblo de Dios. En esta oportunidad, el Señor me indicó que hablara sobre este pasaje.
[Jeremías 42:20-21] ¿Por qué hicisteis errar vuestras almas? Pues vosotros me enviasteis a Jehová vuestro Dios, diciendo: Ora por nosotros a Jehová nuestro Dios, y haznos saber todas las cosas que Jehová nuestro Dios dijere, y lo haremos. Y os lo he declarado hoy, y no habéis obedecido a la voz de Jehová vuestro Dios, ni a todas las cosas por las cuales me envió a vosotros.
Les recomiendo leer, meditar y estudiar todo el capítulo 42 y preguntarle al Señor sobre lo que aconteció ese día. Joanán y otros jefes del remanente de Judá se acercaron al profeta Jeremías para pedirle que consulte a Dios, diciéndole que iban a obedecer todo lo que el Señor les diga. Pero cuando el profeta les respondió, después de haber consultado a Dios, ellos decidieron no obedecer.
El Señor quiere hablar sobre este tema, porque hay consecuencias en la vida de una persona cuando consulta a un profeta y después no hace caso a lo que Dios dice a través de él, tal vez porque no es lo que esa persona quería escuchar o lo que esperaba, aunque es lo que Dios quería decir y lo que esa persona necesita.
Amados míos, dice Dios, veo que han venido a esta reunión muy contentos. Veo que muchos de ustedes ya han tomado asiento y han prestado oído a lo que hoy tengo para decirles. Veo que algunos de ustedes incluso han traído cuaderno y lapicera para tomar nota de lo que les voy a decir.
Pero lo que quiero preguntarles es: «¿Qué vinieron a buscar? ¿Qué quieren escuchar? ¿Cuáles son sus expectativas acerca de lo que tengo para decir?» Porque de todo lo que hablo, dice Dios, muchos de ustedes separan lo que quieren recibir de lo que quieren desechar, cuando todo lo que les digo viene de la misma fuente, que soy Yo.
Hijitos, dice Dios, muchas veces ustedes vienen expectantes, esperando que les dé la respuesta precisa y exacta a los problemas que tienen en sus vidas, pero cuando se dan cuenta de que la solución que Yo les doy para esos problemas no es del tamaño, de la forma o del color que ustedes esperaban, entonces la descartan.
Muchos de ustedes están esperando por días, por semanas, por meses, por años incluso, hasta que un profeta responda sus peticiones y les conceda una palabra profética. Sin embargo, hay ocasiones en las que no se les responde lo que ustedes esperan oír, sino que Yo tengo la intención de hablarles de otras cosas.
Entonces se sienten defraudados, se sienten desilusionados y piensan en sus corazones: «Tanto tiempo esperando para que me hable tal profeta, tanto tiempo buscando, tanto tiempo pescando, y cuando al fin pesco este pez que hace tanto tiempo que estoy deseando comer, resulta que no es el que me gusta».
Noelia: El Señor los invita a todos a que escudriñen sus corazones para darse cuenta de qué es lo que buscan cuando vienen a escuchar la voz de Dios.
¿Qué quieren de mí?, dice el Señor. ¿Qué quieren que les responda? ¿Para qué creen que estoy sentado en mi trono? ¿Cuáles son sus expectativas acerca de lo que Yo hablo, acerca de lo que Yo revelo, acerca de la guía que les doy?
Hijos, dice Dios, Yo soy el Padre, y un padre siempre va a saber mejor lo que un hijo necesita que el mismo hijo. El error que muchos de ustedes cometen es creer que ustedes saben más que Yo. Ustedes se equivocan, pero Yo no, dice el Señor. Ustedes yerran, pero Yo no. Ustedes no son perfectos aún, pero Yo sí lo soy. Yo no necesito corregir mis caminos, pero muchas veces ustedes sí.
Tienen que entender que cuando Yo les hablo, les voy a dar exactamente la comida que ustedes necesitan ingerir en el momento de sus vidas en el que están. Tienen que entender que cuando ustedes visitan a un médico porque están enfermos, no le pueden enseñar al médico ni decirle ni exigirle que les dé los medicamentos que ustedes piensan que precisan.
El médico les va a decir: «Yo soy el médico, y usted es el paciente. Usted tiene que dejarse sanar por mí, porque para eso he estudiado, y usted no. Para eso me he preparado, y usted no. Para eso tengo el título colgado en la pared, y usted no. Si usted viene a consultarme y a pagar por mi consulta, es porque estoy sentado aquí, atendiéndolo con un respaldo que usted no tiene».
Si ustedes se rebelan contra ese médico, queriendo pasar por encima de su autoridad, si van de manera prepotente a visitarlo, muy posiblemente el médico les va a decir: «Si a usted no le gusta la respuesta que tengo para darle, ¿para qué viene a consultarme?»
Noelia: El Señor dice que muchas veces sus hijos son así. Le piden cosas que realmente no necesitan. Le preguntan cosas, y cuando reciben algunas respuestas, las vomitan, porque no estaban preparados para comer ese tipo de respuestas.
Ustedes tienen que darse cuenta en algún momento de que Yo soy Dios y ustedes no, dice el Señor, que Yo lo sé todo y ustedes no, que Yo tengo conocimiento total de todo lo que ha existido, de lo que existe y de lo que existirá, y ustedes tienen un conocimiento parcial y muy limitado, que no se compara ni de lejos con el conocimiento con el que Yo cuento.
Ustedes tienen que entender que Yo soy el Señor de las llaves maestras, dice Dios, y que si hay alguien que tiene la solución a sus problemas, no son ustedes mismos, sino solo Yo. Por lo tanto, si quieren recibir consejo de alguien que realmente tiene las soluciones a sus problemas, entonces tienen que cambiar de actitud: dejar de ser prepotentes para pasar a ser humildes, bajarse de la postura de maestros para pasar a ser alumnos ante una eminencia, la cual soy Yo.
Hijitos, dice Dios, ustedes no se dan cuenta de lo que hacen, pero si se arrepienten, los voy a perdonar, porque sé que lo hacen por falta de conocimiento, porque sé que a veces no pueden mirarse al espejo y verse realmente como son. Y como los amo, quiero que entiendan ciertas cosas para evitarles más males de los que ya están sufriendo.
Muchas veces, de los alimentos que quiero darles para que coman, ustedes eligen lo que les gusta, lo que tienen ganas de comer, lo que creen que les conviene, lo que concluyen que les hace bien a sus espíritus, a sus almas y a sus cuerpos. Eligen y seleccionan lo que creen que es bueno y saludable, y desechan el resto, no escuchando la palabra completa que tengo para decirles; y de esta manera pierden gran parte de la bendición que tengo para darles.
Ustedes tienen que aprender a recibir la palabra santa que sale de mi boca, dice el Señor. Ustedes tienen que aprender a pedir profecía, y si no van a pedir con la intención de obedecerla, entonces mejor no la pidan. Cuando pidan palabra profética, tienen que estar conscientes de que les voy a responder lo que Yo sé que necesitan y no lo que ustedes piensan que necesitan, porque el hombre se puede equivocar, pero el Dios de Israel no peca, ni se equivoca, ni yerra.
Hijitos, dice Dios, mi pueblo tiene que madurar. Mi pueblo tiene que entender que cuando consulta a un profeta, me consulta a mí. Por lo tanto, es como conversar conmigo y no con él.
Si el profeta es fiel al entregar las palabras que Yo pongo en su espíritu, entonces esa palabra que sale de su boca, que no es de él, sino que es mía y viene de mi fuente perfecta, los va a bendecir, los va a sanar, les va a dar las claves que necesitan para avanzar, les va a revelar lo oculto, los va a liberar de cadenas que los ataban, y tantas cosas más.
Noelia: El Señor repite que Él es el Dios de las soluciones, el amo de las llaves, el que tiene todas las llaves maestras para abrir toda puerta cerrada. Y muchas veces, las palabras proféticas que Él habla a través de sus profetas son llaves maestras que desatan nudos, que abren puertas que de otra manera no podrían abrirse, que otorgan soluciones a problemas que de otra manera no serían posibles de solucionar.
Mi pueblo tiene que aprender a consultar a los profetas, dice el Señor, mi pueblo tiene que aprender a recibir la palabra que le doy, y mi pueblo tiene que empezar a valorar lo que Yo hablo, porque cuando ustedes descartan esa respuesta, si realmente viene de mí, me están desechando a mí y no al profeta. Si ustedes desechan al profeta, me están desechando a mí en primer lugar, porque el profeta me representa. Él es mi embajador, él es la boca a través de la cual Yo manifiesto mi voluntad.
Noelia: Me viene a la mente este pasaje:
[Ezequiel 3:7] Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón.
Por lo tanto, antes de consultar, tienen que orar, dice el Señor. Antes de tomar la decisión de consultar a un vaso profético, tienen que preguntarme a mí si están listos para recibir y dispuestos a obedecer la respuesta que tengo para darles, porque después que han recibido una respuesta a través de una voz profética, su obediencia será pesada en la balanza de mi justicia, y eso traerá consecuencias.
Hijitos, dice Dios, no se confundan, porque Yo no puedo ser burlado. Yo sé lo que ustedes vienen a preguntarme cuando consultan a un profeta, y aun antes de que abran sus bocas, Yo ya tengo la respuesta en la punta de la lengua.
Ustedes se olvidan de que Yo no soy hombre, ni hijo de hombre, dice Dios Padre. Ustedes se olvidan de que el pasado, el presente y el futuro están en mí, y que Yo ya sé lo que ustedes están a punto de consultarme antes de que ni siquiera lo hayan pensado en su corazón, porque todas las cosas están en mí.
A mí no pueden engañarme, a mí no pueden estafarme, dice el Señor. Yo sé cuáles son las intenciones de los corazones; Yo sé lo que ustedes vienen a buscar cuando consultan a una voz profética, pero eso no quiere decir que Yo siempre les voy a responder acorde a lo que ustedes buscan, porque solo Yo y únicamente Yo sé cuál es el alimento que ustedes necesitan comer en ese momento.
Muchas veces lo que sucede es que cuando ustedes consultan a una voz profética y la respuesta no tiene que ver con lo que consultaron o no era lo que esperaban, piensan que el profeta les negó la palabra o se equivocó, y lo menosprecian en sus corazones, no entendiendo que la respuesta que esa persona les da es la respuesta que Yo les quiero dar.
Noelia: Me vienen a la mente esos pasajes del Nuevo Testamento en los que los discípulos le hacían una pregunta a Jesús, y en vez de responderles directamente, Jesús les daba vuelta la conversación y les respondía con otra pregunta o con otra cosa.
Yo hablo de lo que Yo quiero y no de lo que ustedes quieren, dice Dios. Yo voy a poner sobre la mesa el alimento que Yo quiero que ustedes coman, no el alimento que ustedes me están pidiendo, porque de otra manera sería como si ustedes les dieran a sus hijos pequeños todas las golosinas que les piden todo el día, aun sabiendo que eso podría provocarles indigestión, descomponerlos y hasta enfermarlos.
Ustedes a veces son como esos niños que vienen a pedir dulces cuando necesitan vegetales, dice el Señor, que vienen a pedir hamburguesas cuando necesitan carnes magras. Si a veces ni siquiera saben qué es bueno para sus propios cuerpos comer, cuánto menos van a saber qué es lo que necesitan escuchar de mi parte.
Noelia: El Señor dice que esto es un llamado a ubicarse y a entender qué significa cuando la Biblia dice que seamos no solamente oidores sino también hacedores de la Palabra, entender qué significa ser oidores y qué significa ser hacedores.
[Santiago 1:22] Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
No vengan a consultarme si no van a querer oír mi respuesta, dice Dios. No vengan a preguntarme si no van a querer hacer lo que les estoy diciendo que deben hacer para tener la solución a sus problemas. No me pregunten si, cuando Yo responda, me van a descartar.
Sean responsables tanto de lo que escuchan como de lo que van a hacer después de haber escuchado lo que tengo para decirles. Porque muchas veces no están conscientes de lo que hacen y no se dan cuenta de que son tercos, que tienen la frente dura como diamante. Son como mulas que se empacan y no quieren moverse de donde están hasta recibir la respuesta que quieren.
Muchas veces ustedes no entienden que si Yo respondo algo distinto de lo que ustedes estaban esperando escuchar, es porque esa es la solución que abrirá muchas puertas cerradas en sus vidas, que acelerará procesos estancados, que traerá sanidad a sus cuerpos, a sus mentes y a sus almas, y que quitará represas que funcionaban como trabas en cosas que no fluían como debían fluir.
Ustedes descartan la respuesta que les doy cuando no es lo que pretendían escuchar, dice el Señor, sin darse cuenta de que tiran a la basura la llave que abría la puerta.
Si Yo les hablo lo que les hablo, es porque es lo que necesitan escuchar. Si Yo les doy una directiva que les cuesta responder u obedecer, no es porque quiero complicarles la vida o hacerla más difícil; es porque, si ustedes obedecen y responden al llamado que les hago en esos momentos, van a ver cambios a su alrededor, a veces sin entender por qué ni cómo funcionan esas cosas, o cómo puede ser que, obedeciendo algo que ustedes pensaban que no tenía nada que ver con lo que les estaba pasando, se solucionen cosas impensables en sus vidas.
Si ustedes obedecen por fe lo que Yo les indico que tienen que hacer, los caminos se van a abrir, dice el Señor. Entiendan que Yo y solo Yo soy Dios, y nadie más cuenta con la sabiduría con que Yo cuento.
Arrepiéntanse de haber consultado profetas y no haber obedecido, dice el Señor. Arrepiéntanse de haber escuchado la palabra profética y haberla descartado. Arrepiéntanse de ser tercos como mulas, de tener la frente dura y resistirme, porque muchas veces son como aquellos que estuvieron en el desierto, que resistieron la voz del Espíritu Santo y endurecieron sus corazones para no oír su voz.
No sean ustedes también así, dice el Señor. Si van a venir a hablar conmigo, vengan con una actitud humilde, listos y preparados para recibir la respuesta que venga de mi boca, sea lo que sea, sin expectativas, sin esperar que Yo les diga lo que ustedes quieren escuchar, sin exigirme o indicarme lo que Yo tengo que decir.
Noelia: El Señor me revela que algunos de ustedes han recibido dirección profética, pero como no les agradó el mensaje que recibieron, lo guardaron en el cajón y no lo aplicaron. Y el Señor dice que, si ese es el caso de ustedes, saquen esos sobres de los cajones, los abran y obedezcan la palabra que el Señor les marcó, y que se arrepientan de la dureza de su corazón.
Escucho la palabra «obstinación», y el Señor me dice que cuando una persona es obstinada de corazón, solo quiere escuchar lo que quiere escuchar y no está dispuesta a recibir ninguna respuesta distinta de lo que esperaba escuchar. Es como cuando alguien le dice a otra persona: «No voy a recibir un no como respuesta. Voy a insistir hasta que me digas que sí», tratando de presionarla y manipularla.
El Señor dice que muchas veces su pueblo es obstinado, duro como una roca, y no está dispuesto a recibir otra cosa de parte de él si no es lo que ese pueblo esperaba oír.
Cambien de actitud y vengan a mí con las orejas abiertas, dice el Señor, sabiendo que quizás lo que Yo tenga para decir sea difícil de escuchar y no siempre dulce como la miel, pero confiando en mi amor como Padre, confiando en que lo que les voy a hablar es para su bien y no para su mal. Y si ustedes ponen por obra lo que les indico que tienen que hacer, va a ser como elegir el camino de la bendición.
Noelia: Me viene a la mente el pasaje de Deuteronomio 28, que habla de las bendiciones por la obediencia y de las maldiciones por la desobediencia.
Cuando ustedes ponen por obra una indicación profética que Yo les he dado, van a ver el fruto de esa obediencia, por más no entiendan por qué les indiqué lo que les indiqué. Ustedes están llamados a caminar por fe y no por vista, dice el Señor, y hay muchas cosas que no van a entender y que Yo no se las voy a explicar para que no se vanagloríen.
Pero si en los momentos en que están llamados a caminar como ciegos aprenden a caminar de esa manera —no viendo y no sabiendo, pero creyendo y confiando en mí—, van a ver el fruto de esa obediencia y van a disfrutar de comer de ese fruto.
Escúchenme bien, dice el Señor, y una vez que han escuchado, háganme caso y pongan por obra lo que les indico que tienen que hacer. Entonces van a ver restitución en su familia, van a ver cómo cambia la situación en su trabajo, van a recibir respuesta a lo que ustedes querían preguntar en primer lugar.
Pero si no hacen lo que les digo y después quieren consultar aún más, eso los va a llevar a más problemas. Primero respondan a lo primero que les indico, dice Dios. Primero obedezcan y pongan por obra lo que les marco, confiando en mi omnisciencia, y después les voy a dar el pan que ustedes querían comer.
Noelia: El Señor indica que tomen conciencia de la responsabilidad que implica haber recibido una palabra que viene de Él. Hay un antes y un después de recibir una palabra profética: Dios va a probar la respuesta de parte de ustedes una vez que han recibido esa palabra, y esa respuesta va a generar consecuencias para bien o para mal, como vemos en Jeremías 42.
El Señor dice que sean responsables y advierte de nuevo que si no van a estar dispuestos a obedecer lo que Él responde a sus preguntas, mejor no lo consulten. Primero preparen su corazón, primero aren la tierra, primero entréguense a su voluntad, y solo después consulten a Dios.
[Isaías 55:11] Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
El Señor dice que cuando una persona recibe una indicación a través de una palabra profética y no la pone por obra, sino que la desecha e incluso la menosprecia en su corazón, eso va a acarrear consecuencias, porque hay un antes y un después de haber recibido una respuesta que viene de Dios.
El pueblo del Señor tiene que estar consciente de eso, porque la Biblia dice:
[Lucas 12:47] Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.
El Señor quiere guardarte de esas consecuencias nefastas para tu vida, así que no te hagas el sordo a lo que Dios te dijo. No seas negligente con lo que Dios te mandó a hacer. No endurezcas tu corazón contra la voz del Espíritu Santo. Sé responsable, sé maduro y escudriña tu corazón para ver si realmente estás preparado para que Dios te hable y dispuesto a escuchar lo que sea, ya sean palabras dulces o palabras saladas, palabras suaves o palabras duras; ya sea que lo que Él te hable sea fácil o difícil de escuchar.
Tienes que escudriñar tu corazón, prepararte y entender que Él es bueno y que te ama, y que todo lo que Él dice —sea de corrección, sea de exhortación, sea para motivarte o alentarte, sea para decirte que vas bien o para mostrarte que tienes que corregir algo— es para tu bien y no para tu mal.
Ahora veo a un niño que recibe una porción de torta, pero come solamente lo que le gusta y el resto lo tira a la basura. Y el Señor dice que así son muchas veces sus hijos: comen los bocados que quieren, pero no comen lo que necesitan, lo que Él les da para ingerir.
No sean así y coman la Biblia completa, dice el Señor, palabra por palabra, libro por libro, pasaje por pasaje, sea fácil o difícil de digerir. No descarten las Escrituras; cómanlas por completo.
Noelia: Cuiden las palabras proféticas, los sueños y las revelaciones que Dios les da. Respóndanles y no las descarten. Mediten sobre lo que Dios habla. Oren hasta que Él les responda si ha sido Él el que habló o no, pero no descarten las profecías así nomás, porque el Señor me dice que podrían estar atándose los pies ustedes mismos.
Sean responsables con todo lo que es profético. No consulten por entretenimiento y no escuchen solo para divertirse. Tengan presente que hay un antes y un después de haber escuchado una palabra profética que realmente vino de Dios.
