Traducciónes: inglés
Palabra profética recibida el 23 de enero del 2026
[Jeremías 49:35] Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo quiebro el arco de Elam, parte principal de su fortaleza.
Irán, vengo contra ti, dice el Señor. He aquí que levanto mi mano y la extiendo contra ti, porque te has ensoberbecido en contra de mí.
Tú que me llamas profeta y no Mesías príncipe, dice Yeshúa, tú que predicas sobre mi sabiduría pero haces lo que no he enseñado que hay que hacer, vengo contra ti. Mi mano está extendida contra tu tierra manchada de sangre e injusticia, y traigo juicio sobre ella.
¿Cuántas veces te llamé al arrepentimiento? ¿Cuántas veces te dije que te vuelvas de tus caminos perversos y no me has querido escuchar?
Ya basta, dice el Señor. No lo toleraré más. Llega el momento de pagar tus deudas. Con la misma medida con que me diste, vas a ser medida; y con la misma vara con que castigaste, vas a ser castigada.
He aquí que te hundo, dice el Señor, y ya nadie podrá salvarte. El principio de tu decadencia ya comenzó y no va a parar hasta que Yo no haya terminado contigo, porque tú eres mía, aunque te rebeles contra mí, y Yo te sigo amando, aunque tú me desprecies. Voy a tratar contigo.
Ahora prepárate, dice el Señor, porque viene la destrucción, la guerra, el hambre, el caos, la anarquía. Estarás a la deriva. He aquí que te preparo para santificarte.
Irán, la que mata a los homosexuales, la que encarcela a las mujeres que no se cubren la cabeza, la que ordena pena de muerte a los adúlteros; tú que no tienes misericordia de ninguno, tú que te gozas en la condena, porque no quisiste conocer la gracia y el perdón del Hijo de Dios, porque no quisiste dar nuevas oportunidades a los que pecan; vengo por ti y haré justicia.
Por cuanto tú aplicas la ley del «ojo por ojo, diente por diente», lo mismo que hiciste te harán a ti. Sí, vengo a despojarte, vengo a desmembrarte de tus brazos de ayuda, y la ley que aplicaste se te vuelve en tu contra.
Arrepiéntete, porque muchas veces te llamé y no quisiste oír. Muchas veces golpeé, pero no me quisiste abrir.
Tú eres un ejemplo para el mundo del destino que le espera a una nación que no pone al Dios de Israel a la cabeza. Oh Elam, tú que matas a mis hijos, vengo contra ti. Tú que te vengas de tus enemigos, Yo vengo contra ti. Tú que te fías en tus armas, he aquí que quiebro tu arco y tu flecha. Tus planes no prosperarán y frustraré tus intentos. La flecha se te caerá al piso antes de ser lanzada.
Tú te levantas contra mi pueblo, Yo me levanto contra ti. Tú que envías a tus perros a atacar en vez de ir tú misma, tú misma serás atacada. Vístete de guerra, porque la espada desenvainada está clavada en tu tierra y será bombardeada.
Irán, ven a mí, dice Jesús. No te me resistas. Conviértete, porque Yo no soy el que te desprecia, sino tú a mí. Deja de oprimir a mis hijas. Abandona ya la ejecución en masas. Despierta, porque se acerca el tiempo de tu visitación y muchos se entregarán en mis brazos en medio del caos que reina en la nación. No te duermas, sino que vela por tu seguridad, porque tus murallas serán derribadas y caerá tu protección.
Oren, hijitos. Irán necesita oración. Irán necesita clamor. Irán se encuentra en apuros y se le viene el agua desde el oeste. Oren y no se duerman, y no dejen de clamar, porque soy un dios que escucha las oraciones, no como los ídolos sordos y mudos a los que ellos rezan.
Oren, porque son los que están salvos los que se tienen que preocupar por los perdidos. Amén.
Aclaraciones
Mientras estaba en oración el día de ayer, tuve una visión donde veía a Alí Jamenei como Amán. Él prepara una horca para Trump, pero en la misma trampa que él preparó es en la que va a caer. Así me hacía entender el Espíritu Santo.
[Ester 7:9-10] Y dijo Harbona, uno de los eunucos que servían al rey: He aquí en casa de Amán la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, el cual había hablado bien por el rey. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella. Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para Mardoqueo; y se apaciguó la ira del rey.
Cierro este mensaje con una petición de intercesión, especialmente por los hermanos cristianos en Irán, por los creyentes en Cristo Jesús como su Salvador, y también para que se arrepientan y se conviertan aquellos a quienes aún no les ha amanecido.
El Señor también me decía que, mientras la destrucción viene para Irán, Él se va a revelar como nunca antes sobre esa tierra, y que nosotros tenemos que interceder por aquellos que están perdidos en ese lugar, para que el Señor les conceda arrepentimiento y para que, mientras las bombas caen y la sangre se derrama sobre este país por causa de la rebelión y el pecado de sus habitantes, y mientras el Señor corta las cabezas de estos líderes opresores, su gracia, su perdón y su salvación vengan a muchos.
