Cuando le pregunté a Dios sobre qué quería que hable hoy, la respuesta fue:
«Sobre Mateo 24. Diles que las Escrituras se están cumpliendo delante de sus ojos, y mis hijos no están prestando atención. La mayoría ni siquiera sabe que están caminando en los últimos días. Adviérteles de lo que va a venir. Adviérteles que los dolores de parto se van agravando.»
Para comenzar, vamos a repasar una parte de Mateo 24. Estas palabras son para ti, y tienes la obligación y la responsabilidad no solo de prestarle atención a lo que el Señor les habló a sus discípulos, sino también de aplicar estas palabras, porque el Señor te va a pedir cuentas de qué hiciste con ellas.
[Mateo 24:3-9] Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
Hijitos, le estoy hablando y hablando a mi pueblo escogido, pero no está escuchando. Mi pueblo es un pueblo distraído, que está mirando para otro lado y no pone su atención en mí.
Hijitos, hoy utilizo vasos proféticos como esta sierva mía, que me pertenece, para llamarles la atención, para que tal vez, tocando su espíritu a través de estas palabras que envío por medio de ella, reaccionen, porque lo que viene es fuerte, hijitos.
Lo he dicho una y cien veces, pero tengo que repetirlo como un disco rayado, porque los míos escuchan las palabras que hablo, pero les entra por una oreja y les sale por la otra, dice el Señor. Tengo que insistir en que lo que está escrito se va a cumplir de la A a la Z, y no va a quedar nada sin que se cumpla.
Muchas de las cosas que ustedes pensaban que eran metafóricas serán literales. Cuando la Biblia dice que las estrellas caerán del cielo, eso es lo que sucederá, dice el Señor. Cuando dice que habrá caos, confusión de las gentes, que correrán de un lado para otro por el temor y el terror que provocarán el bramido de las olas del mar, eso es exactamente lo que sucederá.
[Lucas 21:25-26] Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.
[Mateo 24:29] E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
Hijitos, dice el Señor, entiendan que hay una parte de las Escrituras que tienen que tomar como metáfora, y otra parte que es literal. Los principios de los dolores duelen, y esto no es una metáfora.
La mujer que está de parto sufre y ese dolor va incrementándose. El sufrimiento se intensifica, las contracciones se vuelven cada vez más seguidas y la mujer se retuerce en su lecho de parto, hasta que finalmente ve que tiene en sus brazos ese bebé que salió de sus entrañas.
Ustedes tienen que entender, dice el Señor, pero no para entrar en temor, sino para armarse, para prepararse, para edificarse, porque quiero encontrarlos justos, limpios, con sus vasos llenos del aceite del Espíritu de Dios.
Hijitos, dice el Señor, es porque los amo que hoy les estoy hablando nuevamente de estas cosas, porque quiero que permanezcan en mi mano. Ustedes me pertenecen, son míos y no del mundo, y voy a hacer lo que tenga que hacer para que me sigan perteneciendo.
Cuando el diablo los quiera robar de mi mano, y de hecho a veces lo logra por un tiempo, Yo hago todo lo que tengo al alcance para recuperarlos, dice el Señor, y esta es una de las maneras que utilizo para recuperar a los que una vez eran míos, pero que luego huyeron de mí y volvieron al mundo.
Hoy les hablo a todos: a los conversos y a los inconversos, a los santos y a los que tienen sus vestiduras manchadas, dice el Señor. Todo el mundo tiene que escuchar lo que tengo para decir, porque lo que viene es tremendo y va a sacudir toda la tierra, mientras el Santo Espíritu de Dios se derrama sobre todo el mundo, realizando señales, prodigios, maravillas, sanidades y milagros asombrosos, nunca antes vistos sobre la tierra, de una manera y en operaciones desconocidas.
Mientras esto sucede, la tierra se va a sacudir debajo de sus pies, los volcanes van a explotar con una fuerza contundente y, en algunas ocasiones, la gente no va a poder escapar de estas erupciones, porque mi voz está llamando a despertarse, dice el Señor de las alturas.
Noelia: El Señor me revela que Él le ha colocado un nombre a cada uno de los volcanes que existen. Él llama por su nombre a cada volcán para que se despierte en este tiempo, y el volcán obedece.
No hay ninguna cosa que ocurra por casualidad, dice el Señor. Ustedes piensan que lo que está sucediendo en la tierra es obra de la naturaleza, o que el hombre puede llegar a manipular mi creación conforme a su voluntad sin que Yo se lo permita, pero están confundidos y no saben a qué Dios le sirven, dice el Padre. ¡Hijitos, prepárense!
Noelia: Veo al Señor llamando a los volcanes a despertarse. Los llama por su nombre en distintos lugares de la tierra para que hagan erupción, y lo hagan sin perder tiempo. Y los que no estén apercibidos y vivan cerca de los volcanes llamados por el Señor a erupcionar serán alcanzados por esa lava y esas cenizas.
Serán como las personas de Sodoma y Gomorra y no van a lograr escapar del fuego, del azufre, del calor abrasador que consumirá cuerpos completos, que quedarán en la misma pose en la que iban escapando.
Así como la mujer de Lot, que miró hacia atrás y no obedeció la voz de Dios a través del ángel, así muchos que hoy no van a obedecer la voz de Dios a través de los profetas y de las Escrituras, o de cualquier forma en que hayan recibido las advertencias del Señor, van a quedar paralizados y convertidos en estatuas por causa de la erupción de estos volcanes.
Hijitos, entienden la magnitud de lo que se acerca, dice el Señor. Muchos de ustedes están sentados como si escucharan un cuento de hadas. Se divierten y se entretienen escuchando las palabras de los profetas de los últimos días, que están recordando lo que ya está escrito desde hace miles de años, para que tal vez entiendan que se tienen que preparar, porque eso estaba escrito para estos días.
Ustedes se entretienen y se conectan para pasar el tiempo, para escuchar palabras bonitas, palabras llamativas, para ver a personas que tienen carisma dado por el Espíritu Santo de Dios, pero después de ahí vuelven a la rutina.
Ese tipo de personas son las que van a quedar como la mujer de Lot y van a ser alcanzadas por la erupción de los volcanes que estoy llamando en estos últimos días a despertarse para hacer lo que tienen que hacer.
Si ustedes no lo sabían, dice el Padre, Yo he creado cada elemento de la naturaleza con un fin específico y con un propósito ya marcado desde antes de la fundación del mundo. Cada uno está hecho para un tiempo específico, y ellos esperan a ser llamados por mí. En este tiempo voy a llamar a los volcanes a erupcionar, y ustedes no saben ni se imaginan de qué manera.
Por eso dice la Biblia que la creación gime con dolores de parto y está desesperada por ver la manifestación de los hijos de Dios, dice el Señor.
[Romanos 8:19-22] El anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.
¿Saben lo que eso significa? Significa que todas las cosas tienen vida. Por más que la ciencia les haya mentido, los volcanes están vivos y escuchan mi voz. Los truenos responden a mi llamado. Las montañas me alaban. Todo lo que está creado se mueve a través de mi palabra. No es como la falsa ciencia les enseña.
¿Saben lo que significa que la creación espera por la manifestación de los hijos de Dios? Significa que la tierra se prepara para terremotos específicos que se van a dar en el tiempo perfecto de mi reloj profético. Significa que el mar espera mi llamado. Significa que los volcanes están ansiosos de que Yo los llame por mi voz y los envíe a cumplir sus propósitos. Significa que toda la creación gime, y esto es literal.
Muchas veces, ustedes no entienden las cosas espirituales, dice el Señor. Creen que saben muchas cosas, pero no las saben como deberían saberlas. Aún falta mucho por conocer.
Humíllense delante de mi presencia, rogándome que quizás puedan escapar de todo lo que viene.
Noelia: Veo a Jesús llamando a gritos por su nombre a ciertos volcanes, para que se levanten y destruyan, para que se levanten y devoren, para que se levanten y maten.
¿Hijitos, entienden lo que esto significa?, dice el Señor. Los juicios que están decretados sobre la tierra ya se están derramando sobre ella, y gran parte de mi iglesia sigue como si esto no sucediera, como un ciego que no puede ver lo que sucede frente a sus ojos.
¿Cuántas cosas más tengo que hacer para que se entreguen a mí? ¿De qué manera les tengo que hablar? Si les hablo suave, no me toman en serio. Si les hablo fuerte, me tachan de malo.
¿De qué manera quieren que les muestre mi amor, para que tal vez se levanten de las sillas donde están, tibios, quedados, perezosos y no diligentes? ¿De qué manera quieren que les hable para que se despierten del sueño?
Estoy utilizando todos los medios que tengo para llamarlos, para alertarlos. Estoy haciendo sonar la alarma, incluso mientras duermen, pero no funciona. Son como aquel que tiene que levantarse a trabajar y escucha que el reloj ya suena, pero dice: «Voy a seguir durmiendo un ratito más», irresponsables con la salvación que les di.
Hijitos, prepárense para mirar las noticias, porque parte de la destrucción que viene será a través de la erupción volcánica y van a ver territorios completos consumidos por lo que sale de los cráteres de estos volcanes.
Oren, dice el Señor, para saber si algunos de estos focos de destrucción que estoy despertando con mi propio dedo están cerca de ustedes. Estén alertas y prepárense, porque cuando la Biblia dice que van a tener que huir y orar para tal vez ser dignos de escapar de estas cosas, es literal.
[Mateo 24:20] Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo
[Lucas 21:36] Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.
¿Están escuchando mi voz a través de las Escrituras?, dice el Señor.
Noelia: El Señor me revela que en gran parte de las congregaciones de estos días no se predica Mateo 24.
¿Saben por qué?, dice el Señor. Por miedo a perder a los congregantes, junto con lo que diezman, porque muchos pastores tienen el signo del dólar en los ojos en vez de tener el fuego del Espíritu Santo.
La lava también viene sobre ellos y los va a alcanzar, y ustedes se van a preguntar: «¿Pero cómo puede ser que los hijos de Dios también enfrenten este tipo de juicios que el Señor está enviando sobre la tierra?»
Es que mi paciencia tiene un límite, dice el Señor. Sí, soy tardo para la ira y lento para airarme, doy muchísimas oportunidades, y mi nombre es misericordia, piedad y perdón, pero de mí nadie se burla. Por lo tanto, la lava viene sobre casas pastorales. La lava viene a arrasar con las esposas de los Lot de estos días.
Noelia: El Espíritu de Dios llama esposas de Lot a esposas de pastores que solo quieren obtener el dinero de los congregantes para ir a la peluquería y gastar miles de dólares en sus peinados, que solo quieren que la gente ofrende todo lo que se pueda para decorar sus palacios encantados, dice el Señor.
Esas son las esposas de Lot, que no miran hacia adelante, hacia donde Yo les digo que miren, dice el Señor, sino que miran hacia atrás y nunca avanzaron. Nunca salieron de Egipto, porque Egipto les gustaba, y si salieron, quisieron volver, por causa de las riquezas u otras cosas. Son esposas de Lot, que no me aman y no me sirven, sino que se sirven a sí mismas.
Se van a sorprender por lo que viene a la casa de Dios, dice el Señor, porque parte de los dolores de parto van a tocar a muchos creyentes. Las catástrofes mencionadas en Mateo 24 no son solamente para los que están en el mundo y no quieren saber nada de mí, sino también para los que supieron de mí y me abandonaron. ¿Sabían esto?
Yo peso en mi balanza, dice el Señor, y a algunos los he encontrado justos, pero en otros su balanza deja mucho que desear. Mi ojo no perdonará ni tendré misericordia de aquel que sabía cómo hacer el bien pero no quiso hacerlo, dice el Señor.
Noelia: Una de las formas en que se van a manifestar los juicios de Dios en estos días es a través de erupciones volcánicas rápidas y destructivas, que van a cambiar el terreno de los lugares alrededor de esos volcanes, así como sucedió en Hawái hace unos años atrás.
Así como sucedió en ese lugar de una manera asombrosa y sorprendente, y todas las cosas cambiaron, eso es un ejemplo de lo que se va a repetir.
Oren por esto, dice el Padre. Oren, porque los muertos se van a incrementar. Los hospitales se van a llenar de gente quemada, asfixiada, o que va a perder sus extremidades por causa de estas cosas. La vida del hombre ya no va a ser igual.
No pueden seguir livianos con mis cosas, dice el Señor. Tienen que aprender a amarme de verdad. No es muerte lo que viene, es mortandad. Son olas de muertos, bolsas y bolsas llenas de cadáveres, zanjas donde van a meterse los muertos para que las olas expansivas de la muerte no se sigan propagando.
¿Piensan que es fuerte lo que digo? ¿Pero cómo sería si no se los dijera? ¿Acaso ustedes no alertan a sus propios hijos, aunque la advertencia les suene fuerte? ¿No preferirían ustedes mismos ser avisados si algo viene a la ciudad donde habitan?
¿Por qué creen que les hablo en este tono? Es porque mi alma se duele, dice el Señor, porque no quiero que sufran, porque quiero que entiendan que tienen que prepararse para ser probados y refinados, porque la iglesia aún va a estar en estos días mientras estas cosas suceden. Por eso dice la Biblia:
[Mateo 24:29-30] E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
Escuchen y comprendan, dice el Señor: «Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días». Ustedes van a estar en esos momentos, porque tengo que refinar a mi iglesia, porque tengo que sacar lo mejor de mis hijos. Si Yo viniera hoy, no pudiera llevármelos. Serían muy pocos los levantados en el arrebatamiento.
Tienen que pasar por el horno de fuego, así como los hebreos que entraron allí, pero confiaron en que Yo estaba con ellos.
Escuchen y comprendan que lo que viene no es suave, no es leve, dice el Señor. Ustedes se tienen que preparar para ver morir a seres que aman, para enterrar rápidamente a algunos de ellos, e incluso para saber de la muerte de otros sin poder verlos.
¿Están dispuestos a pagar el precio? ¿Hasta dónde piensan que pueden resistir? ¿Se han hecho estas preguntas profundas, que normalmente sus pastores no les hacen? El que verdaderamente los ama les va a hablar con la verdad y no con el error, dice el Señor. El que verdaderamente te ame te va a hablar las cosas como son y no las va a pintar de otro color.
Aquí estoy, dice Jesús, para advertirles que viene mortandad.
Los terremotos que vienen no van a dar tiempo a nada, y muchos no van a poder escapar. Se van a dar terremotos en lugares que no se consideran sísmicos, porque voy a hacer cosas excepcionales. Voy a maravillar a la gente y a los científicos, que no van a entender por qué se dan situaciones en lugares en que normalmente no se daban.
Voy a hacer una cosa nueva, dice el Señor. Donde no se solían dar tornados, allí los van a ver. Donde no se movían ciclones, hasta allí van a llegar. Donde nunca hubo sismos, allí se van a comenzar a dar, porque nada escapa de mi mano. Yo hago lo que quiero, como quiero, donde quiero y cuando quiero. ¿Y quién es el hombre para preguntarme por qué?
Hijitos, dice el Señor, el propósito de estas palabras, que son como martillo que quebranta la piedra, es agitar sus espíritus, movilizarlos y despertarlos, para que reaccionen y tomen medidas: en lo físico, en lo espiritual y en lo mental.
Muchos de ustedes están retrasando la sanidad del alma que saben que necesitan, y no me buscan para ser sanos. Pero para poder resistir lo que viene, van a necesitar cierto nivel de sanidad del alma. Para poder resistir mentalmente lo que van a ver sus ojos, deben estar fuertes espiritualmente, mentalmente, emocionalmente y físicamente, preparados cuerpo, alma y espíritu para la venida del Señor. Pero para prepararse para la venida del Señor, justamente tienen que pasar por la prueba que viene al mundo entero.
El que quiere malentender las Escrituras, que las malentienda, dice el Señor. Yo les hablo hoy a los que quieran escuchar mi voz. Yo les hablo hoy a los que deciden abrir sus oídos para recibir, digerir y aplicar.
Hijitos, ustedes son míos y están en mi mano, pero muchos de ustedes no están entendiendo por qué tiene que suceder lo que Yo estoy diciendo que va a suceder. Sin embargo, si se dedicaran a buscarme en el cuarto secreto, Yo les respondería. Si estudiaran las profecías de la Biblia, serían entendidos de los tiempos y comprenderían el porqué de todas las cosas, por qué tienen que ser así.
Anímense a sumergirse en las profecías bíblicas que hablan sobre los juicios que vienen, dice el Señor. No teman esta parte de las Escrituras.
Muchos de ustedes leen solo una parte de la Biblia. Son selectivos y solo se enfocan en comprender y aplicar la parte suave, que es como miel y les deja una buena sensación en el estómago, pero no se ocupan de la otra parte, la que es dura pero necesaria para que sean aptos para subsistir en los tiempos finales.
Algunos simplemente están equivocados, dice el Señor, porque piensan que nada de lo que está escrito en Mateo 24 les va a tocar, ni a ustedes, ni a sus familias, ni a sus seres queridos. Sin embargo, si te llegara a tocar y no te preparaste, habiéndote Yo advertido, dice el Padre, ¿qué excusa vas a tener para acusarme?
Te estoy diciendo que vas a ser probado, sacudido y refinado para que tu fe salga a la luz y no quede solamente en palabras, y así pueda crecer. Y esa misma fe que se incremente durante esos juicios profetizados en Mateo 24 va a ser la que te ayude a mantenerte de pie mientras más cosas vengan.
Pero si te escondes detrás de la puerta y no quieres escuchar estas palabras duras, dice el Señor, eso no te va a resultar para bien, porque lo que viene va a venir igual. Lo creas o no, te prepares o no, lo entiendas o no, lo que está escrito se va a cumplir igual. La elección sobre qué vas a hacer con esa información es tuya.
Hijitos, dice el Señor, levanten sus voces y anuncien las cosas que Yo estoy hablando. Compartan las Escrituras con el resto de sus hermanos, pero incluyendo Mateo 24. No salten esta parte, porque es clave para entender estos tiempos y prepararse.
Hijitos, muchos de ustedes son como alguien que va paseando por el bosque y salta un charco para no ensuciarse los pies. No quieren meterse en esta área de las palabras proféticas que están en la Biblia.
No es que mis profetas están hablando algo distinto a lo que hablaron los profetas de la antigüedad. Solamente están anunciando y repitiendo que lo que está escrito está por cumplirse o se está cumpliendo delante de sus ojos, dice el Señor.
Métanse también en esas aguas. No tomen solamente las partes de las palabras que son agradables de recibir, porque las que más fruto llevan para sus vidas son las más difíciles de escuchar.
Tengan una balanza equilibrada de lo que reciben, de lo que escuchan, de lo que estudian, de lo que meditan, dice el Señor. Yo soy amor, pero también soy fuego consumidor. Soy un Dios bueno, pero también soy severo, dice el Señor.
Hijitos, este es el tiempo de la revelación de Juan. Hijitos, este es el tiempo de estudiar el Apocalipsis, porque las cosas que están escritas en ese libro son las que se están revelando en este tiempo. Muchas de ellas estaban veladas, pero este es el tiempo de la revelación de estas profecías veladas.
Hijitos, estudien el libro del Apocalipsis. Muchos de ustedes tienen miedo. Otros nunca en su vida lo han leído y no lo conocen. Otros comienzan a leerlo, pero después lo abandonan porque tienen miedo o porque no tienen entendimiento.
Hijitos, esto es ser negligente, dice el Señor. Es negar la verdad, es negar mi Palabra, es negar la realidad de lo que viene, es negar lo que le compartí a mi siervo Juan para que comparta con ustedes.
Sean serios con las cosas del reino, dice el Señor, y cuando estudien la Biblia, estúdienla completa. No desechen las partes que no sean agradables, porque justamente no es agradable lo que viene.
La negación, el escaparse, el temer, no va a hacer que las cosas cambien. Lo que viene va a venir igual, y van a ser probados igual.
[Zacarías 13:8-9] Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos terceras partes serán cortadas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella. Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.
Lo que vengo anunciando, lo vengo anunciando desde la antigüedad, y lo mismo que pasaba antes se repite en este tiempo, una y otra vez. Mis profetas anuncian, pero mis hijos no les creen. Y cuando sufren el daño, dicen: «¿Por qué Dios no me guardó?»
Lo vengo diciendo desde tiempos antiguos, dice el Señor, cuando el hombre ni siquiera se imaginaba lo que iba a acontecer en este tiempo.
La inteligencia artificial avanza más rápido que ustedes, dice el Señor. La inteligencia artificial está cerca de ser más inteligente que ustedes. ¿Cómo puede ser que el hombre se quede tan atrás y que hasta sus propias creaciones estén más adelantadas que él?
Esto no debería ser así, dice el Padre. Lo que el hombre está creando se va a volver en su contra. Esto está escrito, pero ustedes no saben leerlo, no saben interpretarlo, no saben encontrarlo en las Escrituras.
Las mismas creaciones del hombre son las que se van a volver en su contra. Cosas que el hombre no se imagina son las que van a acontecer hasta que verdaderamente venga el fin de todas las cosas, y los míos no van a ser quitados del medio hasta que no respondan a mi llamado y caminen honrándome como deberían.
Hijitos, los científicos ya tienen todo un programa preparado, dice el Señor.
Noelia: Escucho la palabra «nuclear».
No son solamente las explosiones terribles de los volcanes lo que se viene en estos días y meses, sino también las explosiones nucleares, que van a destruir ciudades enteras. El hombre no está mejor que antes, sino peor. Si antes el hombre fue capaz de exterminar al hombre con una sola arma de destrucción, ¿qué piensan que va a suceder en los días que vienen?
Las armas de destrucción masiva que los hombres han creado también escuchan mi voz, dice el Padre, y Yo voy a llamarlas para que sean utilizadas como juicios sobre los hombres perversos en momentos concretos, porque no hay nada que no responda a mi voz.
Yo puedo usar lo que considere, cualquier tipo de herramienta, para concretar mi plan profético para la redención de todas las cosas. Pero antes de la redención de todas las cosas viene destrucción masiva sobre los hijos de los hombres.
La ciencia ha aumentado, como dijo Daniel, y la mayoría de ustedes no tienen conciencia ni se imaginan hasta dónde ha llegado el conocimiento de la física, la química, la astronomía y muchas otras ciencias.
[Daniel 12:4] Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.
Están muy atrasados. Son como personas anticuadas, que no se ponen al día con lo que va pasando. Están atrás de lo que está sucediendo. Investiguen, dice el Señor, pero no por curiosidad, sino para entender en qué tiempo están y lo que se viene, lo que se está forjando en la oscuridad.
Ni siquiera en las universidades les están enseñando lo que de verdad ellos saben, dice el Señor. Las mezclas que se están realizando entre partes humanas y de otras naturalezas son como películas de ciencia ficción.
Ustedes, los que queden vivos para ese tiempo, van a ver mezclas de hombres con espíritus de las tinieblas. Van a ver criaturas que pensaban que eran solamente personajes de películas.
Vienen cosas nuevas, cosas terribles, cosas inimaginables que podrían darse en la llamada realidad. Todo lo que ustedes vieron en esas películas de ciencia ficción los fue preparando para este tiempo. Ellos solamente están esperando el momento para lanzar estas creaciones, que pueden llevarse a cabo por el poder que Satanás les da a través de su obediencia.
Oh, hijitos, todo tipo de enfermedades están reservadas en los laboratorios de ellos.
Noelia: Veo distintos tipos de enfermedades contagiosas. Algunas fueron erradicadas, pero ellos guardaron semillas para hacerlas crecer en el momento indicado y exterminar olas de niños o ancianos que no pueden resistir ese tipo de pestes.
Ellos ya saben a qué sector de la población enviar cada tipo de enfermedad y calculan, más o menos, cuánta gente pueden borrar de la faz de la tierra a través de esos lanzamientos, dice el Señor. Hay laboratorios de armas biológicas que son igual que las armas de destrucción masiva.
Hijitos, la pregunta de todo esto es: «Si hoy los llamara a venir a mi presencia, ¿estarían preparados?» Porque muchas de estas cosas van a suceder de la noche a la mañana. Los van a tomar por sorpresa y no van a tener tiempo de hacer lo que no hicieron en todo el tiempo pasado que les di para que se preparen. Por eso dice la Biblia:
[Mateo 24:43] Si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
Entiendan que es por misericordia que hoy les aviso, les advierto y les insisto. Prepárense, hijos.
Noelia: Veo a un hombre cerrando las puertas y las ventanas y colocando tablas de madera con clavos para sellar su casa. Este es el nivel de protección que va a buscar la gente por causa de las cosas que vienen.
Escucho la palabra «Marburgo», que es una enfermedad viral grave.
Va a haber cosas raras, como las pestes de Egipto que afectaron a los animales, dice el Señor. Las plagas van a volver y van a matar no solo a las personas, sino también a los animales. Algunas se van a repetir, como olas del mar que llegan, matan a los que están en la orilla y se retraen; y después de un tiempo regresan, traen más mortandad y se retraen otra vez.
Así son estas enfermedades que estoy viendo. Son distintas bacterias y virus que vuelan por el aire o que están en las aguas y en los alimentos. Como esas olas, llegan, matan, desaparecen por un tiempo y después retornan.
Muchas cosas que les hicieron creer que estaban erradicadas van a volver, dice el Señor, y las van a utilizar para matarlos.
Hijitos, prepárense no solo para resistir esta prueba, este refinamiento, sino también para ayudar a los que me necesiten cuando estas cosas vengan, porque plagas veloces son las que están propagando los cuatro jinetes que ya han sido soltados.
Noelia: Los jinetes del Apocalipsis ya han sido soltados y cabalgan sobre toda la tierra, lanzando muerte, pestilencias y guerras. No hay paz, porque este es un tiempo de guerra. Estos cuatro jinetes están trayendo estos juicios sobre la tierra, obedeciendo al Señor, y todo aquel que no esté firme sobre la Roca no va a resistir y se va a caer.
No hay nada nuevo debajo del sol, dice el Señor. Muchas enfermedades que ocurrieron en el pasado van a volver.
[Eclesiastés 1:9] ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.
Noelia: El pecado del hombre, que aumenta en cantidad y gravedad, es el que le da el derecho legal a Satanás para empoderar a estas enfermedades, para que vuelvan a proliferar y sean más resistentes que en el tiempo anterior.
Veo también virus cerebrales, que atacan el cerebro y vuelven locas a las personas. Una vez que entran en el cerebro, este se hincha y las personas pierden la cordura, comportándose como zombis, como alguien que todavía está en el auto pero ya no tiene el control. El espíritu y el alma aún van a estar en el cuerpo, pero las legiones de demonios van a dominar ese cuerpo.
Muchas de esas cosas serán muy contagiosas, pero también voy a derramar de mi poder, dice el Señor, y al que verdaderamente esté lleno del Espíritu Santo y camine en mi santidad, la mayoría de estas cosas no lo van a tocar.
Sin embargo, habrá muchos mártires por amor a mi nombre, porque tiene que completarse el número de los mártires que claman por justicia, pero ellos sabrán quiénes son.
La persecución que viene será desbordante. Van a tener que huir y esconderse, y van a sufrir traiciones impensadas. Por eso dice la Biblia:
[Lucas 12:53] Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.
Van a tener que aprender a caminar en una fe individual en primer lugar, sin depender del afecto, aprobación y fidelidad de ningún hombre, porque los hombres se van a volver locos a un extremo brutal.
Oh, hijitos, dice el Señor, lean y entiendan Mateo 24. Lean y entiendan, lean y escudriñen, lean y crean, lean y pregunten. No escapen del libro de Apocalipsis. Lean el libro de Daniel, que habla sobre los sucesos de estos últimos días, y conecten todas las partes de las Escrituras que arrojan luz sobre el rompecabezas de los días finales.
Hijitos, les he dejado todo; solamente tienen que pedirme que les dé la luz de la revelación para que puedan conectar las distintas piezas del rompecabezas, los distintos pasajes bíblicos, y así entender lo que está programado.
Hijitos, los amo, dice el Señor, pero abran bien los ojos, porque además de estos sucesos infernales, el engaño se presentará de una manera muy difícil de distinguir y discernir.
Es contracción sobre contracción, gemido sobre gemido, dolor sobre dolor, hasta que nazca una nueva tierra y un nuevo cielo, hasta que realmente acontezca la redención de todas las cosas. No hay otra manera de que suceda, sino a través de la aflicción.
Hijitos, dispónganse a sufrir los mismos padecimientos que Yo sufrí, dice Jesús. Dispónganse a ser probados. Denme un sí. Es porque los amo, porque ustedes son oro para mí, pero el oro tiene que ser probado y refinado.
Estoy con ustedes, dice Jesús. Resistan, porque solo los que resistan serán salvos.
Esta es una alerta roja, un SOS, un llamado de atención, una alarma. ¡Cuidado! ¡Stop! Señal de advertencia.
Los amo, dice el Señor, y por eso les abro los ojos. Lean el Apocalipsis y pidan entendimiento sobre este libro. Pidan revelación, sueños y palabras proféticas. Pídanme que les abra el corazón para poder recibir lo que está escrito.
Esta es la tarea que les dejo a muchos de ustedes que no lo han hecho hasta ahora, dice el Señor. Y los que lo han hecho, tienen que meterse aún más adentro, porque es clave en este tiempo tener presente el libro del Apocalipsis, así como el libro de Daniel, capítulos como Mateo 24, Lucas 21 o Marcos 13, y tantos otros pasajes de las Escrituras que hablan sobre los últimos días.
Pero muchos de ustedes leyeron toda la Biblia menos el Apocalipsis. Léanlo más de una vez. Lean, insistan y repitan la lectura, hasta que el auto se encienda y comience a funcionar. Insistan en el cuarto secreto para que les hable sobre eso, dice el Señor.
Noelia: Veo los jinetes del Apocalipsis otra vez.
Ellos no se van a detener, dice el Padre. Y si ustedes no entienden, van a ver lo que sucede, pero no lo van a comprender y no van a saber por qué sucede. El fin de todas las cosas que hago es traer redención y no perdición, es provocar al hombre a que se despierte, me busque, me pregunte, me acepte y entre en la vida eterna.
Todo esto será terriblemente difícil, duro de vivir, duro de escuchar y duro de ver, pero el propósito es eterno, dice el Señor. Entiendan y sean entendidos, entendidos que resplandezcan como las estrellas del cielo.
[Daniel 12:3] Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.
Los amo, hijitos, y los lleno de poder para ser capaces de resistir hasta el final. No lo duden, pero séanme fieles, porque solamente los soldados fieles van a resistir la batalla final.
Noelia: Escucho «Mateo 24», y el Señor dice a los pastores y los predicadores:
Predíquenlo, porque se termina el tiempo que les he dado para que escuchen mi llamado de enseñar sobre Mateo 24. Hago un último llamado a que prediques y enseñes a las ovejas que te he confiado en tu redil. Sé valiente y no te acobardes. Habla sobre lo que va a venir, para que tal vez puedas salvar a muchos que hoy se perderían.
