Traducciónes: inglés
Bendiciones en el poderoso nombre de Cristo Jesús. Estoy aquí nuevamente porque el Señor me usa como su portavoz, como su mensajera a las naciones y en especial al pueblo de Dios que necesita escuchar lo que Él tiene para decir en estos últimos días: días peligrosos, días engañosos, días tramposos.
El Espíritu Santo te está llamando a defender tu territorio: a defender tu casa, a defender tus tierras, a defender tus posesiones, a defender tu herencia y a defender tu ciudad y tu nación.
[Nehemías 4:9] Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.
Hijos míos, dice el Señor, este es un tiempo de conquistas, como ya lo he anunciado. Este es un tiempo imperialista donde naciones salen a conquistar otras naciones, donde reyes salen a obtener territorios que no les corresponden, que no están en su posesión.
Este es un tiempo donde salen ejércitos a invadir ciudades y países, de la misma manera que ustedes pueden leer en las historias bíblicas, cuando los distintos pueblos de alrededor de Israel venían repetidamente para atacarlo, conquistar sus ciudades y hacer estragos.
En estos tiempos hay naciones que se comportan de la misma manera que en muchas de esas historias bíblicas, dice el Señor, y ustedes tienen que leer esos pasajes de la antigüedad donde naciones y grupos de naciones salían a conquistar otros territorios, ya sean pequeños o grandes, ya sean pueblos, ciudades o naciones completas.
De la misma manera que fue ayer, es hoy, dice el Señor. De la misma manera que aconteció en ese tiempo, va a acontecer en estos tiempos. Es un tiempo de conquistas, no siempre legítimas, sino muchas veces ilegítimas.
En este contexto, dice Dios, los estoy llamando a ustedes, como pobladores de esas ciudades y de esas naciones, a defender su territorio. Ustedes van a notar que en este tiempo, mientras hay reyes y naciones que salen a conquistar otras naciones, a muchos de ustedes les va a pasar algo similar en sus vidas personales: con sus casas, con sus tierras, con sus posesiones, con sus herencias.
Por eso, dice el Señor, este es un llamado a defender lo que tienen, a defender lo que ya les ha sido dado, a defender lo que en muchos casos han recibido inclusive por herencia, porque en este tiempo de conquistas, de imperialismo, no se trata únicamente de nación contra nación y de pueblo contra pueblo y de reino contra reino, sino también de personas contra personas y de empresas contra empresas. Hay personas que están tratando de conquistar posesiones que les pertenecen a otras personas, y hay empresas que están tratando de adueñarse de las posesiones de otras empresas.
Por eso, dice el Señor, estoy haciendo este llamado a que levanten el escudo y la espada y defiendan lo que les pertenece, y a que me pidan estrategias para tener la victoria en esta batalla que se está dando entre los hijos de Dios y los hijos del diablo que vienen a tratar de robar lo que es de ustedes.
Tengan fe, dice el Señor, pero también actívense, porque si un ejército viene a atacar una ciudad y el pueblo se queda durmiendo o sentado, sin defender su territorio, lo más probable es que el ejército enemigo la tome fácilmente.
Ustedes tienen que ser activos y entender que hay una parte que les toca cumplir en este tiempo para no permitirle al enemigo que se quede con lo que les pertenece, cualquiera sea la cara con la que venga o la forma en la que se esté presentando.
Noelia: El Señor me muestra que Él les está revelando planes del enemigo contra sus vidas, planes de quedarse con casas, tierras y negocios que son de ustedes, o de invadir locales que les pertenecen.
El Señor dice que presten atención a sus sueños, porque a través de ellos Él les está revelando a varios de ustedes lo que se está forjando en la oscuridad: las maquinaciones del enemigo para robar lo que les pertenece. Y escucho la frase «propiedad privada».
Lo que se está dando a gran escala es lo que se está dando a menor escala, dice el Señor. Lo que ustedes ven que está sucediendo en el mundo es lo mismo que está sucediendo en sus vidas diarias, porque lo mismo acontece en lo grande y en lo pequeño.
Vengo a advertirles que levanten la espada y el escudo, que establezcan estrategias de defensa para proteger los límites de sus territorios y que levanten muros alrededor de lo que es de ustedes, dice el Señor. Y no solamente hagan esto para proteger lo que les pertenece —hogares, trabajos, negocios, tierras o propiedades que dan en alquiler—, sino también para proteger sus ciudades y sus naciones, porque estos intentos de invasión y de robo de propiedad privada no se están dando solamente a nivel personal, sino también a nivel de ciudades y países.
Tienen que interceder, dice Dios. Tienen que orar, clamar y levantar grupos de intercesión específicamente para proteger sus bienes individuales y sus bienes colectivos, sus intereses individuales y los intereses de sus congregaciones, y también lo que les pertenece a sus países.
Noelia: El Señor está llamando a interceder por las minas de los países donde ustedes viven. El Señor hace un llamado para que ustedes clamen por la protección de todo lo que hay dentro de los límites de las naciones donde viven. El Señor está convocando a un ejército de defensa para levantar murallas de protección a nivel espiritual en los lugares de donde ustedes son o donde ustedes viven.
El Señor dice que a veces no alcanza con que un país tenga un ejército, sino que hace falta que todo el pueblo se active. Es mucho más importante que haya un ejército de intercesión para que las murallas se levanten en primer lugar a nivel espiritual. Y lo mismo pasa con una casa, una congregación, un negocio o una ciudad.
Tienen que entender que ustedes, los que son mi pueblo, tienen una tarea en cada jurisdicción donde viven, dice el Señor. Los estoy llamando a orar por esas tierras. Los estoy llamando a defender espiritualmente los lugares donde viven a través de la oración, de la intercesión y del ayuno.
No son menores las conquistas que se van a intentar realizar en estos años de los últimos días, dice el Señor. Ya les he dicho, una y otra vez, que el mapa del mundo va a cambiar. Algunos países van a dejar de existir. Van a perder la soberanía y a ser anexados a otros países. Otros van a perder pedazos de sus territorios, achicándose. Otros van a pasar a formar parte de nuevos imperios en estos últimos días.
El hombre tiende a creer que la vida que lleva siempre va a ser igual, que el lugar donde vive nunca va a cambiar, que las cosas son para siempre, dice Dios. Pero en estos tiempos no hay estabilidad. Son tiempos de cambios, y de cambios violentos.
Los estoy llamando a ustedes a clamar por aquello por lo que Yo quiero que clamen, dice Dios, porque no puedo llamar a los incrédulos. Únicamente los que tienen las manos limpias pueden clamar, porque mis oídos están atentos a las peticiones de los santos.
Ustedes son los que tienen esa tarea, dice el Señor. Ustedes son los que tienen que ponerse en la brecha por esos lugares. Son ustedes los que tienen que sonar la trompeta cuando reciban alguna advertencia y actuar como atalayas de sus hogares, de sus lugares de trabajo y de sus congregaciones. Y si es mi voluntad llamarlos a hacerlo, tienen que advertir incluso a sus intendentes, a políticos, a reyes, a presidentes o a cualquiera que esté en autoridad.
Hoy estoy sonando esta trompeta —hablando de mí, Noelia— para avisarles que la nacionalidad de algunos de ustedes ya no va a existir en el futuro, porque sus países ya no van a ser hallados en el mapa del mundo. Todo va a cambiar, dice Dios, y algunos de ustedes se van a acordar de esta profecía cuando sus países dejen de existir para pasar a pertenecer a otra nación o recibir otro nombre.
Por lo tanto, dice el Señor, estoy llamando a mi pueblo a defender sus nacionalidades, a defender sus territorios, a defender sus banderas, porque hay banderas que ya no se van a usar.
Noelia: El Señor me muestra que algunos de ustedes tienen la bandera de sus países en sus casas, pero va a llegar un momento en que van a tener que cambiar esa bandera por una nueva.
Hasta eso va a cambiar, dice el Señor, y lo que fue una vez se va a repetir en estos últimos días.
Los reyes van por más, dice el Señor. Las naciones se quieren expandir. Las fronteras van a ser tiradas abajo. Los límites van a ser removidos o cambiados. El mapa del mundo se está reacomodando y aún se va a reacomodar más.
Estoy llamando a mi pueblo a interceder por lo que estoy revelando, dice el Señor, y a ungir sus casas, sus tierras, sus tiendas, sus locales comerciales e inclusive ciertos lugares de sus ciudades, acorde a lo que les indique el Espíritu Santo.
Noelia: El Señor me hace saber que hay muchos de ustedes que están escuchando esta palabra, pero no la creen. Están impactados por lo que está diciendo el Señor, pero dicen: «La bandera de mi país nunca va a cambiar. Mi país nunca va a ser conquistado. Es imposible que eso le pase a mi nación».
Así como en la antigüedad los profetas anunciaban este tipo de cosas y los que escuchaban no creían, de la misma manera sucede hoy mientras yo estoy entregando este mensaje, anunciando el porvenir para que el pueblo de Dios se prepare y haga lo que tenga que hacer ante lo que Él está revelando.
Es un tiempo de cambios, dice el Señor. Es un tiempo de movimientos. Es un tiempo de negocios entre un país y otro. Ustedes se van a sorprender, porque se van a firmar tratados que eran impensables y acuerdos que ni se imaginan, y las naciones se van a vender a sí mismas por dos puñados de dinero.
Noelia: El Señor me revela que hay naciones que se van a vender como una prostituta, y otras simplemente se van a regalar, sin siquiera cobrar lo que valen.
Ustedes se van a sorprender, dice el Señor, porque hay ciertos reyes que tienen el poder para doblarles las rodillas a los reyes de las naciones que quieren conquistar. En estos tiempos hay reyes —presidentes, primeros ministros y demás— que saben bien cómo pegarles en las rodillas con una vara a otras naciones para hacer que se dobleguen ante ellos y conseguir lo que quieren.
Noelia: Me viene a la mente el pasaje donde el rey Acab quiso conseguir la viña de Nabot.
[1 Reyes 21:7-10] Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot de Jezreel. Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, y las selló con su anillo, y las envió a los ancianos y a los principales que moraban en la ciudad con Nabot. Y las cartas que escribió decían así: Proclamad ayuno, y poned a Nabot delante del pueblo; y poned a dos hombres perversos delante de él, que atestigüen contra él y digan: Tú has blasfemado a Dios y al rey. Y entonces sacadlo, y apedreadlo para que muera.
El Señor me hace saber que hay naciones que cuando digan que no para defender lo que les pertenece, van a sufrir este tipo de ataques y van a ser tomadas por la fuerza.
Esto es lo mismo que va a suceder en estos tiempos, dice Dios. Distintas naciones vienen por la fuerza a tomar tierras que hoy no les pertenecen.
Noelia: El Señor me revela que en algunos casos va a haber este tipo de complots, como el que hizo Jezabel contra Nabot. Ustedes van a ver complots contra cabezas de naciones para debilitarlas y quitarlas del trono, y para que suban nuevas cabezas que pacten con los que quieren tomar lo que no les pertenece.
Hay complots que se van a llevar a cabo. Hay engaños. Hay mentiras. Hay tramas que ellos van a tejer por debajo de la mesa, y el mundo no se va a enterar de eso, al menos no por un tiempo. Y si aun así no logran lo que quieren, muchos de ellos van a recurrir a la fuerza.
Esto está sucediendo y va a seguir sucediendo a nivel de países, pero también a nivel personal, dice el Señor. Esta es una de las razones por las cuales muchos de ustedes ya están pasando por este proceso, sufriendo injusticias a manos de personas que quieren apropiarse de lo que les pertenece.
Noelia: El Señor me muestra que algunos de ustedes están haciendo lo que tienen que hacer y están defendiendo lo que les pertenece, tanto a nivel espiritual como por la vía legal, recurriendo a abogados y a la justicia. Pero otros simplemente están dejando que les roben lo que les pertenece.
El Señor está llamando a algunos de ustedes a activarse y a levantar murallas en el espíritu alrededor de sus cosas, de sus ciudades y de sus naciones.
Viene el enemigo a robar lo que no le pertenece, dice el Señor, y estoy llamando a mi pueblo a levantar la defensa y a reforzarla.
Tienen que realizar oraciones familiares, dice Dios, además de ungir sus territorios. Tienen que dedicar días de manera regular a interceder por esos asuntos, a pelear por lo que es suyo. Acuerden horarios con otros hermanos y, cuando se trate de cosas personales o familiares, con sus familiares.
No le permitan al enemigo que pase como un tractor por encima de ustedes, dice Dios, porque les ha sido concedida una autoridad para defender lo que les pertenece y también para atacar.
Noelia: La Biblia dice que no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra potestades, contra principados, contra espíritus. Y todo lo que vemos con los ojos carnales primero se forja en lo invisible, en lo espiritual.
La Biblia dice:
[Nahúm 2:1] Subió destruidor contra ti; guarda la fortaleza, vigila el camino, cíñete los lomos, refuerza mucho tu poder.
El Señor te llama a prepararte en este tiempo como un soldado de la fe que se planta decidido, armado, confiado y lleno de fe en la torre atalaya para ver el momento en que el enemigo llega a tratar de robarte lo que es tuyo, pidiéndole al Señor todo lo que te falte para que por causa de tus peticiones Él ponga un ejército de ángeles defensores a tu favor.
Muchos de ustedes están pensando: «Sí, pero ¿qué puedo hacer yo solo? ¿Cómo puedo defender yo solo mi casa? ¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a lograr si solo yo estoy intercediendo por este problema que tengo con mi negocio? ¿Qué puedo aportar para mi ciudad si soy tan solo una persona aislada?».
Pero no entienden que el Señor junta sus oraciones, sus sacrificios de ayuno, su dolor, su clamor, sus lágrimas, sus peticiones por justicia en una copa, donde también están las oraciones de otros santos por las mismas causas, y cuando esa copa está llena, el Señor la derrama a través de sus ángeles en esas casas, en esos territorios, en esas ciudades o naciones, inclusive en los mares o en cualquier parte de la tierra por la cual ustedes estén clamando, para hacer su voluntad en ella.
No están solos cuando interceden por algo, dice el Señor. Hay un ejército espiritual que se moviliza a favor de aquello por lo que están clamando, siempre que esté alineado con mi voluntad. No son soldados aislados, como ustedes piensan. Hay muchas cosas que se llevan a cabo por causa de la oración de una sola persona, de un solo atalaya que decide hacer lo que tiene que hacer con valentía, con un corazón dispuesto y con fe.
Noelia: El Señor dice que en este tiempo ustedes van a tener que elegir a qué personas les permiten ingresar en sus casas, en sus negocios, en sus tierras o en cualquier otro lugar que les pertenezca y donde tengan la potestad de decidir quién entra.
La Biblia dice:
[Lucas 11:21] Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee.
En este tiempo, a veces van a tener que decirles que no a personas que quieren ingresar en sus hogares, pero no vienen con buenas intenciones, sino para generar caos, división o confusión, o para abrirle de alguna manera la puerta al enemigo para que él venga y entre a robar lo que quiere quitarles.
Van a tener que aprender a decir que no, cuando el Espíritu Santo se los indique, a algunas personas que quieren entrar en sus hogares para plantar algo que no viene de Dios, funcionando como instrumentos del diablo, aunque no siempre se den cuenta ni lo hagan a propósito.
No lo permitan, dice el Señor.
Noelia: El Señor me dice que algunos de ustedes van a tener que separarse de ciertas amistades en estos tiempos. El Espíritu Santo se los va a revelar, les va a dar convicción en sus espíritus, o van a recibir sueños acerca de esas personas, por ejemplo, sueños donde un ladrón entra en sus casas o en sus negocios.
Estos sueños van a funcionar como advertencias para sus vidas. A través de ellos, Dios les va a estar diciendo: «Cuidado con quién entra en tu territorio. Cuidado, porque no toda la gente que estás dejando entrar tiene buenas intenciones».
Van a tener que plantarse firmes, dice Dios, como alguien que se para detrás de su puerta y vigila primero quién es el que se está acercando a ella. Si viene con intenciones de paz, lo va a dejar entrar. Pero si viene con intenciones hostiles, no le va a abrir la puerta.
Sean astutos, dice el Señor. Sean inteligentes. Sean precavidos. Caminen por el Espíritu de Dios. Manténganse alerta. No todo el mundo es bueno. No todos tienen buenas intenciones.
Este es un tiempo de conquistas, dice el Señor. Es un tiempo de robo, de invasión y de imperialismo, no solo de nación contra nación, sino también de casa contra casa, de familia contra familia, de ciudad contra ciudad y de congregación contra congregación.
Aprendan a decir que no, porque a veces decir que no es una forma de defensa.
Noelia: Veo la bandera de un país y escucho la palabra «soberanía».
Hay soberanías que van a caer, dice el Señor. Hay banderas que van a dejar de usarse. Hay países que solo van a existir en los libros de historia. Hay territorios que se van a anexar al territorio de otros países. Cambios vienen a las naciones y al mundo, pero también a sus vidas.
Están advertidos, dice el Señor. Aprendan a defenderse y a atacar.
Noelia: El Señor me dice que deben levantar grupos de oración para la defensa y la protección de sus hogares, de sus familias, de sus pertenencias, de sus congregaciones, de sus ciudades y de sus países, porque los intereses de sus países son sus intereses.
Oren por las minas de oro, de cobre y de todo tipo de minerales. Oren por los recursos naturales de sus naciones. Oren por los territorios de sus naciones. Oren para que sus banderas se mantengan flameantes. Oren para que sus nacionalidades no dejen de existir por causa de esos cambios que se quieren dar y que no siempre vienen de Dios.
El Señor dice que este es un llamado a reunirse, como cuando alguien llama a la gente a unirse a un ejército porque sabe que el enemigo se está preparando para atacar. Este es un llamado a congregarse para la defensa de lo que es de ustedes.
El Señor dice que no sean egoístas, porque muchos de ustedes solo piensan en lo suyo. No entienden que si no interceden por sus ciudades, por sus naciones, por sus presidentes y por los demás líderes, si no levantan muros de protección alrededor de los lugares donde residen, ustedes también se van a ver afectados si alguien viene a tomar esos territorios.
Pónganse la camiseta de sus países y actúen en su defensa y protección a través de las labores espirituales que los estoy llamando a hacer, dice el Señor. Avisados están.
[Mateo 12:29] Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.
Noelia: El Señor me hace saber que esto es una confirmación para algunos de ustedes que ya han sentido que tienen que levantar grupos de intercesión por aquello de lo que estoy hablando. Y ahora veo una luz verde, que significa: «¡Adelante! ¡Avancen!».
Cuando empiecen, Yo los voy a ayudar, dice el Señor. Yo les voy a revelar y mostrar cuáles son los planes escondidos que se están forjando en la oscuridad. Los voy a traer a la luz para que ustedes sepan lo que se está tramando en lo escondido y, a través de la intercesión, puedan derribar esos planes, destruir esas maquinaciones, arrancar lo que no viene de Mí y quizás frenar todo eso.
Quiero usarlos para derribar, para arrancar y para destruir muchos de estos planes de conquista, dice el Señor, y también para plantar, para edificar y para construir lo que sí viene de Mí, pero no todos están dispuestos a responder a este llamado de clamor, de defensa, de intercesión, de acción.
En la antigüedad, Yo advertía a Israel a través de mis profetas e inclusive les daba las estrategias que necesitaban para tener la victoria, pero ellos no escuchaban y no hacían lo que tenían que hacer, y terminaban perdiendo la batalla, siendo conquistados o perdiendo las tierras que tanto les había costado conseguir.
Algunos de ustedes son iguales, hijitos, dice Dios. Se quejan porque están perdiendo cosas que les pertenecen, pero no hacen nada para retenerlas ni para recuperarlas. Se quedan llorando derrotados en el piso, victimizándose. Pero ¿qué hicieron para que eso no les pase?
Reaccionen, dice el Señor, porque el enemigo viene como río. ¿Y quién podrá frenarlo si no es el poder de mi brazo extendido que responde al clamor de mi pueblo?
No quiero que mi pueblo sufra despojos de sus bienes. No quiero que mi pueblo pierda el fruto de sus manos o de las de sus padres o abuelos.
Muchos de ustedes tienen desde hace tiempo la convicción de que tienen que ayunar por esto, y no lo han hecho. No han respondido al llamado a la acción, a la defensa, a la protección o al recupero de esas cosas que les han quitado, ilegalmente en algunos casos.
Clamen por justicia, dice el Señor. Y en los casos donde ya perdieron lo que era de ustedes, clamen para poder recuperarlo. No se queden derrotados. No le regalen al enemigo lo que no le corresponde. Peleen por eso. Insístanme. Hagan lo que tengan que hacer.
Noelia: Algunos no quieren gastar plata en abogados, cuando es el Señor el que les está indicando que tienen que emprender acciones legales contra aquellos que les quieren quitar algo que ustedes saben muy bien que les pertenece.
No entienden el valor de sus posesiones, dice Dios. No entienden el valor de sus tierras. No entienden el valor de lo que les he dado. Defiéndanlo como cuando alguien ha ganado un trofeo muy importante y no permite que nada ni nadie se lo quite de los brazos.
Pídanme la victoria. Giman y velen hasta que les entregue la estrategia para tener la victoria.
Mi pueblo es pasivo, dice Dios, al igual que Israel, que era pasivo en algunas ocasiones cuando se le avisaba que el enemigo se preparaba para atacar. Mi pueblo se confía aun cuando está viendo con sus propios ojos que el enemigo ya está en la puerta.
Mi pueblo también se vende por dos monedas, dice Dios, como lo hacen las naciones que se entregan como una prostituta barata. No es justo que no defiendan lo que es suyo cuando no soy Yo el que está permitiendo el despojo de sus bienes para probarlos.
Tienen que discernir la diferencia entre sufrir el despojo de sus bienes cuando viene por mi voluntad para ver si me siguen amando, dice el Señor, y sufrir injustamente el despojo de sus bienes cuando no es mi voluntad, sino que es el enemigo el que viene a robárselos.
Estoy observando cómo reacciona mi pueblo en estos últimos tiempos, dice Dios, y me indigna ver cómo a algunos de los hijos de mi pueblo no les importa si su país deja de existir con tal de que ellos mismos sigan estando bien o sigan siendo prosperados.
A algunos de ustedes no les importa verdaderamente si su país deja de existir en el mapa mientras ustedes tengan para comer, mientras ustedes sigan estando cómodos y sostenidos, dice Dios. ¿Cómo puede ser que sean tan livianos que no les importe ni siquiera qué nacionalidad van a tener después, cómo se los va a llamar a partir de que sus países dejen de existir?
Aprendan del pueblo judío esparcido por todo el mundo. A pesar de haber vivido durante tantos años en otros países, con otras lenguas, costumbres y culturas, los judíos siempre trataron de recordar su historia y de mantener sus tradiciones y los valores que les inculcaron sus padres, transmitiendo todo eso de generación en generación.
Muchos de ustedes son livianos y no se ponen la camiseta de nada, dice Dios. Son tibios y son llevados por las olas del mar de un lugar para otro. Pero a los tibios los voy a vomitar de mi boca.
La Biblia dice:
[2 Corintios 11:20-21] Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas. Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles. Pero en lo que otro tenga osadía (hablo con locura), también yo tengo osadía.
Muchos de ustedes están tolerando la intrusión en sus vidas privadas, dice el Señor. Muchos de ustedes están tolerando la invasión de sus vidas personales. Muchos de ustedes están tolerando que el enemigo entre sin obstáculo. Muchos de ustedes se están dejando invadir. No les están poniendo un freno a las personas que les están pidiendo cosas que ustedes no tienen que hacer.
Muchos de ustedes están dejando que abusen de ustedes, y después le echan la culpa a Dios, preguntándole: «¿Por qué esta persona me hizo lo que me hizo, Señor? ¿Por qué me quitaron esa cosa que era mía? ¿Por qué me pasó esta desgracia?».
Sin embargo, no fue Dios el que los invadió, no fue Dios el que les robó, no fue Dios el que entró como un intruso en sus vidas, metiéndose en lo que no tenía que meterse, pidiéndoles cosas que no tenían la responsabilidad de hacer. Dios les indicó lo que tenían que hacer en ese momento, pero no respondieron a ese llamado.
El Señor da, pero el diablo quita. El Señor regala, pero el diablo negocia, reclama, invade, conquista sin permiso.
Ustedes no son un pueblo sabio cuando permiten que el diablo les robe lo que se les ha regalado, lo que se les ha dado, dice el Señor. Defiendan su territorio con uñas y dientes. Retengan lo que les he dado. Aprendan a pelear por lo que les corresponde. Disciernan cuál es la realidad de su situación espiritual. Sean activos y no se duerman. Velen. Sean guardianes de sus vidas personales.
No permitan que otros sepan secretos de sus vidas que no deberían saber. No cuenten a los cuatro vientos todas las situaciones que les están sucediendo. Sean sabios en lo que revelan acerca de ustedes mismos, dice Dios. Cierren la boca cuando estén tentados a contar cosas que pudieran exponerlos a ustedes o a sus familias o a sus asuntos personales, cualesquiera sean. Sean discretos, porque la discreción los puede guardar de muchos males.
Tienen el Espíritu Santo y le pueden preguntar a Él cuáles son las cosas que pueden contar y cuáles son las cosas que tienen que guardar. Tienen el Espíritu Santo, que está viviendo en el templo de sus cuerpos si es que están nacidos de nuevo, y le pueden consultar a Él cuáles son las personas que tienen entrada libre en sus vidas, en sus hogares, en sus trabajos o en cualquier territorio donde ustedes manden, y cuáles no.
Pónganse firmes como un guarda que durante la noche trabaja para vigilar lo que está a su cuidado. Transfórmense ustedes en guardas de sus cosas personales, de sus vidas, de sus asuntos matrimoniales. Sean guardas y no les permitan a los demás traspasar sus límites individuales o invadir su intimidad, dice Dios.
Noelia: Este es un llamado de parte del Señor a defender y proteger lo que les pertenece, tanto a nivel personal como familiar, congregacional, comunitario y también nacional.
Oren en el Espíritu Santo y el Señor les va a revelar cómo interceder, cómo pedir, cómo clamar, cómo avanzar, cómo lograr que el enemigo retroceda, cómo hacer que sus oraciones sean escuchadas y respondidas por el Señor, qué formas de oración le agradan a Él y cuáles rechaza, cómo corregir sus corazones para venir delante de Dios con un corazón limpio, genuino y honesto, cómo tocar el corazón de Dios para que actúe a su favor, cómo redimir el tiempo y cómo obtener las estrategias que cada uno necesita para su situación en particular.
La Biblia dice:
[Proverbios 25:9] Trata tu causa con tu compañero, y no descubras el secreto a otro,
[Proverbios 11:13] El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo.
Los amo, hijitos, dice Dios. Prepárense para resistir.
Noelia: Cuando Babilonia invadió Jerusalén y muchos fueron llevados cautivos, el Señor les dijo a los judíos que se establezcan en el lugar adonde habían sido llevados y que no esperen regresar rápidamente a su tierra, porque esa cautividad iba a durar muchos años.
[Jeremías 29:5-10] Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz. Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis. Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová. Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.
Con esto, el Señor está avisando que algunos de ustedes van a pasar por el mismo proceso y van a tener que vivir bajo otro reino, como algunos ucranianos hoy. Lo que está sucediendo hoy entre Rusia y Ucrania es un patrón que se va a repetir más de una vez con distintas naciones en los tiempos que vienen.
Esto no es solamente para Europa o Asia, sino también para las Américas. El Señor me hace saber que algunos de los que están escuchando este mensaje van a pasar por esta situación y tienen que prepararse. Si verdaderamente buscas al Señor y le preguntas, Él te va a confirmar de distintas maneras si eres uno de ellos.
El Señor me dice que el mapa de las Américas también va a cambiar. La situación de Jeremías 29 se va a repetir para algunos de ustedes, pero el Señor va a preparar sus corazones para que puedan atravesar esa situación, así como lo hicieron los judíos.
No tengan miedo, pero hagan lo que tengan que hacer y velen para que el Espíritu Santo les confirme lo que estoy diciendo, y así tengan tiempo de prepararse espiritual y emocionalmente, y también materialmente en algunos casos, para atravesar lo que viene, que va a tener una magnitud que pocos se imaginan.
[Proverbios 22:3] El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño.
El avisado debería ver el mal que se avecina y prepararse, dice el Señor. El avisado debería prestar atención a las advertencias sobre lo que viene y reaccionar.
Noelia: Esa es la intención de esta palabra profética. Y ahora, como confirmación de lo que el Señor decía, veo en una visión dos banderas que se fusionan en una sola.
Pero a muchos de ustedes les cuesta creer lo que estoy diciendo y les suena imposible, dada la estabilidad territorial que tuvimos durante mucho tiempo en muchos países.
Quizás a muchos de ustedes esta palabra profética no les resuene tanto en el espíritu, pero con el tiempo se va a volver más clara, más fácil de entender, más real, y se van a ver cada vez más señales de que se está cumpliendo.
El Señor quiere que su pueblo esté advertido y se prepare en la medida de lo posible, que haga lo que tenga que hacer, acorde a la guía personal del Espíritu Santo.
En estos tiempos postreros vamos a ver cosas impensables para una persona que hoy vive su vida con normalidad. Todo va a ser sacudido y va a cambiar. El mundo se va a dar vuelta y ya no va a ser lo que era.
Estamos en un cambio de era. Lo que era ya no va a ser y va a dar lugar a algo nuevo. El hombre ya no es el mismo en esta nueva era y, como consecuencia, surgen nuevas formas de vida y nuevas configuraciónes de los límites de los países en el mapa de la Tierra.
Todo está conectado, y una cosa impacta sobre la otra. Por lo tanto, lo que ustedes vean que sucede en una punta del mundo, lejos de donde están, puede afectarlos a ustedes también, porque vivimos en un mundo globalizado, donde una punta de la tierra está conectada con la otra. Esto comienza en lo espiritual y se manifiesta en lo material.
Por lo tanto, tienen que cambiar la manera de pensar y entender que lo que pase en un extremo del mundo va a afectar al otro, y que lo que sufra una nación va a afectar en mayor o menor medida a las demás naciones. Así que no se laven las manos sin hacer nada, sin orar por eso, solamente porque es algo que está aconteciendo lejos de donde ustedes están.
El Señor me muestra que alguien que está escuchando esta palabra profética ha soñado con una bandera distinta a la de su país y que en sus sueños se ha visto vestido con los colores de esa otra bandera. Esta palabra es la respuesta que esa persona le pidió al Señor para poder entender esos sueños.
El Señor también me muestra que hay profetas que han recibido algo similar, y esta palabra es una confirmación para ellos.
Gracias por eso, Señor, porque es tu revelación y no nuestra. Es tu confirmación y no nuestra. Es lo que Tú quieres hablar, mostrar y advertir. Toda la honra y la gloria son para Ti, el Dueño de todo lo que existe.
En el nombre de Jesús, amén y amén.
