Traducciónes: inglés
El Señor te bendiga en el nombre de Jesús. Estoy aquí para dar una palabra profética para Colombia y su presidente, Gustavo Petro, y para llamar a esta nación a la intercesión.
Quiero aclarar que este ministerio no hace política, sino que anuncia lo que Dios quiere anunciar sobre reyes, gobiernos y naciones, según su voluntad, porque a esto me ha enviado Él. Y para los que dicen que el Señor no se mete en política, la Escritura dice:
[Daniel 2:21] Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.
Ya he hablado sobre Colombia en palabras proféticas recibidas en febrero y diciembre del 2023. Orando al Señor y preguntándole qué viene para Colombia en este tiempo, entendí que aquella palabra de febrero del 2023 aún está vigente.
Cada vez que intercedo por esta nación, el Señor me repite lo mismo: el juicio para Colombia aún no se detiene y no ha menguado. Su brazo sigue extendido y todavía falta un tiempo de procesamiento.
Hace unos días, intercediendo por Colombia con uno de mis grupos, el Señor comenzó a hablarnos de corrupción en las elecciones y de caos político. Esa frase volvía una y otra vez: caos político.
No lo digo solo a modo de anuncio, sino para que la iglesia en Colombia tenga claridad para interceder y sepa cómo orar por su nación. Como atalaya, no solo advierto lo que viene, sino también aviso para que el pueblo se prepare, se arrepienta y clame, porque tal vez el juicio sea menguado o, si Dios tiene misericordia, cortado.
Vi corrupción electoral, caos político, persecución a los cristianos y rebelión del pueblo. Algo de esto ya lo anuncié en 2023, y entiendo que hasta ahora solo hemos visto un atisbo.
No todo se muestra en las noticias, pero los hermanos colombianos pueden testificar de la represión que ya hay en Colombia. He visto cristianos en cárceles, perseguidos, exiliados o forzados a salir del país.
Sobre Colombia hay potestades de violencia que no se mueven del mismo modo que en otros países, y el Señor advierte mucha rebelión, especialmente contra el gobierno. Hay un patrón que se repite en varias naciones: pueblos que no aceptan los resultados de sus propias elecciones y se levantan contra las nuevas cabezas elegidas.
Dios ya había dicho que muchas cabezas de naciones serían quitadas, algunas por otros reyes y otras por el mismo pueblo. Él está quitando y cambiando reyes, provocando un tsunami en la política mundial para acomodar las cosas antes de la aparición del hijo de pecado y antes de la venida del Señor.
Ustedes van a ver rebelión en el pueblo: marchas, desconformidad y revueltas. Vi algo similar a lo que pasó en Bolivia después de que Rodrigo Paz salió presidente: un intento de quitarlo del trono. Algo parecido vi para Colombia.
El Señor también me decía que el vaso de los pecados está lleno. Vi una copa derramarse sobre Colombia, la bandera rajada, el país quebrado y dividido en dos.
El Señor repetía: viene oscuridad, tinieblas y quebranto. Por causa de sus pecados, Colombia se sigue viniendo abajo como un barco que se hunde. El juicio aún se seguirá derramando. El brazo de Dios no va a bajar hasta que su juicio sobre esta nación sea ejecutado.
El Espíritu Santo también me habló nuevamente sobre Gustavo Petro.
Ya había profetizado sobre él el 30 de diciembre de 2023. Vi un martillo golpeando sobre la mesa de Dios y anuncié juicio, aunque en ese momento no se me reveló con claridad cuál sería, y el Señor me revelo que Petro estaba destruyendo a Colombia y que venía juicio contra él por eso.
Pero ahora el Señor me habló más claro sobre Petro y me hacía saber que es corrupto, que es un mafioso, que está en la venta y tráfico de armas, que ha vendido a Colombia, que ha maldecido y abandonado a Israel, y que no fue digno del cargo que recibió. No honró la posición que el Señor le dio.
También entendí que Petro está enviando dinero a bancos del exterior antes de dejar su mandato, de manera similar a lo que vi sobre López Obrador, el expresidente de México.
El Señor me decia que viene juicio contra Petro, juicio literal. Lo vi expuesto, y me pareció entender que le harán juicio por corrupción, aunque no descarto otras causas.
El Señor me daba este pasaje específicamente para Petro:
[Santiago 2:13] Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.
Petro ha hecho maldad sin misericordia. Ha mostrado una cara pública de ayuda social, pero su corazón está endurecido como el de Faraón. Ha vendido a su país y ha robado de las arcas.
El Señor me decia: «Por cuanto él no hizo misericordia con Colombia, Yo tampoco voy a tener misericordia con él».
Sus oportunidades fueron muchas, pero no las tomó. Su maldad, su falta de misericordia con Colombia y con Israel, la niña de los ojos del Señor, llenaron el vaso. Y cuando la maldad llena el vaso de una persona, congregación, ciudad o nación, y colma la paciencia del Señor, entonces vienen los juicios, porque esa es su justicia.
Para la iglesia en Colombia el Señor me mostró que muchos cristianos están poniendo su esperanza en un hombre y están haciendo de Abelardo de la Espriella un ídolo. No digo si va a salir o no, ni si viene de Dios o no; solo digo lo que el Espíritu Santo me reveló sobre las motivaciones del corazón.
Hay un pueblo orando y ayunando por las elecciones, pero la forma en que muchos están intercediendo no está del todo recta delante de Dios. Los hijos de Dios en Colombia están intercediendo más para que salga un candidato que para que se establezca la voluntad de Dios.
Ese hombre ya se ha vuelto un becerro de oro para la iglesia, porque la esperanza no está puesta primero en el Dios de Israel, sino en un hombre de carne y hueso.
El Espíritu me decía: «Adviérteles que corrijan la manera en que están orando; no que dejen de interceder y de ayunar para que mi voluntad sea establecida en el trono de Colombia, sino que oren de tal manera que Yo siga sentado primero en el trono de sus corazones. Adviérteles que quiten a todo hombre de carne y hueso de ese trono».
El pueblo de Dios en Colombia primero tiene que clamar por justicia e interceder para que Colombia se arrepienta. Dios pondrá la cabeza que Él tenga determinada, pero la iglesia tiene que corregir la motivación con la que ora por su país y por las elecciones.
Más allá de estas elecciones, Colombia se sigue viniendo abajo por un tiempo más. La violencia se recrudece y los problemas no cesarán simplemente porque cambie una corriente política por otra.
Lo que he dicho en otras palabras proféticas ya se ha visto en parte, pero todavía no se ha cumplido al nivel en que lo veremos. Si la iglesia en Colombia y los intercesores de otras naciones hacen lo que tienen que hacer, este juicio puede ser menguado e incluso acortado. Pero si la iglesia no intercede como debe, las cosas pueden complicarse más.
Amado Padre celestial, en el nombre poderoso de Cristo Jesús, te pido que abras los corazones para recibir toda palabra que vino de Ti. Imparte sabiduría al pueblo colombiano que clama por su nación y por el rey que tienes planeado para ese trono.
Pon en los corazones de nuestros hermanos el deseo de interceder para que la gente se arrepienta, deje los ídolos, la brujería y toda esperanza falsa, y pida perdón y te busque.
El Señor me dice que los colombianos tienen que pedir perdón como Daniel cuando oró en nombre de su pueblo, confesando sus pecados.
[Daniel 9:20] Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios.
Veo un terremoto sobre Colombia. Es un sacudimiento político. Veo cortes de cabezas nuevamente: un rey queriendo destronar al otro a la fuerza. Veo corrupción en las elecciones y narcotráfico en la cabeza.
El Señor revela estas cosas para que ustedes oren eficazmente y su intercesión no sea rechazada.
Sin embargo, en este cielo nublado sobre Colombia comienzan a verse pequeños rayos de esperanza.
Tengan esperanza, hijitos, dice el Señor. Ustedes hagan justicia, para que el peso del juicio programado para seguir cayendo sobre Colombia mengüe.
Hagan la justicia que ellos no hacen, dice el Señor. Arrepiéntanse ustedes por lo que ellos no se arrepienten. Ayunen ustedes por lo que ellos no ayunan. Bendigan ustedes a Colombia cuando ellos la maldigan.
Hagan lo suyo, pero con un corazón recto, consagrado y que no busca lo suyo. No pidan por lo que ustedes quieren, dice el Señor. Pidan por lo que está en mi corazón. Pídanme revelación para orar como conviene y no como a ustedes les parece.
Noelia: Esto es lo primero que Dios espera de su pueblo colombiano: no decirle quién debe salir presidente, sino clamar por arrepentimiento y confesar el pecado de su nación para que Él tenga misericordia.
Y de nuevo esta advertencia: no pongan todas sus fichas en un hombre. Pongan todas sus fichas en el Señor.
Amén.
