Amados hijos del Dios Altísimo, tengan en cuenta las exhortaciones que les doy. Pónganlas por obra.
He aquí, el Espíritu de Dios le habla a esta servidora del Rey Jesucristo para llevar al pueblo de Dios a la santidad, para que, cuando venga el Salvador, los encuentre sin mancha y velando. Es el Espíritu de Dios quien está hablando, el Elohim viviente que hoy está reuniendo a su Israel y santificándolo.
No tengan miedo de lo que va a venir, porque las aguas se agitarán más y más. Pero ustedes, los limpios, sabrán cómo enfrentar la tempestad esperando en mí, porque, si me invitan a permanecer en sus barcas, no tendrán nada que temer.
He aquí que vengo entre las nubes, y todo ojo me verá, aun los que me traspasaron.
No le abras tu puerta a cualquiera, sino que primero mira por el cerrojo para ver quién quiere entrar en tu casa, no sea que el enemigo se disfrace de bendición y le permitas la entrada.
Yo estoy a la puerta y llamo, pero el padre de la mentira también está llamando. No le abras. Cierra la puerta al engaño, porque él se disfraza de ángel de luz y muchos caen en su engaño. En cambio, Yo soy la luz verdadera que alumbra todo ojo.
Hijos míos, escuchen mis palabras y exhortaciones. Escuchen mi consuelo y mis llamados. ¡Reaccionen! Abran sus oídos a mí y escuchen lo que les digo, porque muchos leen y luego descartan; algunos dudan y otros se enojan porque no les gusta lo que les digo.
Pocos son los que toman la corrección, la meditan y la ponen por obra. Pero mi palabra da fruto y no volverá vacía, porque hace lo que Yo quiero que haga.
Yo soy el Salvador de las almas, Jesucristo el Señor, YHWH tu Dios.
Ven, lava tus oídos y escucha lo que te digo.
Amén.
[Santiago 1:22] Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
[1 Corintios 14:3] Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.
[1 Corintios 14:4] El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
[Isaías 55:11] Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
[Proverbios 15:32] El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.
