Traducciónes: inglés
Dios te bendiga en el nombre poderoso de Cristo Jesús. Estoy aquí nuevamente como voz profética a las naciones, enviada directamente de parte de Jesús para hablar lo que Dios quiere hablar y anunciar a su pueblo lo que va a venir, para que entienda que está transitando tiempos peligrosos y engañosos, se prepare y también sepa que cuenta con todo lo necesario para obtener la victoria.
Mientras oraba en mi cuarto secreto, el Señor me decía: «Yo soy el que llama a una nación contra la otra. Yo soy el que crea el caos. Soy Yo el que llamó a los países a esta guerra que no se va a detener». Y me venía a la mente este pasaje.
[Isaías 45:7] Que formo la luz y crío las tinieblas, que hago la paz y crío el mal. Yo Jehová que hago todo esto.
En este capítulo (Isaías 45) podemos ver un atisbo de cómo es nuestro Dios: Aquel que tiene poder absoluto sobre todo lo que acontece, incluso sobre el mal. En hebreo, la palabra usada en este versículo es ra (רַע), que significa mal.
En el mensaje de hoy, Dios anuncia que esta guerra que se ha desatado no se va a detener, sino que se va a extender, y les dice a aquellos que tienen oídos para oír:
Hijitos míos, prepárense para la batalla, porque viene lo peor. Lo vengo anunciando desde hace años: que las naciones llenaban sus graneros de armamento, que se estaba dando una carrera armamentística, que las piezas del ajedrez se movían sobre el tablero, preparando todas las cosas para la aparición del Antimesías y, después de su manifestación, para que se cumpla mi venida.
Hijitos míos, ustedes están observando la tercera guerra mundial. Esto no va a frenar y no se va a detener hasta que se cumpla todo lo que Yo he decretado que tenga que cumplirse, dice el Señor.
Tienen enfrente de sus ojos la tercera guerra mundial, y aunque muchos no crean lo que avisé desde hace tiempo y que ahora se está desarrollando, eso no quiere decir que no vaya a acontecer igual.
Lo que Yo quiero es que dejen la ignorancia de lado, porque mi pueblo perece por falta de conocimiento, dice el Señor.
Noelia: Una de las cosas que el Señor quiere dejar claras a través de esta palabra profética es que estas cosas no se dan por casualidad, sino porque así las tenía planeadas el Señor para estos tiempos postreros.
Yo vengo anunciando a través de mi sierva, que ha dispuesto su vida para hablarles de mi parte, que este no es un tiempo de paz, sino de guerra.
Noelia: El Señor me recuerda que en otras palabras proféticas les dijo que no crean en los acuerdos de paz que se trataban de poner sobre la mesa, porque este es un tiempo de guerra. Las guerras se van a extender, y en ellas se van a involucrar naciones que antes no se habían involucrado. Y el Señor me daba estos pasajes:
[Eclesiastés 3:8] Tiempo de guerra, y tiempo de paz.
[Mateo 24:7] Se levantará nación contra nación, y reino contra reino.
El mensaje del Señor para su pueblo y para todo aquel que quiera escuchar su voz es que este tiempo de guerra va a continuar y se va a agudizar.
Aun mis hijos se van a sorprender por lo que viene al mundo, dice el Señor, porque los líderes mundiales finalmente abren los graneros donde han estado recolectando distintos tipos de armamento y municiones para que, en el tiempo indicado, sean enviados en contra de sus oponentes.
Este es el tiempo donde estos líderes sacan a lucir nuevas armas de destrucción masiva, dice el Señor, donde aquellos láseres de los cuales les he hablado anteriormente a través de mis bocas proféticas salen a destruir, a matar y a desintegrar.
Este es el tiempo de la tercera guerra mundial, dice el Señor. No es un tiempo donde se levanta la bandera de la paz, sino donde se postergan los acuerdos que se habían conversado.
El príncipe de Persia viene a destruir, dice Dios. Es como una serpiente que se levanta en Irán, a la cual he dicho que le voy a arrancar la cabeza, y ciertamente así va a ser. Pero, como sabe que viene su final, antes de fallecer va a hacer el mayor daño posible. El príncipe de Persia viene, y ya está en acción.
Amigos míos, dice Dios, ¿qué piensan que va a pasar con Israel? ¿Ustedes piensan que este es un tiempo de paz para esa tierra? ¿Acaso no leyeron lo que está escrito para estos últimos días? Estos son tiempos de sacudimientos, estos son tiempos de cumplimientos, donde, antes de ser una ciudad de paz, Jerusalén será primero una ciudad de destrucción.
Amigos míos, Jerusalén va a recibir fuertes ataques destructivos. Madres que lloran por sus niños, ancianos que quedan desmembrados, más huérfanos… Israel se cansa, Israel se agota, Israel mengua un poco, porque antes de glorificar mi nombre en ella, dice el Señor, primero tengo que avergonzarla. Está escrito.
Noelia: El Señor me muestra que muchos de ustedes están confundidos, porque la Biblia dice:
[Salmos 122:6] Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman.
Ustedes se preguntan: «Si Dios está anunciando que viene guerra a Jerusalén, que vienen más ataques, ¿para qué vamos a orar por la paz en ese lugar?»
Dios me revela que la paz vendrá a Jerusalén por causa de las oraciones de los que aman a Israel, y que no dejemos de interceder por esa paz, porque la Biblia nos llama a orar por la paz de Jerusalén. Pero antes de que se levante la bandera de paz para siempre en ese lugar, primero viene la destrucción masiva. Primero viene la vergüenza. Primero viene la desolación. Primero viene el castigo. A veces, para llegar a ver la luz, primero hay que encontrarse cara a cara con la oscuridad.
Estoy refinando a mi pueblo elegido, dice el Señor. Estoy preparando la tierra de Israel para glorificarme en ella.
[Romanos 11:1] ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera.
Pero antes de que mi gloria resplandezca ante todo el mundo, antes de que todo el mundo venga a adorarme, antes de que el nombre de Jerusalén cumpla el propósito para el cual le fue dado y la paz reine desde ese lugar hacia todas las naciones, tengo que limpiarla y tengo que juzgarla.
Esa paz no vendrá sin que antes Yo haya ejecutado mi juicio contra ella, dice el Señor. Tengo que limpiarla para después restaurarla.
[Lucas 23:28] Pero Jesús les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.
Hijitos, ustedes no entienden muchas cosas, dice el Señor. Por eso tengo que explicarles cómo funcionan, por qué se dan como se dan, y que todo forma parte de mi plan profético perfecto en estos últimos tiempos.
Noelia: El Señor me dice que muchos de ustedes están confundidos y no entienden cómo puede venir juicio contra Israel, siendo Israel un pueblo elegido por Dios para cumplir sus propósitos.
Estudien esto. Mediten, escudriñen la Palabra y pídanme entendimiento, dice el Señor, porque el Padre corrige al hijo que ama y lo disciplina para enderezarlo.
Hijitos, dice el Señor, les estoy hablando de una destrucción masiva que viene a la tierra. Salen a pasearse las armas nucleares. Viene más lluvia radiactiva, campos desolados, falta de alimentos por causa de la guerra. Se detiene la producción de medicinas necesarias para la vida diaria del hombre.
Ya no van a contar con la comodidad con la que ahora cuentan, dice el Señor, y mi pueblo no está preparado para resistir lo que se viene en este tiempo. Mi pueblo no ha entendido y no ha querido escuchar mis alertas.
Estos son tiempos finales. Una nación dispara contra la otra. Una coalición se levanta contra la otra. Esto no va a mejorar, sino que se va a agravar. Esto no se va a detener, sino que va a continuar, porque todo tiene que desmoronarse, dice el Señor, y las alianzas actuales tienen que ser destruidas para que se formen las coaliciones finales y se manifieste la cabeza del mal.
Tiene que cumplirse el libro de Daniel, que habla de las bestias, de las cabezas y de los reyes, dice el Señor. El orden mundial tiene que cambiar para que se manifieste el hijo del mal, el hijo de la perdición, el hijo de pecado.
El mal viene a la tierra y mi pueblo no está preparado. Mi pueblo no ha entendido que estos son los tiempos postreros. Viene destrucción y viene canibalismo por causa de la falta de trigo, de pan y de cosas básicas que hoy el hombre puede comprar fácilmente.
La vida del hombre cambia en estos tiempos postreros, pero no es para mal de ustedes, sino para su bien. No le den lugar al miedo, dice Dios. No le den lugar a la desesperación. Entiendan que estoy con mi pueblo y que ustedes también son mi elección, mi Israel espiritual.
Hijitos, dice el Señor, les estoy anunciando la destrucción masiva que viene al mundo, porque no han entendido la gravedad de lo que estoy hablando, porque no se han preparado, porque han sido livianos y superficiales.
Hoy les digo que abran bien los ojos, dice el Señor, para que, cuando vean en las noticias lo que hoy les anuncio de antemano, no se sorprendan, porque Yo anuncio las cosas antes de que sucedan para glorificar mi santo nombre.
¿Cuánto tiempo hace que les vengo diciendo que las armas ya estaban listas, que los mapas ya estaban marcados, que los botones rojos de las armas nucleares ya estaban a punto de ser presionados? ¿Cuánto hace que les vengo diciendo que en el corazón de los reyes no está la paz, sino la guerra?
Noelia: El Señor dice que el espíritu de guerra ha sido enviado a las naciones y que el jinete del caballo rojo del Apocalipsis viene a provocar contiendas entre los hombres.
[Apocalipsis 6:4] Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.
Soy Yo el que lo mando, dice el Señor, y ese jinete cabalga con fuerza para agitar las aguas de los pueblos y hacer que se ataquen unos a otros.
Esto tiene que ocurrir, dice el Señor, y no está sucediendo al azar. Las alacenas van a quedar vacías, pero para mi pueblo hay una tierra de Gosén a la que solo tendrán acceso a través de la fe.
Noelia: Con esta metáfora, el Señor habla de la provisión milagrosa y celestial con la que va a contar su pueblo mientras el pan escasea para los que recibirán este juicio de parte de Dios. Para su pueblo este juicio es prueba de fe y refinamiento, pero para los injustos es castigo.
Hay una tierra de Gosén donde ustedes pueden habitar, dice el Señor.
[Éxodo 8:22] Aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.
[Éxodo 9:26] Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
Voy a proteger a mi pueblo en estos tiempos finales, y mientras el pan escasea para muchos, a mi pueblo no le va a faltar. Pero van a tener que recurrir a la fe, van a tener que buscarme de verdad y van a tener que limpiar sus caminos si quieren ver mi mano de protección sobre ustedes.
Hijitos, los amo, dice el Señor, pero no viene lo mejor, sino lo peor. La tercera guerra mundial ya está sobre el mundo.
Noelia: Veo a Estados Unidos y a Irán como dos perros encarnizados que no quieren soltarse. Veo destrucción masiva, petróleo derramado sobre las aguas y flechas encendidas cruzando de una orilla a la otra.
Ellos se atacan y no dejan de atacarse, dice el Señor.
No se distraigan. Viene mucha muerte, enfermedad, falta de provisión, falta de electricidad, confusión. Mucha gente no va a poder dormir por estar en alerta permanente a causa de los ataques que vienen contra su nación, así como hoy mucha gente en Israel no duerme bien porque tiene que levantarse a cada rato por causa de los ataques. Ese es un ejemplo de lo que viene para muchos países de la tierra, dice el Señor.
Europa sangra y Asia se sacude. Hijitos, muchos van a emigrar de esos lugares para venir a Latinoamérica, buscando la paz.
Prepárense, dice el Señor, porque no viene la paz, sino la destrucción. Pero tengan fe, porque todo esto no es al azar ni se da por suerte. Soy Yo el que aún está al mando de este timón. Soy Yo el que aún tiene el control de todo lo que sucede o deja de suceder. Soy Yo el que aún está a cargo de mi pueblo, de todo aquel que cree.
Tengan fe y no decaigan, sino que aprovechen para evangelizar. Aprovechen para sembrar la Palabra. Aprovechen para dejar de estar tibios. Aprovechen para consagrarse realmente a mí. Aprovechen para limpiar sus caminos. Ya no se distraigan, dice el Señor.
Prepárense físicamente. Prepárense materialmente. Prepárense espiritualmente. Preparen sus casas. Pídanme dirección, porque el hombre se mueve de aquí para allá.
A muchos de ustedes los voy a mover de lugar para guardarlos de lo que viene. Deberán estar atentos. Deberán prestar atención a sus sueños. Deberán realmente pedirme dirección.
Hijitos, los amo, y por eso quiero que dejen de estar ignorantes. Esto no es un juego. Viene destrucción masiva, dice el Señor. Sus ojos se van a maravillar y el mundo se va a sorprender por lo que voy a hacer.
Hay muchas cosas que ustedes no saben y que ellos están preparando. Hay muchas cosas que mi pueblo no se imagina, porque no escucha las alertas. Lo estoy diciendo primero, antes de que sea anunciado en público.
Esta es la tercera guerra mundial. Derrumbe de mercados, cambios de gobiernos, caos mundial. La tierra se da vuelta y queda patas para arriba. El orden cambia y las naciones se agitan.
Esta es la tercera guerra mundial, pero ustedes no deben temer, porque estoy con los míos hasta el fin, y esto les va a jugar a su favor si saben aprovecharlo. Voy a despertarlos a través de esta destrucción, dice el Señor, y me voy a encargar de que su fe crezca y no mengüe.
Hijitos, los amo, dice el Señor, y con mi pueblo hago una diferencia.
Noelia: Vuelvo a escuchar una y otra vez: «la tierra de Gosén».
Hago una diferencia entre el justo y el injusto, dice el Señor, pero los voy a probar.
Noelia: Vuelvo a escuchar: «destrucción masiva».
El arte de la guerra, que muestra nuevas estrategias. Cosas que se repiten, y también cosas nuevas que se van a dar. Sorpresas, desarrollos inesperados, cambios de último momento.
Los líderes son tramposos. Se mienten entre ellos y les mienten a las masas, anunciando cosas que no son. No les crean, dice el Señor, porque no dicen la verdad.
Afiáncense en mí, que Yo sí les voy a mostrar cuál es la verdad. El que beba de mi vaso va a caminar en lo cierto y no en el error. Pero ellos mienten. Son cabezas tramposas. Juegan con engaño, mintiéndose unos a otros por delante y por detrás.
Hijitos, entiendan que lo que viene es serio, dice el Señor, y prepárense en mí, porque esto no va a parar.
Tengan esperanza, dice el Señor. No se dejen caer. No se entristezcan. Sean valientes. Edifíquense más. Levántense en oración. Júntense con otros hermanos a orar y a hacer vigilias. Velen para poder resistir toda tentación. Oren sin cesar. Pónganse al servicio de los demás. Sean útiles. Lean la Palabra. Ármense y utilicen toda arma espiritual.
Amigos míos, viene el viento para probarlos, para ver si los puede hacer caer, y solo el que esté fundamentado en mí va a resistirlo. Pero los que estén indecisos van a caer. Los que estén fríos se van a enfriar aún más. Los no comprometidos van a tener que decidir, dice el Señor, porque lo que viene no es menor.
Noelia: El Señor me muestra la pobreza que viene por causa de estas guerras. Muchos se van a mirar los bolsillos y van a verlos vacíos. Por causa de la falta de alimentos, van a comenzar a comer en la calle hasta lo que comen los perros. El raquitismo va a aumentar en muchas poblaciones de la tierra.
Mucha gente va a morir antes de tiempo. Jóvenes van a perder la vida por causa de las guerras, no solamente por los ataques en sí, sino también por no tener comida y por las enfermedades que conllevan estas guerras, porque las aguas se van a contaminar y los medicamentos van a faltar.
Esto va a ser fuerte, porque se van a atacar con todo, dice el Señor.
Noelia: Veo una progresión de la violencia. El Señor anunció anteriormente esta violencia mundial: tiempos violentos, tiempos de cambios, tiempos de agitación, tiempos totales y no parciales, donde el hombre va con todo y ya no a medias, donde los extremos se agudizarían. Eso es lo que estamos viendo y lo que viene en un nivel mayor.
Veo que los líderes mundiales ciertamente van a apretar botones rojos para lanzar armas de destrucción masiva, y las consecuencias van a impactar al resto de las naciones.
Prepárense para lo peor, dice el Señor, como alguien que estaba avisado e hizo lo que tenía que hacer para poder resistir.
Noelia: Muchos de nosotros tenemos que trabajar en nuestra fe para que crezca y no darle lugar al miedo, porque lo que Dios está anunciando no es para asustarnos, sino para fortalecernos en Él.
Tengan fe, dice Jesús, porque Yo estoy pidiendo por ustedes para que esa medida de fe aumente y no disminuya. Crean que estoy con ustedes hasta el fin de los tiempos. Amén.
Noelia: El Señor también dice que van a seguir siendo cortadas cabezas de naciones, algo que he venido anunciando desde hace muchos años. Pero va a haber una aceleración en este proceso, porque los reyes tienen que cambiar para que las alianzas actuales sean borradas y se coloquen sobre el tablero de ajedrez las cabezas de naciones que tengan que juntarse, para que de ahí emerja el Anticristo.
Esto está escrito en el libro de Daniel, y los invito a estudiarlo.
