Bendiciones, Iglesia del Señor Jesucristo. Mi nombre es Noelia y voy a compartir un mensaje profético para el pueblo del Señor en este 20 de enero del año 2023. Por favor confirmen si la transmisión está estable y se escucha bien, si se puede ver y escuchar claramente, por favor, para poder seguir y entregar este importante mensaje que Dios quiere hablar hoy para su pueblo. Ok, aleluya. Muy bien, el Espíritu de Dios quiere hablar hoy a un pueblo que necesita escuchar la verdad de lo que está sucediendo en gran parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, o mejor dicho, en gran parte de las congregaciones cristianas. Este mensaje que voy a entregarles hoy es para algunos de ustedes, a los cuales el Espíritu Santo les va a confirmar que abran sus oídos, que escuchen esta palabra y que la pongan por obra. Para algunos de ustedes esta palabra va a ser confirmación y respuesta de cosas que ustedes mismos le habían preguntado al Señor y que hoy Dios les va a responder. Aleluya. Y el mensaje profético dice así. Hijos míos, se están dejando influenciar por gente que no me conoce bien. Están escuchando voces extrañas. Están dependiendo de personas que están apagadas y que no han conocido las profundidades de mi espíritu. Hijos, me piden un avivamiento en sus vidas, pero participan de obras muertas y no vivas. Beban de mi espíritu, conéctense conmigo y con aquellos que caminan en mi luz. Hijitos, ¿por qué comen de todo lo que les ofrecen? Disiernan bien y abran los ojos. Porque hay gente que los está atando. Hay gente que apaga el fuego que alguna vez hubo en ustedes. No todos los que guían a mi pueblo lo están haciendo bien. No todos los que dicen que me sirven lo están haciendo, sino que muchos, demasiados, se están sirviendo a sí mismos. No se confíen, despierten y velen, porque como una vela apagada puede encender a la otra si no tiene ningún fuego para impartir. Hijitos, ¿por qué se conforman con tan poco? ¿Por qué se dejan pisotear así? ¿Por qué algunos de ustedes, hasta sabiendo que su pastor no los pastorea, siguen encadenados a ellos? Pero yo los juzgaré, dice el Señor. No sólo a ellos, sino a los que a sabiendas se dejan apagar, se dejan frustrar y se dejan engañar por ellos. Hijito, despiértate, no te duermas. Has cambiado el cuarto secreto por el abierto. Has cambiado mi presencia por la de ellos. ¿Por qué no te acercas, hijito, para que yo te toque y te encienda nuevamente? No me dejes, hijo mío, ven, ven cerca mío y te voy a abrir los ojos y te voy a mostrar qué es lo que está pasando, que te está sonando mal y te voy a hacer ver que no todo está bien, que hay cosas que verdaderamente están mal, cosas que estás pudiendo discernir, pero dudas. Hijito, cuídate, porque tú no eres tuyo, sino que eres mío. Y debes cuidarte como cuando alguien cuida celosamente de una piedra preciosa para que nadie se la robe. Tú eres esa piedra preciosa para mí y debes guardarte celosamente de las manos de los lobos que están saqueando a mi pueblo. Tú eres el templo a donde mi Espíritu habita. Debes entender que aún hasta tu misma persona debes de proteger, no sólo lo que te he dado para que administres. Tú mismo eres una piedra preciosa que debes administrar bien y fijarte a dónde te metes y con quiénes te involucras. Hijo, disierne, divide las aguas y juzga acorde a lo que te he enseñado en la palabra. No te distraigas porque el mal va creciendo en este tiempo y el que no vele caerá en las redes de estos pescadores de almas que pescan, pero no para rescatarlas, sino para quitarles la libertad y encerrarlas en una pecera. No te dejes manipular, no te dejes controlar, porque yo no vine para traer sogas, sino libertad. Hijito, hoy te llamo a observar y a juzgar todas las cosas para que no caigas en el engaño y termines como un perro atado. Hijito, escucha mi voz y entiende que son tiempos peligrosos. Levanta el escudo de la fe y defiende tu libertad con la espada. Porque no te he llamado para que estés peor que antes, sino mejor. Deja de seguir a los hombres que te encadenan a mandamientos que ellos mismos han creado para tenerte bajo su mando. Porque esto mismo hacen los gobernantes que se enseñorean de las naciones y las masas. Sal del sistema que te esposa. Lárgate de los edificios muertos y sin vida, porque viene un tiempo a donde yo vengo con martillo a destruir torres eclesiásticas que indoctrinan a los que vienen a la fe y que aprovechan de la inocencia del primer amor para encadenarlos, para opacarlos y hasta a veces ahuyentarlos. No tengas miedo, porque a cambio de un terreno gris y desolado te voy a llevar a un campo verde lleno de aire fresco para respirar. Ven, hijito, ven para que quite toda cadena que te han colocado cuando aceptaste obedecer a los ciegos que guían a ciegos. Malditos los que atan a mi pueblo y les ponen vendas mágicas. Juicio viene sobre ellos, muerte y destrucción, porque en vez de alimentarlos, los despojaron. Y en vez de contenerlos, los atormentaron. Hijos, abran los ojos y reaccionen. Defiendan la fe que les he dado. Amén. Dice Isaías, capítulo 3, versículo 12, los opresores de mi pueblo son muchachos y las mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan y tuercen el curso de tus caminos. Y esta es la palabra que el Señor me entregaba hoy. El pasaje bíblico que tenía que hablar a su pueblo, a su iglesia, que se está dejando encerrar, que se está dejando engañar, que se está dejando enseguecer una vez que el Señor, llamándote, salvándote, limpiándote y liberándote, te había quitado el velo de tus ojos. El engaño va a crecer más y más y más. Y las cadenas que las personas que supuestamente tienen que libertar al pueblo del Señor Jesucristo a través del pastoreo, de la enseñanza, de la guía, del discipulado, estas cadenas que estas personas están utilizando para encadenar a estas ovejas del Señor Jesucristo están siendo cada vez más gruesas. Pero hoy Dios te está diciendo, hay una parte del juicio que va a caer sobre ellos. Hay una parte de la culpa que tienen ellos, porque en vez de cumplir el llamamiento del Señor a apacentar a la grey de Dios, están dejando a estas ovejas desnutridas. Yo veo ovejas que se empiezan a notar sus costillas en sus cuerpos. Ovejas que por causa de la desnutrición se están deshidratando porque les falta el agua del espíritu en sus cuerpos. Ovejas que están muriendo poco a poco pensando que están bien, pensando que con ese pasto seco y muerto que les están dando para comer van a crecer. Ovejas que se conforman con la mortandad que están viendo a su alrededor. Ovejas que están viendo que sus pares van cayendo uno a uno, una a una, a sus costados. Ovejas que miran a su alrededor y que ven como otras, ya no pudiendo resistir, empiezan a caer muertas inclusive al lado de sus pies. Dice el Señor, voy a sacudir a las congregaciones. Voy a sacudir a las instituciones eclesiásticas que están esposando a los míos. Porque en vez de darles de comer pan sin levadura, les están dando pan podrido, pan inflado, que aparenta ser un pan recién sacado del horno saludable, pero que por dentro no solamente está vacío, sino que ese vacío lo ocupa la muerte espiritual. Yo veo velas ahora. Velas que cuando vinieron a su primer amor se encendieron velas que ardían de la llama del amor Jesucristo. Velas que una vez estaban apagadas y vino el Señor y sopló sobre ellas y las encendió poderosamente. Y estas velas amaban estar encendidas. Estas velas una vez se enamoraron del Espíritu Santo. Estas velas una vez entendieron su existencia, su propósito. Pero después vinieron los lobos disfrazados de ovejas y comenzaron a
Entendieron su existencia, su propósito. Pero después vinieron los lobos disfrazados de ovejas y comenzaron a soplar sobre el fuego de estas velas para intentar apagarlas. Y comenzaron a acercar a estas ovejas para acorralarlas, para que se queden quietas, tranquilitas, ordenadas. Esas son las palabras que estos líderes eclesiásticos de hoy están utilizando para ahogarte, para callarte, para encarcelarte otra vez y meterte adentro de esa cárcel de donde una vez el Señor te había sacado. Estas velas que estos líderes apagaron, me dice el Señor, yo mismo las voy a prender, yo mismo voy a venir, dice el Señor, y voy a encender de nuevo esas velas que estos, que alguna vez llamé a que me sirvan. Que estas, estos líderes, estos mentores, estos pastores, estas personas que una vez ungí para que te guíen, los mandé a que mantengan ese fuego encendido en ti, a que te ayuden, a que soplen aire fresco sobre ti para que ese fuego tenga oxígeno y no se apague. Estos muchos que empezaron bien, pero después también se dejaron encerrar, se dejaron apagar, se dejaron controlar, se dejaron manipular, se torcieron y empezaron a hacerle caso a los hombres en vez de a mí. Cuando los hombres no los estaban guiando bien, yo voy a venir, dice el Señor, y voy a levantar nuevos líderes que otra vez le den la libertad a estas ovejas apresadas. Gente que una vez probó de mi espíritu, dice el Señor, pero después se apagó porque se metieron en piletas contaminadas. Y el espíritu me muestra que muchos de ustedes sienten esa mugre espiritual, sienten que están nadando en estas aguas oscuras que en vez de limpiarlos, los ensucian. En vez de guiarlos, los confunden más. En vez de alimentarlos, les quitan lo poco que tienen para dar y lo poco que tienen ustedes para comer con exigencias y cada vez más exigencias para que puedan formar parte de sus congregaciones. Hijitos, vengo con el hacha a cortar estos árboles de raíz, dice el Señor, porque si yo no hiciera esto, mi iglesia no va a poder resistir los juicios que van a caer sobre la tierra. Y estos juicios ciertamente comienzan por mi casa y voy a limpiar los templos. Voy a traer fuego sobre los altares a donde en realidad se colocan a ellos mismos líderes que quieren ser adorados y que me reemplazan, dice el Señor. Se sientan en el trono donde yo debería estar sentado en cada una de esas congregaciones a donde hace tiempo que se han olvidado de mí. Hacen alarde de sus nombres, dice el Señor, diciendo hace 20 años, 30 años que predico. Tengo más experiencia que los nuevos. Yo sé dar consejería. Yo sé lo que necesitas. Yo tengo más experiencia, más autoridad que muchos que recién empiezan. Y todos estos pensamientos de orgullo, de vanagloria, de arrogancia, dice Dios, estoy pesando en mi balanza y voy a cortar a muchos de estos que una vez ciertamente llamé al liderazgo, pero que ejercieron ese mismo liderazgo y utilizaron mi unción para levantarse en lo alto a ellos mismos, pisoteando a mi rebaño, avergonzando a los nuevos que venían a la fe. Voy a hacer retroceder a todos los que se adelantaron, a todos los que vienen corriendo dejando atrás, muy pero muy pero muy lejos, dice el Señor, a los nuevos creyentes que están tratando de seguir su ritmo. Porque hay muchos que en realidad lo único que buscan no es preocuparse por el prójimo, como dicen, sino obtener respeto y honores para ellos mismos, así como cuando los soldados de un ejército van obteniendo insignias y medallas y después muchos se enorgullecen y quieren que los demás vean y lucen esas medallas que van ganando, esos reconocimientos. Asimismo, dice Dios, gran parte de los pastores que están pastoreando las congregaciones en este tiempo se están enorgulleciendo de estos logros, de estos reconocimientos que ellos mismos se dan enviándose regalos entre ellos, reconocimientos de hombres. Hijitos, mi alma está cansado de ver estas cosas y traigo la espada desenvainada a Latinoamérica. Y parte de estos juicios que están cayendo y que van a seguir cayendo sobre Latinoamérica no solamente van a cortar a gobernantes, a políticos malvados que exprimen al pueblo necesitado, sino también esta espada viene sobre las congregaciones a las cuales he advertido una y otra vez enviando a mis siervos los profetas. Siervos que escupieron, que avergonzaron, que maldijeron, que echaron a patadas de esas congregaciones. Todo esto, dice el Señor, lo vengo pesando en mi balanza y voy a hacer justicia y voy a responder a todas esas oraciones que levantaste cuando viste todas estas injusticias con tus propios ojos. Hijitos, pero ustedes, amados míos, dice el Señor, no se dejen envolver por esa soga de maldad. Aún están a tiempo de liberarse, dice el Padre. Y vuelve a repetir el Señor por tercera vez en esta palabra, juzguen todas las cosas, pesen en la balanza de mi palabra, pregunten a mi espíritu en soledad si lo que les están enseñando es fiel, es verdadero y es eficaz. Pidan discernimiento de espíritus, dice Dios, para reconocer no lo que ustedes pueden ver con sus ojos carnales, sino las intenciones de los corazones en aquellos que se muestran con apariencia de piedad, pero que si les quitas esa máscara de sus rostros se puede ver lo que verdaderamente son y tienen en su corazón. Hijitos, no se dejen robar esa libertad que una vez les regalé cuando me reconocieron como su salvador en sus vidas. ¿Por qué se entregan tan fácilmente al matador? ¿Por qué se dejan casar? Porque hasta los animales son más astutos y se escapan y saben reconocer cuando viene alguien a cazarlos y huyen porque saben instintivamente que ya están a punto de convertirse en una presa. Pero ustedes, teniendo una mente racional, no saben distinguir las intenciones de los corazones cuando alguien se para enfrente de ustedes y les empiezan a hablar. No saben distinguir si las palabras que salen de ese líder espiritual son de vida o de muerte. No saben distinguir a dónde está mi espíritu que trae libertad, dice el Señor, dejándose apresar no solamente a ustedes, sino a toda su casa. Dejando que estos líderes provoquen frustración en sus hijos, ira, enojo. Provocan que me malentiendan, dice el Señor. Les dan una imagen equivocada de mi persona a aquellos pequeñitos que recién me están conociendo. ¿Por qué permiten que el adversario ingrese en sus casas a través de estos lobos rapaces? Hijitos, reaccionen, dice el Señor. Los estoy llamando a abrir grandes los ojos, porque no todo el que me dice Señor, Señor es mío y trabaja para mí. Y no todo el que los bendice con sus labios los está bendiciendo verdaderamente en su corazón. Sepan distinguir, dice el Señor, porque muchos de ellos solamente están pensando en sus bolsillos que quieren vaciar. Ustedes son para muchos un número más. Son cantidad. Representan prestigio para ellos, porque cuanto más llenas están sus congregaciones, ellos más se inflan en su pecho y más altiva se torna su mirada. No alimenten a estos peces gordos, dice el Señor. Pídanme que yo envíe a sus vidas pastores acorde a mi corazón que no se han corrompido por los billetes. Pídanme, dice el Señor, porque yo estoy levantando una generación de ministros y siervos puros que a pesar de que se equivocan, se levantan e intentan nuevamente llevarle la comida a estas ovejas que están desesperadas de comer un verdadero alimento que los nutra, que los fortalezca, que los edifique, que los acerque más a Jesús. Ciertamente mientras estoy exponiendo la mentira a la luz, la apostasía se va multiplicando. Los dos movimientos se están dando al mismo tiempo. Por eso mi pueblo tiene que aprender a distinguir entre lo cierto y lo falso, entre la verdad y el error. Pero lo que pasa, hijitos, me dice el Señor, es que muchos de ustedes se sienten seguros siguiendo estructuras. Se sienten seguros cuando se meten adentro de esas torres fuertes que el hombre ha levantado y que yo voy a destruir porque adentro no habita mi espíritu. Hijitos, pregúntense en sus corazones, dice el Señor, si no son ustedes los que anhelan depender de programas largos y estructurados que en realidad nunca terminan y que en vez de traerles claridad, liberación, respuestas, sanidad,
y que en vez de traerles claridad, liberación, respuestas, sanidad, consejo sabio, los están metiendo en una rueda de ratón que nunca frena. Hijitos, las cosas son sencillas, las cosas puras, son simples, aunque profundas. ¿Por qué buscan ustedes depender, arraigarse, encontrar la confianza en cosas complicadas cuando mi poder se mueve, dice el Señor, no hace falta tener gran conocimiento. Cuando una persona cree, dice el Señor, no debe de estudiar demasiado para bautizarse, pero muchos de estos líderes le están quitando la posibilidad a mis hijos, a los que están viniendo a mí, de limpiarse de sus pecados rápidamente a través del bautismo del agua. Hijitos, pregunten a mi Espíritu, consulten conmigo, dice el Señor, antes de poner sus firmas en ciertos papeles. ¿Por qué no hay tiempo para perder, dice el Padre? No hay tiempo para perder. Evangelicen ustedes mismos. Bauticen, dice el Señor, en la calle, a aquellos que tengan autoridad para bautizar, porque veo muchos hombres bautizando a personas y no están adentro de congregaciones. Es en las casas, es en las calles, a donde viene el movimiento de los últimos días, a donde el poder de Dios se va a derramar como nunca antes, porque todo va a volver a ser como al principio, y aún mejor. Cuiden su fe, dice Dios, como una piedra preciosa. No permitan que el diablo venga a quitarles esa certeza que les di, dice el Señor. Porque la fe puede disminuir y puede aumentar, pero para eso deben encontrar vasos que estén llenos en esa medida de fe y no que se están secando por falta de fe. Sean inteligentes, dice el Padre, fíjense con quién se juntan a diario, con quiénes se congregan en mi espíritu, porque cuando dos o tres o más están congregados en mi nombre, eso ya es habitar en mí, dice el Señor. Hijitos, tomen decisiones, porque si son como una vela encendida que permanentemente se junta con velas apagadas y no para encenderlas, se va a terminar apagando, dice el Señor. Pero si son una vela encendida que se junta con otras velas encendidas, este fuego se va impartiendo entre sí y es muy difícil de apagar en esa comunión en el Espíritu Santo. Y el Señor me muestra que está levantando congregaciones que tienen una forma distinta de manejarse a la mayoría de las congregaciones actuales. Cuando digo congregaciones me refiero, en este caso, a lugares donde su pueblo se va a reunir, pero no de la misma manera que en general lo está haciendo ahora. Son formas que en realidad no son nuevas de congregarse, sino verdaderas, acorde a la palabra, acorde al Espíritu de Dios, a donde Él va a guiar a estos hermanos y les va a revelar, a mostrar y a aclarar cómo verdaderamente debe ser una congregación en Cristo Jesús que no solamente lleve su nombre, sino que también viva por su Espíritu. Estos nuevos pastores que Dios está levantando se van a encontrar con la oposición de los fariseos modernos actuales, pero Dios va a respaldar. Esto ya está sucediendo hoy. El Señor está levantando gente ungida para destruir, para derribar estas doctrinas de hombres que han venido secando a su pueblo en vez de vivificarlo. Oren por ellos, dice el Señor, por esta nueva generación de discípulos míos que va a trabajar en las calles, en las casas, en los transportes, porque veo gente en los subtes, en los colectivos, en los trenes, en los bares, en cualquier lugar a donde caminen. El Evangelio va a ser llevado nuevamente y en mayor poder de a donde una vez surgió. El movimiento va a empezar por afuera, dice el Señor, pero también se va a encontrar con la oposición de los que van a defender estas rocas viejas con uñas y dientes. Y cuando digo rocas viejas estoy viendo iglesias que están muertas. Y me viene el pasaje de Apocalipsis que dice, porque has olvidado tu primer amor. Esas iglesias que han olvidado el primer amor y que no están encendidas en el fuego del Espíritu Santo, sino que hacen lo que a los hombres les parece. Son como rocas muertas y viejas donde no hay vida. Los líderes de estos lugares van a defender con uñas y dientes estas estructuras de hombres para que el movimiento del Espíritu Santo que Dios está provocando en los hijos que se están llenando del Espíritu de Dios y caminando en su poder no crezca. Es lo mismo que sucedió cuando se formó la iglesia primitiva del Señor Jesucristo. La persecución una vez más se va a dar en la misma iglesia del Señor Jesucristo. Lo más importante de esto es el discernimiento, me dice Dios. Por eso van a tener que afilar y desarrollar su discernimiento, tener los sentidos desarrollados para discernir entre el bien y el mal, entre a dónde está Dios y a dónde Él no está, a dónde se mueve su Espíritu y a dónde no se mueve y lo han echado. Y también me pide el Señor que oremos por estos líderes que están ciegos, que intercedamos por estas iglesias apagadas para que quizás arrepintiéndose y volviéndose al primer amor el Señor tenga misericordia de estas personas que lideran estos lugares y de los que participan en ellas. Y para que quizás despertándose y levantándose de su sueño abran las puertas al Espíritu Santo y conozcan las profundidades del poder de Dios. Intercedan por ellos, me dice el Señor. No compren todo lo que les venden tan rápidamente, me dice el Señor. No crean todo lo que les prediquen. Así nomás, testeen todas las cosas. Miren bien, pónganse los anteojos del discernimiento, dice el Señor. Por eso muchos de ustedes están soñando que se ponen anteojos nuevos, porque el Señor va a cambiar la forma en la que van a ver las cosas. Yo sé que voy a recibir oposición por este mensaje, ataques, y que van a tomar esta palabra que Dios entrega hoy para atacar este ministerio, malentendiendo las palabras de nuestro Dios a su pueblo. Yo sé que estos cuchillos van a venir, pero me gozo en este mensaje porque es verdadero y viene de Dios. Y porque Dios me dice que no soy la única que está predicando proféticamente estas palabras. Escuchen a las voces proféticas de este tiempo que están hablando sobre lo mismo, me dice el Señor. Y pregúntenle al Espíritu ustedes mismos, Señor, este mensaje es para mí. ¿Qué es lo que tengo que hacer? ¿Qué hago con eso que estoy viendo que está mal, que está sucediendo en mi congregación? ¿Cuál es la forma correcta y bíblica de actuar? ¿Cómo puedo ayudar a encender estas velas que veo que están apagadas? ¿Cómo puedo hacer para que ellos se conviertan a mí y no yo a ellos? ¿Cómo puedo aportar en esta obra que estás haciendo? Y el Señor les va a indicar a cada uno en particular la decisión que tengan que tomar. Pero si querés vida nueva, dice el Señor, tenés que primero limpiar tu casa de los muebles viejos para que te reedifique. ¡Aleluya! ¡Aleluya! Límpiate, dice el Señor. Límpiate de doctrinas falsas, de falsas creencias, de un arrebatamiento antes de tiempo. Pregúntame a mí, dice el Señor, si todos esos pasos que te están indicando que tenés que dar coinciden con mis pasos que dejo marcados para que me sigas, dice Jesús. Y yo te voy a revelar, dice el Señor, a vos que te estás preguntando cómo vas a hacer. Yo te voy a revelar las decisiones que tengas que tomar y el camino que debas seguir, las palabras que tengas que hablar y las cosas que tengas que cortar con la palabra.
las decisiones que tengas que tomar el camino que debas seguir, las palabras que tengas que hablar y las cosas que tengas que cortar con la palabra de Dios. Gracias, Padre Santo eres, Señor. Y me dice el Señor que no se desesperen y que no se desesperancen, que mantengan la fe, que mantengan la confianza en Dios y que mantengan la esperanza. Porque cuando te parezca perder eso que tanto estabas guardando pero que no venía de Dios, eso que no querías soltar, ese cambio al cual te estabas rehusando, cuando finalmente liberes, liberes tu camino, el Señor te va a mostrar algo nuevo que va a traer vida a tu espíritu y que verdaderamente va a alimentarte y hacerte crecer en Él. Y vas a conocer lo que tus ojos nunca vieron y el Señor te va a revelar esas cosas que tanto le pediste. Pero hay que tomar decisiones, me está diciendo Dios. Si querés realmente consagrarte a Él y conocerlo de verdad y conocer su poder y no solamente las palabras. Aleluya. Gracias, Padre celestial. Gracias, Señor. Gracias. Santo Dios de la gloria. Yo te pido, Dios mío, que en este momento les des una espada del espíritu a tus hijos, un arma nueva espiritual para que en la medida que ellos vayan caminando puedan separar las cosas. Un hacha que corte y que divida lo bueno de lo malo, lo nutritivo de lo vacío, lo que está lleno de levadura de lo que no lo está. Padre, te pido, Dios mío, ahora que armes a tu pueblo con discernimiento en el espíritu de Dios para que puedan reconocer a los hipócritas que se enmascaran y se disfrazan, Señor, de guías sabios. Padre, desenmascara a estas personas, Señor, y dales el discernimiento a estos tus hijos que te lo están pidiendo ahora, Padre, para que puedan reconocer como si estuvieran viendo a través de tus ojos y no los de ellos, a los mentirosos que están utilizando tu palabra y lucrando con ella, Señor, para desnudarlos, oprimirlos y encarcelarlos, Señor, en el nombre de Jesús. Oh, Padre eterno, yo corto ahora toda maldición que todo líder haya hablado contra mis hermanos por causa de discusiones que han tenido, por causa de desacuerdos, por causa de levantar la mano y decir Hey, pastor, eso no está bien, no es bíblico. Por causa de defender a los débiles. Padre, yo ahora te pido, Dios mío, que caigan esas cadenas que me estás mostrando con las cuales estos líderes en estas iglesias han envuelto a tus hijos. Oh, Dios mío santo. Yo veo a muchos tristes por causa de estas cosas, cansados de congregarse, sin ganas de ya buscar ninguna congregación más. Pero Dios te está diciendo hoy aún tengo arroyos limpios, dice el Señor, a donde puedas ir a beber. La clave está, dice Dios, que sigas la guía de mi espíritu y te voy a mostrar a dónde tengas que ir para saciar tu sed. Yo siempre tengo un remanente verdadero, dice Dios. A ellos tienes que acudir. A donde veas árboles que realmente lleven mucho fruto y no a los que dicen que llevan frutos, pero que están secos, donde la savia de mi espíritu ya no fluye, dice el Señor. y por eso no pueden ser fructíferos. Señor, yo te pido ahora que otorgues anteojos espirituales a tu pueblo para que puedan ver las cosas claramente y como son a la luz de tu palabra, Señor. Y te pido, Dios mío, que equipes a tu pueblo con martillos espirituales para juzgar correctamente y acorde a las escrituras lo que tus ministros hacen. Y el espíritu me dice ahora, primero, recuerden que juzgar es bíblico, pero que hay que hacerlo acorde a como dicen las escrituras, en la manera que Dios juzga y que Él nos mandó a juzgar en su palabra. Y segundo, el espíritu me mostraba que algunos de ustedes quieren hacer preguntas a sus pastores, a sus líderes, pero no se animan por causa de la autoridad en los que ellos están. Pero hay preguntas que son lícitas, dice el Señor, y que tenés la libertad y no solo la libertad, sino la obligación de hacerles a ellos para aclarar si en la manera que se están manejando es bíblica o no. Amén. 1 Corintios 6.3 dice, no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles, cuánto más asuntos de esta vida. Hay un juicio que debemos aplicar, dice el Señor, en lo que viene a las congregaciones. Pero yo veo que muchos de ustedes están llenos de miedo y ni siquiera se atreven a preguntar por qué se hace lo que se hace, en base a qué pasaje bíblico, en qué está basado lo que están haciendo. No se animan a levantar la voz, no se animan a preguntarle a su pastor por qué está pasando lo que está pasando. Porque el diablo les ha puesto un bozal en sus bocas para que se queden callados y no armen alboroto. Pero dice el Señor que si tus preguntas son lícitas y son bíblicas, que no hay ninguna culpa en preguntar y que revises ese árbol para ver si realmente esos frutos que estás viendo que llevan son verdaderos, son comestibles. Porque a veces hasta aún los frutos que estás viendo en esos árboles cuando en realidad los quitás de ese árbol y te los llevas a la boca, te das cuenta que adentro están llenos de gusanos. Hasta ese punto está llegando el engaño en este tiempo. Fíjate cómo son los frutos que esos líderes, que esos árboles están dando. Amén. Gracias, Señor. Santo eres, Padre. Santo eres, Señor. Gracias, Señor de la gloria. Gracias, Santo y eterno, sublime, majestuoso. Oh, Padre eterno, Santo, Santo, Santo. Te damos la gloria, la honra, Señor. La alabanza, Padre. Gracias, Señor. Gracias, Santo de la gloria. Gracias, Señor. Gracias, Señor. Gracias, Señor. Pero cuidado, porque algunos de ustedes están queriendo tomar este mensaje, interpretarlo a su gusto para rebelarse contra autoridades que verdaderamente Dios ha puesto en sus vidas. Pero eso no es la intención de Dios para esta palabra profética. Cuidado, porque muchos de ustedes quieren tomar este mensaje para actuar y caminar en rebelión. Cuidado y aprende a distinguir cuáles son las autoridades que verdaderamente Dios ha puesto enfrente tuyo y a las cuales te debes de sujetar. ¿Cuáles son los grupos a donde Dios te ha llamado que participes? Cuidado de no abrirte solo, dice el Señor, y de no malinterpretar mis palabras para rebelarte contra mí. Porque cuando te rebelas contra una persona que yo he enviado a tu vida con una autoridad mayor para guiarte y justamente para abrirte los ojos y para alimentarte, no te estás revelando contra él, sino contra mí. Así que vuelvo a repetir, la clave es el discernimiento. Discierne a la luz de la palabra y discierne por la guía del espíritu cuáles son las decisiones que tienes que tomar y los pasos a seguir. Y no utilices esta palabra para hacer lo que te plazca si no es una palabra que corresponde a tu vida en este tiempo. Amén. Por eso vuelvo a repetir como al principio de este mensaje que el Espíritu Santo les va a decir cuáles de ustedes tienen que tomar decisiones drásticas para encontrar la libertad en Dios y para dejar de nadar en piletas sucias y mudarse a piletas santas de aguas claras que te sanen y que te laven verdaderamente. Amén. Aleluya. El mensaje principal de esta palabra es abrir los ojos, prestar atención y discernir lo que ves adelante tuyo para tomar y quedarte y alimentarte con lo que es bueno y desechar lo malo. Amén. Como dice Tesalonicenses 5.21, no menosprecian las profecías, pero retengan lo bueno y desechen lo malo. Absteneos de toda clase de mal. Lo mismo se aplica a todo, a toda obra que veas, a todo hermano, a toda hermana, a todo líder espiritual a hacer. Discernir, retener lo que es bueno y desechar lo que es malo. Amén. Gloria a Dios. Gracias, Padre celestial. Gracias, Señor. Yo te bendigo. Bendigo a todo aquel que está escuchando esta palabra. Corto cadenas sobre ti ahora. Hay muchas maldiciones que pastores que te echaron te dijeron, pero hoy son cortadas de sobre tu vida. Miedo que te inculcaron, al cual hoy renunciamos en el nombre de Jesús y nos arrepentimos de haberle dado lugar. Aleluya. Gracias, Señor. Y el Padre me dice, no se olviden que mi Espíritu no habita en templos de piedra, sino de carne. Y de allí debe partir todo. Amén. Gracias, Señor. Santo eres, Padre. Amén. Los bendigo, hermanos. Escudriñen las escrituras, pesen todas las cosas y reúnanse primeramente con nuestro Padre celestial en lo secreto y todas las preguntas de sus corazones van a ser respondidas allí o a través de personas que verdaderamente sean instrumentos de ese mismo Dios. Amén. A Dios.
